notes

¿Quién nos iba a decir que Johan Agebjörn, el productor y principal compositor de Sally Shapiro (y, por lo tanto, uno de los responsables indiscutibles del revival italo-disco), publicaría un disco tan reposado como “Notes” (Paper Bag, 2015)? La verdad es que no había ningún indicio que pudiera hacernos prever que el sueco se alejaría de su discurso habitual para entregarnos una propuesta más próxima al ambient que a las pistas de baile. Sin embargo, el hallazgo de un teclado Casio MT-52 lo cambió todo. En “Notes”, esta reliquia de los años 80 es la absoluta protagonista. Casi todas las…
No pienses en Sally Shapiro, olvídate del sonido italo-disco y fíjate en la sugerente portada de “Notes”. ¿Ya? Entonces dale al play y disfruta de un disco tranquilo y equilibrado en todos los aspectos: instrumental pero vocal, oscuro pero brillante, inspirado pero, a veces, tedioso.
PUNTUACIÓN - 75%

75%

Equilibrado

No pienses en Sally Shapiro, olvídate del sonido italo-disco y fíjate en la sugerente portada de “Notes”. ¿Ya? Entonces dale al play y disfruta de un disco tranquilo y equilibrado en todos los aspectos: instrumental pero vocal, oscuro pero brillante, inspirado pero, a veces, tedioso.

¿Quién nos iba a decir que Johan Agebjörn, el productor y principal compositor de Sally Shapiro (y, por lo tanto, uno de los responsables indiscutibles del revival italo-disco), publicaría un disco tan reposado como “Notes” (Paper Bag, 2015)? La verdad es que no había ningún indicio que pudiera hacernos prever que el sueco se alejaría de su discurso habitual para entregarnos una propuesta más próxima al ambient que a las pistas de baile. Sin embargo, el hallazgo de un teclado Casio MT-52 lo cambió todo.

En “Notes”, esta reliquia de los años 80 es la absoluta protagonista. Casi todas las canciones desprenden ese particular sonido con el que muchos “experimentamos” cuando éramos niños. Pero nunca lo habíamos escuchado como aquí. En manos de Agebjörn, un teclado de vocación amateur parece el instrumento más avanzado jamás creado.

Para valorar justamente este álbum, lo único que se me ocurre es dividir la reseña en dos. Y es que la escucha de “Notes” me produce sensaciones contrapuestas: una que apela a una parte -por así decirlo- racional, y otra mucho más emocional.

VERSIÓN RACIONAL. Soy de la opinión de que lo mejor siempre tiene que ir al final. Por eso empiezo por el análisis racional, pedante, incluso matemático, del álbum. Porque es donde muestra sus mayores flaquezas. La fórmula ambiental que propone Agebjörn no es excesivamente original y peca de recursos muy manidos, como la escala cromática descendente del bajo (que hemos oído una, dos y mil veces), los efectos de pajaritos o los sonidos más propios de videoconsolas que del contexto general del disco. Aunque quizás lo más molesto son los coqueteos con el chill out de “Alpha Beta Gamma (Johan Agebjörn Remix Edit)” y el tedio que puede llegar a provocar en algún momento.

VERSIÓN EMOCIONAL. Todo lo que he contado arriba se desvanece al instante si nos dejamos llevar y nos dedicamos a disfrutar del disco. Es verdad que “Notes” dista mucho de ser perfecto, pero mantiene un equilibrio y una calma tensa que lo hace irresistible e inspirador. Es ideal para reproducirlo en una noche fría, prestando atención a sus mágicos detalles y sintiéndote como una Amélie escandinava. Especialmente brillantes son sus piezas vocales, en las que han colaborado gente como la propia Sally Shapiro, el embriagador Loney Dear o los canadienses Young Galaxy. Así, canciones como “You Passed Through”, “The Leftlovers” o “The Best Thing” son como pequeños rayos de luz que aparecen de repente entre los temas instrumentales predominantes en el álbum.

Con todo, “Notes” es la confirmación de, por lo menos, dos evidencias: 1) Johan Agebjörn es sueco y su sonido es más nórdico que italiano, y 2) Para disfrutar de un buen disco no hay que darle muchas vueltas.

 

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