Que alguien deje caer su ira sobre ti es algo que nunca mola… A no ser que sean Atención Tsunami con su nuevo single: “La Ira de Kaplan”.

 

Atención Tsunami confirmaron en su último álbum hasta la fecha, Que le Corten la Cabeza (Récords del Mundo, 2014), todas las virtudes de ese poderoso post-rock que habían esbozado anteriormente en su debut en largo, “El Lejano Oyente” (Estoescasa, 2009). En aquel segundo paso discográfico, la banda madrileña consiguió llevar su estilo un escalón más arriba. ¿Cómo? Maleándolo melódicamente, completándolo con arreglos electrónicos y dotándolo de sentido mediante una lírica impresionista hasta dar forma a un vigoroso repertorio que se balanceaba entre la luz, la oscuridad, la contundencia del noise progresivo y la tensión del rock metronímico.

Con ese esquema sonoro en mente, Aarón, Miguel, David, Iñaki y Álvaro se dispusieron a prolongar sus hallazgos y, llegado el momento, también a darle una vuelta de tuerca cuando se introdujeron en la confección de su tercer LP, “Silencio en la Retaguardia” (Récords del Mundo, 2016). Otra vez registrado en el sevillano estudio La Mina con Raúl Pérez en la producción y, posteriormente, con Manuel Cabezalí en la mezcla y masterización, Atención Tsunami sitúan su nuevo trabajo como la evolución y potenciación de “Que le Corten la Cabeza”. Lo hacen a través de un conjunto de nueves canciones que captan la frescura de un proceso de composición y grabación fluido y ágil, con el riesgo, la intensidad rítmica y la melodía trazada sobre complejos desarrollos como ingredientes fundamentales, sin olvidar la importancia narrativa y simbólica de las letras.

Lo peor del asunto es que hasta el 4 de noviembre no será posible destapar al completo “Silencio en la Retaguardia”. Pero lo que ya se puede hacer es catar uno de sus cortes: “La Ira de Kaplan”, single de presentación del álbum que los mismos Atención Tsunami describen como “enérgico y energético”. Dos adjetivos que definen a la perfección el tema, un pepinazo noise-rock planeador en el que se advierte un fuerte influjo pop cuyos versos se inspiran en ese momento crucial en el que una persona, durante su juventud, es plenamente consciente de que la música puede (y va a) cambiarle la vida. El efecto de esta especie de recurso metamusical se multiplica gracias a la facilidad con que se amolda a su inapelable envoltorio.

Por cierto, seguro que a Ira Kaplan, líder de Yo La Tengo, le encantaría el título de la canción… Y también cómo suena, claro.

Más información en el Facebook de Atención Tsunami y en su Bandcamp.

 

 

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