No se sabe a ciencia cierta cuánto durará hinchado el globo del nuevo folk femenino (aún se busca una etiqueta mejor) en España. Tras el boom del pasado año, parece que la bombona aún tiene aire. Los nombres más conocidos que aprietan la válvula (Russian Red, Alondra Bentley, La Bien Querida…) siguen merendándose conciertos y festivales aquí y fuera, y se supone que sacarán un segundo disco para no vivir sólo de las rentas de sus respectivos debuts. Lógicamente, Anni B Sweet se incluye dentro de ese grupo. Y tanto ella como las demás deberán demostrar que no todo fue fruto de la casualidad, del boca a boca de la generación MySpace o de las ganas que tenía la industria discográfica de nuestro país de exprimir unas naranjas tan apetitosas.

Si hubiera que juzgarlas no sólo por sus grabaciones, sino también por su poder de convocatoria en directo, asaltarían algunas dudas… En el caso de la malagueña, para ser la primera vez que pisaba un escenario vigués, la cosa se quedó un poco gris, y no lo digo por los nubarrones de tormenta que amenazaban la ciudad. O quizá Vigo no sea un lugar muy dado a este estilo musical, con mejor acogida por otros lares. La cuestión es que el Mondo Club, sin tener tampoco un aforo demasiado amplio, se quedó a medias. ¿Signo sintomático? Bueno, Anni B Sweet lleva meses y meses girando con su álbum de estreno, “Start, Restart, Undo” (Arindelle / Subterfuge, 2009) y el factor sorpresa ya está un poco agotado, lo que no resta interés (al menos entre el público) por escuchar en vivo su voz y comprobar cómo traslada sus canciones a las tablas. Para la ocasión, dejó a un lado el formato totalmente acústico (contó con la ayuda de David T. Ginzo a la guitarra y Juan Diego Gosálvez a la batería, aparte de ser los encargados de tocar otros instrumentos) y trató de ser fiel al sonido del álbum, introduciendo detalles aquí y allá, algo que se agradeció.

Tampoco faltó su habitual timidez ante el micrófono, ni siquiera cuando entraron sus dos acompañantes tras arrancar con “Mr. D” (¿entonces cómo solventó la papeleta de tocar en la anterior edición del FIB Heineken? ¿Qué hará en el auditorio Mondosonoro del inminente SOS 4.8 de Murcia?). Esta vez, su forma de aplacar los nervios fue recurrir a los topicazos y alabar entre canción y canción las excelencias paisajísticas y gastronómicas de Galicia, y ver la complicidad de los presentes ante el trío ganador “Motorway”, “La La La” y la versión de “Take On Me”. Vamos, lo que se sabía de antemano. Los problemas podían surgir con los temas más pausados del repertorio ante el riesgo de sedar demasiado el ambiente. Ahí, la solución de Anni fue darle más empaque a la guitarra eléctrica y mordiente a su voz. Ésa sería una buena línea para seguir en el futuro: no acercarse tanto a Cat Power y sí más a Joan As A Police Woman o a la señorita Polly Jean Harvey, aunque ésas sean palabras mayores.

Entre medias, hubo una pequeña sorpresa en forma de intercambio de posiciones, con Anni a las baquetas para interpretar “Tumbado En Mi Moqueta Azul”. Y desde ahí, más melodías suaves y la reafirmación de que la voz de la malagueña es espectacular, hasta llegar al bis (por llamarlo de algún modo) en el que salieron a relucir un tema inédito (“Gone If I Close My Eyes”) y la final “Burnt”, rodeada de una atmósfera dream pop que le sentaba de maravilla. Si no fuera porque la sesión acabó a eso de la medianoche, podría decirse que había sido como una agradable tarde de té y pastas: muy relajada, en familia y con la sensación de haber pasado un buen rato… viendo lo bien que canta y toca la guitarra la hija más guapa de unos amigos de tus padres.

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