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La editorial Sexto Piso sigue tratando a los clásicos (ilustrados) con el mimo que se merecen… Ahora es el turno de “El Corazón de las Tinieblas” de Joseph Conrad.

 

A esto se le llama una curva ascendente, señores y señoras. Desde el minuto cero en el que Sexto Piso empezó a darle caña a su colección de clásicos ilustrados, hubo algo que quedó claro: en esta editorial no son del parecer de que la literatura clásica sea algo que haya que leer en versión bolsillo cuanto más rancia mejor, sino que más bien piensan que un clásico ha de tener una edición a su altura. Así que, ni cortos ni perezosos, ya hace un buen tiempo que se esfuerzan en lanzar clasicazos en formato grande (o, por lo menos, más grande que un libro normal y corriente, con un tamaño cercano al cómic tipo novela gráfica), con tapa dura, papel satinado de una calidad tremenda y, sobre todo, engalanado con ilustraciones de los artistas más punteros. ¿Cómo no disfrutar así de libros como las “Memorias del Subsuelo” de Dostoievski o el “Washington Square” de Henry James?

Lo que decíamos: una curva ascendente. Porque, después de editar clasicazos como los mencionados, en Sexto Piso siguen elevando apuestas con su nueva referencia: una versión ilustrada (en todos los sentidos) de “El Corazón de las Tinieblas” de Joseph Conrad. ¿Es necesario refrescar el argumento de este libro clásico de la literatura de los últimos siglos? Bueno, por si hay algún despistado, diremos que “El Corazón de las Tinieblas” sigue y persigue las vivencias enfermizas (en lo mental y en lo físico) de Charles Marlow en el corazón de la junga en el Congo Belga: un viaje a la búsqueda del señor Kurtz, una especie de mito viviente que consiguió dominar a la selva y que es algo así como el ídolo de barro de Marlow. Lo intersante es que “El Corazón de las Tinieblas“, más allá de lo narrativo, es un retrato metafórico de las simas mentales más oscuras de la psique del siglo XX. Imaginar eso con ilustraciones de Abraham Cruzvillegas es, simple y llanamente, algo que debería provocar temblores de excitación en el más pintado.

 

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