¿Por qué la noticia de que Glamour elija su primer Man of the Year ha acabado siendo una mala noticia?

La revista Glamour añade el premio Man of the Year a sus icónicos Women of the Year… Pero la buena noticia se tuerce cuando el premiado resulta ser Bono.

 

Son tiempos de cambio para la revista Glamour. De hecho, son tiempos de cambio para cualquier cabecera medianamente clásica que, de repente, se haya visto inmersa en el cambio de juego de la era de Internet. Las ventas bajan, el público se fragmenta, los lectores piden contenidos nuevos y nuevas formas de ofrecer ese mismo contenido… Y, por lo tanto, nunca fue más cierto lo de “renovarse o morir”. Contra el marco de este nuevo paradigma, no es de extrañar que la revista Glamour haya decidido potenciar uno de sus grandes fuertes: los premios Women of the Year.

Este año, los míticos premios vienen cargaditos de novedades. Para empezar, la habitual gala de entrega de premios cambia su localización para convertirse en un evento bigger, faster, stronger: desde el Carnegie Hall de Nueva York (que, oye, tampoco estaba nada mal) hacia NeueHouse en Los Ángeles el próximo 14 de noviembre. La gala, además, se cubrirá con un evento en vivo y en directo durante todo el día, incluyendo una jugosa conferencia que, siendo esto los Women of the Year Awards, girará en torno a feminismo y empoderamiento. Todo ello, además, encontrará su camino hacia el número de diciembre de Glamour, que estará plagadito de contenido especial al respecto.

Y, así, llegamos a lo más interesante del lavado de cara de los premios Women of the Year: por vez primera, Glamour ha decidido otorgar un premio al Man of the Year (Hombre del Año)… Pero, espera, ¿no iba todo esto de mujeres y feminismo? Cindi Leive, redactora jefe de Glamour, explica la controvertida decisión: “Tampoco es que los hombres necesiten más premios de los que ya tiene. Ya les va suficientemente bien. Suelen tener hojas de laurel a su alrededor… Así que esto es algo que nunca pareció crucial con anterioridad. Aun así, nos parecía una oportunidad perdida. El pensamiento moderno en torno a los derechos de la mujer y el feminismo es ‘Ey, estamos en esto todos juntos’. Los hombres también pueden ser feministas. La idea de que sólo la mujer puede luchar por los problemas de la mujer es una reliquia de un tiempo antiguo“.

Bono @ Glamour

Hasta aquí, bien. De hecho, muy pero que muy bien: es necesario entonar un ¡BRAVO! mayestático a tenor de esta decisión de Glamour. El problema viene cuando el primer premiado es ni más ni menos que Bono de U2. Sobre todo, si se compara esta decisión con el resto de premiadas femeninas para este año 2016: Miuccia Prada, Gwen Stefani, Simone Biles (gimnasta olímpica), Patrisse Cullors, Alicia Garza y Opal Tometi (fundadoras de Black Lives Matter), Christine Lagarde (directora gerente del International Monetary Fund), Emily Doe (superviviente de un asalto sexual), Nadia Murad (activista anti ISIS), Ashley Graham (modelo y activista del plus-size), Zendaya (actriz e it girl)… Nivelazo (del que puedes ver una pequeña muestra en la galería al final de este artículo).

Y ahí está lo jodido del caso: en la lista de mujeres encontramos personalidad variadas que realmente han realizado una tarea relevante en la lucha por el empoderamiento femenino pero que, sobre todo, son relevantes y punteras en el año 2016. Nadie va a negar que Bono ha realizado y realiza una labor relevante en la lucha feminista: la campaña “poverty is sexy” a través de su fundación ONE así lo atestigua. Sí, su activismo está ahí… Pero hay que reconocer que está totalmente diluido entre las mil y una causas por las que suele abogar Bono. Es este un señor que, de un tiempo a esta parte, lo único que hace con su vida es intentar que el mundo entero le quiera y le adore y le perciba como un ser altruista a más no poder. Y, si no puede conseguirlo con su música, que cada vez es más coñazo (reconozcámoslo: U2 siguen llenando estadios, pero los llenan de gente que quiere escuchar los hits viejunos), lo conseguirá apuntándose a cuantas causas políticas le sea posible.

¿No es una pena, entonces, que desde Glamour se hayan dejado llevar por la proyección y la atención que recibirán al premiar a alguien como Bono en vez de arriesgarse con alguien de perfil más bajo pero con unos logros feministas a sus espaldas que realmente sean relevantes en pleno año 2016? Señores de Glamour, lo sentimos, pero esto sigue pareciéndonos una oportunidad perdida. [Más información en la web de Glamour]

 

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