Tom Ford es uno de los diseñadores favoritos de la sección de moda de esta web, y tenemos todas sus colecciones JA JA (¿qué os parece mi finísima ironía de viernes por la tarde?) No somos originales ni en eso, señores, pues vive Dios que el señor Ford es una suerte de Aparición Mariana en el mundo de la moda, todos le rendimos pleitesía y adoramos su figura y su discurso. Tanto, que si apareciera su sexy careto en nuestro bol de cereales con fibra, mataríamos a nuestros propios padres si hiciera falta por defenderlo. Por eso, cayeron lagrimones como puños cuando dijo que dejaría de hacer ropa para mujer para centrar su marca por completo en vestir a los Jon Kortajarenas del mundo. Pero donde hay una noticia, luego hay un rumor, y el regreso del Señor Ford a las ropas femeninas era algo más deseado que la vuelta de Belle & Sebastian o un concierto de Grandes Hits de Bowie en la plaza de tu ciudad.

De un tiempo a esta parte, infinidad de rumores apuntaban a que Tom (si, Tom, que para nosotras un ser la mar de cercano) estaba preparando su triunfal regreso a la moda femenina. Ni se confirmaba ni se desmentía desde la marca. Como Marta Sánchez con su novio veinteañero, el bueno de Ford se paseaba por eventos y desfiles con un rictus hieráctico y cool, dejándose querer, que es lo que a él más le gusta. Que hablen bien o mal, que digan verdades o mentiras, pero que hablen… debía de ser la máxima de este hombre al que no le gusta nada ser el centro de atención. La rumorología popular, cada vez con más insistencia y veracidad, decía que el ex Director Creativo de Gucci e Yves Saint Laurent estaba buscando inversores para expandir su línea de ropa de lujo con la intención de volver al mercado femenino, que iba a reclutar a pesos pesados del Fashionismo Grand Class que le ayudarían con la colección y que iba a presentarla en la NY Fashion Week.

Pues bien, después de tanto secretismo por aquí y por allá, ha sido la típica conversación de borracha de eventismo lo que ha desvelado el misterio mejor guardado del lujo de nuestros días. Fue la modelo Lou Doillon en un eventorro parisino quien, en un inoportuno arranque de embriguez, le contó nada menos que a una reportera de WWD que iba a desfilar para Tom Ford en la semana de la moda de Nueva York (la semana que viene en sus hogares y ordenadores). Así que los rumores de un show secreto de Mister Ford tomaban la deseada forma de una fiesta coktail exclusivísima que tendría lugar el 12 de septiembre y donde se mostrarían por primera vez esta deseadísima y esperadísima colección. Eso sí que sería un bombazo y no lo de Laurent Garnier en el Sónar, señores. El misterio se desvelará la semana que viene, así que stay tunne. Seguiremos informando.

[Estela Cebrián]

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