En el mundo de la moda y, más concretamente, de los zapatos, tendemos a mirar siempre hacia los mismos países. Por tradición y por una calidad en la mayoría de los casos no ficticia, aunque en pocas ocasiones estos países en los que nos fijamos tanto coinciden con el país real de fabricación del producto. Y entonces entra en el panorama Brasil, ese gran desconocido, que es más que favelas, pobreza, carnaval y culos tersos. Brasil merece una mención especial en lo que a diseño se refiere, y especialmente en cuanto a diseño y producción (¡propia!) de calzado. Hablamos por ejemplo, de Melissa.

Melissa Plastic Dreams es una marca brasileña que se comercializa en España desde hará unos cinco años. Si no recuerdo mal, Jean Pierre Bua fue el primer lugar en Barcelona que apostó por este nombre cuando todavía no representaba nada (aquí). Pero, ¿cuál es la grandeza de Melissa? La premisa de la marca es el desarrollo sostenible, y de ahí que todo el proceso de producción atienda a un estricto control, donde todo se recicla y la huella ecológica se intenta reducir a cero. El resultado son unos zapatos de diseño inigualable, de plástico y con olor a caramelo. Sí, son de plástico. Y sí, huelen a caramelo. No es una impresión mía, es el toque final para convertir un material execrado en uno de merecido respeto. Y encima, reciclable. Y además són cómodos, palabrita de girl scout. Y encima, encima, encima, lo más…

La tienda madre se encuentra en Sao Paolo y es, en sí misma, una enseña cultural. La fachada se renueva cada seis meses de mano de diferentes diseñadores y creadores emergentes, y un área descubierta de 100m alberga los eventos musicales y artísticos más must del panorama de la ciudad.

Entre los colaboradores que en los últimos años se han apuntado a hermanarse con Melissa se encuentran Judy Blame (al loro cantimploro, porque además las botas que creó para Melissa van por la edición siete mil millones), Alexandre Herchcovitch, Vivienne Westwood y, en esta etapa, Zaha Hadid. Sí, Zaha Hadid. Para que nos demos cuenta de la importancia del diseño y de la grandeza de su innovación, esta vez no es un diseñador de moda sino una arquitecta la que se encarga de darle al zapato vida propia. En un dejavú antwerpiano, nos encontramos con un modelo que podríamos exponer cual escultura, pero que a la vez hace las delicias de los fans del apocalipsis del 2012.

Y si esto no ha sido suficiente para que te compres un billete a Brasil o busques por la red dónde comprar un par (Kelly Osbourne, Jessica Biel o Agyness Deyn pueden ayudarte), don’t worry. Acabo de cobrar y lo haré yo por ti.

[Aitana V.]

  • oLIVIA*.*

    ¡¡Me encantan y re-encantan!!

    Los quiero! 🙂

  • E.

    Y además son hiper cómodas!! y aunque el rollo del plástico pueda tirar para atrás, son de una calidad buenísima. Yo tengo unas romanas -de esas que se vendían solamente en Jean Pierre Buá hace milenios- y todavía estan casi impecables.

  • Ana

    Inside.

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