El pasado jueves, el diario sensacionalista The Daily Mirror afirmaba que Kate Moss y su novio Jamie Hince (guitarrista de The Kills) se habían casado en secreto, causando un gran revuelo en el mundo de la moda y la comunicación. Nuestra musa más fiestera, adicta a la automedicación y a la locura en general, había decidido asentar su cabeza y empezar una nueva vida con el estado social de casada. Ante tales declaraciones, su agente no ha tardado en negar la información. Pero las cosas no quedan muy claras, ya que la pareja ha sido vista con anillos de compromiso y existen detalles muy precisos sobre el evento en cuestión. Y como aquí lo que nos gusta es el gossipeo y luego ya se verá si es cierto o mentira, vamos a explicaros cómo dicen que fue la boda de nuestra top model más polémica, ya que creemos que si bien seguramente no sea cierto, existen muchos indicios de que podría ser una trama de la propia pareja para volver a estar en todos los medios, como si no estuvieran ya en ellos casi todos los días…

De haber sido real, la boda habría tenido lugar un bonito día de verano del pasado mes de julio en la romántica isla de Sicilia. La Moss habría lucido un maravilloso vestido semitransparente y los pies descalzos. ¡Qué bonito! ¡Qué romántico! ¡Hasta dicen que bailaron descalzos bajo los árboles! ¡Qué imagen más bucólica! Por lo que se sabe, habría sido una boda con muy pocos invitados, tan solo la familia y amigos más cercanos. La hija de Kate, Lila Grace, habría sido la encargada de llevar los anillos y la luna de miel tuvo lugar en la Toscana italiana durante las dos semanas siguientes.

No es el primer caso en el que salta la alarma de una boda secreta entre famosos ,y muchas veces, en la mayoría de ellas, el detonante siempre es un par de anillos en un dedo y mano específicos. Por lo tanto, si no es cierto y encima no quieren que se esparza tal rumor, ¿por qué siguen haciendo este tipo de cosas? ¿Por qué no pueden regalarse un bonito reloj, un collar o unos pendientes? ¿Tienen que ser dos anillos? ¿Y llevarlos en ese dedo tan especial? La verdad es que estoy contenta de que el rumor no sea cierto, ya que me parece una boda demasiado sosa para tratarse de la reina de la polémica. Quiero verla en una boda fastuosa, con sus amigos más decadentes y donde el lujo y glamour rebosen por doquier. Una fiesta donde no falten las limusinas, el champagne y la cocaína; que huela a Chanel y a visón. Y, of course, con fotos en todas las portadas y extensos reportajes sobre tan esperado día.

[M. Àngels Jover]

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