Meatpacking Bistro (en los número 50-52 de Travessera de Gràcia) es un lugar que ya lleva un año perfectamente posicionado en la escena de restaurantes de Barcelona. Su nombre le delata, ya que lo de “Meatpacking” remite directamente a dos conceptos epítome del coolism de último cuño: por un lado, el barrio neoyorquino y, por el otro, las tendencias sibaritas carnívoras que llevan tiempo enfervoreciendo a una Ciudad Condal empeñada en encontrar la mejor hamburguesa del lugar. De hecho, Meatpacking Bistro puede estar orgulloso de estar bien alto en ese top… Ahora, además, va a poder estar orgulloso también de tener uno de los puntos de encuentro nocturnos más interesante de la ciudad. Acaban de abrir su flamante Liquor Bar o, mejor dicho, han reconvertido su antiguo café en un nuevo espacio, anexo al local principal, que sigue manteniendo el flavour de este: madera como elemento principal dotando de una calidez muy agradecida a un espacio iluminado de forma ténue, en su justa medida. Algunas mesas pequeñas hacen posible un recogimiento íntimo para los grupos de colegas que quieran empezar sus noches de fin de semana (su horario se extiende hasta las 3 de la madrugada) en un local alejado de los barullos y en el que, si no hay código de etiqueta, es porque no lo necesita: el público del Meatpacking Bistro es pura casta cool de Barcelona.

El principal atractivo del nuevo Liquor Bar de Meatpacking Bistro es, como no podía ser de otra forma, su extensa carta de cócteles, perfectamente manejada por unos barmans estilosos que tratan sus bebidas con elegancia y pulcritud, algo que acaba trasladándose a la copa final en la que te tomes tu Gin Tonic, tu Vodka Tonic o cualquier otra aventura que te apetezca para ir caldeando la noche. Eso sí: ya se sabe que, cuando se planea beber, lo mejor es hacerlo con el estómago lleno. A ese respecto, en el Liquor Bar podrás picar algunas de las delicatessen de Meatpacking Bistro en versión fingerfood: mini-hamburguesas, hummus, wraps, tataki de atún… Es decir: que sea picoteo no significa que tenga que ser “cualquier cosa”. Es por eso que en el Liquor Bar la comida se la toman tan en serio como la bebida. Y es por eso por lo que, igual que cuando se inauguró Meatpacking Bistro estaba cantado que iba a convertirse en un imprescindible de Barcelona, no es difícil vaticinar que su Liquor Bar va a seguir el mismo camino en tiempo récord.

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