Alguien debería añadir a las guías turísticas una categoría que fuera “sitios creados con amor” o “sitios en los que te sientes como en casa”. Se me ocurren unos cuantos nombres en Barcelona que podrían entrar en cualquiera de estas dos categorías, y el Bon Moustache! Hostel es el último sitio que he visitado que encajaría a la perfección en ambas. Está situado en la calle Girona (en el número 33), en una intersección muy especial que lo hace estar a escasos minutos de la Sagrada Familia y, al mismo tiempo, del centro de la ciudad (especialmente del Passeig de Gràcia). Tiene una ubicación perfecta porque está a tiro de piedra de cualquier hostspot turístico pero no está metido en el jaleo infernal que rodea a estas zonas. El barrio y las calles que le rodean son tranquilos y familiares. Porque, al fin y al cabo, esa es la filosofía de este hostel: proveer a los visitantes de la ciudad que decidan pasar unos días entre sus alegres paredes de una experiencia totalmente familiar.

De creación muy reciente (abrieron sus puertas en el mes de agosto), es un albergue moderno en un piso totalmente reformado. Las instalaciones son totalmente nuevas pero el espíritu de este tipo de sitios permanece intacto: no es un hotel ni una pensión, está dirigido a turistas que viajen solos o en compañía pero que quieran disfrutar de una experiencia hospitalaria y comunal. Por eso las zonas comunes están tan cuidadas y dan tantas ganas de quedarse: tiene un amplio comedor que cuenta con una pequeña cocina donde los huéspedes pueden prepararse su propia comida y disfrutarla con sus compañeros de estancia. Cuenta con dos amplias habitaciones donde están las camas (¡a un precio la mar de interesante y asequible!) y unos lavabos amplios y totalmente nuevos. De hecho, el Bon Moustache! parece más una casa que cualquier otra cosa, porque sus fundadores, Isabel y Javier, saben que la gente, cuando está fuera de sus hogares, busca comodidad y cariño. Y aquí lo va a encontrar seguro.

El hostal, además, está aliado con el colectivo alemán del mismo nombre que en Munich se encarga de realizar exposiciones y gran cantidad de actividades culturales, y que los propietarios del Bon Moustache quieren importar con el tiempo en Barcelona. Porque el hostal ofrece tranquilidad de puertas para dentro, pero de puertas para fuera su staff te va a ayudar a que vivas Barcelona de la forma más intensa y te recomendaran locales y sitios para visitar. Lo mejor visto desde unos ojos 100% local. Además, tienen muchos proyectos y ganas de hacer cosas, muy poca vida por detrás pero toda una historia por delante. Así que si tenéis amigos extranjeros que quieran vivir la experiencia local barcelonesa a tope, no dudéis en recomendárselo. Porque, como dicen ellos mismos, “home is where your moustache is“.

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