Ayer descorchamos nuestro Mid Year Music Report de 2010 haciendo justicia a esos discos que han pasado injustamente desapercibidos, ya sea por ojeriza de la crítica o por desgana del público. Como podéis imaginar, ponernos deacuerdo a la hora de hacer la lista de Discos Infravalorados de 2010 sólo tuvo una dificultad: reducir la cantidad ingente de álbums que los redactores de Fantastic Plastic Mag queríamos reivindicar. Cosa fácil. Pero, ¿qué pasa cuando se saca a la palestra el (sensibilísimo) tema de esos discos con los que todo el mundo se ha hecho pajas… pero que no son para tanto? ¿Qué es lo que pasa? Que entonces es cuando empezamos a tirarnos los trastos a la cabeza los unos contra los otros. Para que quede en acta de humildad, nuestra intención inicial era hacer una lista de 10 de estos álbumes… en el camino se quedan Hot Chip, Tame Impala, M.I.A. (que no necesita que le echemos más mierda encima porque ya le han dado para el pelo en todos lados)… y, al final, sólo hemos llegado a unanimidad democrática al respecto de cinco. Aquí quedan, otra vez por riguroso orden alfabético, nuestros Discos Sobrevalorados de 2010.

FOALS – Total Life Forever (Sub Pop / Warner). El post-punk vive horas bajas, pero esta no es la receta. El otro día entré en un bar y sonaba “Black Gold“, o “Miami“, o puede que hasta fuera “This Orient“. No lo recuerdo y me da igual. La cuestión es que me invadió el sopor al instante. Y es que los ‘potros’ más famosos del indie han querido mostrarse inteligentísimos del todo en “Total Life Forever”, estirando y pensándose mucho más como maquillar a sus temas de pretensiones absurdas. Pero pero pero: Foals han acabado domados en exceso. Todo el aire nuevo que se cuela en sus nuevas canciones las hace más espaciosas pero nunca más interesantes, más estiradas y pero mucho más frágiles que las de su espástico debut. Aún así, hay una legión que se ha empeñado en verles como el súmmum de la tensión dance-punk no resuelta. Yo no lo entiendo, porque si ahí atrás eran todo un ejemplo de nervio sin coser, ahora se le ven los dobladillos por todos lados: que si me calco a Talking Heads, que si cojo esto a The Rapture, que si me ventilo las ideas de Franz Ferdinand. De verdad chicos, let it go. 2004 ya pasó. [Cristian Rodríguez]


HOLY FUCK – Latin (Young Turks / PopStock!). Como lo que intentaron Errors con su innecesario “Come Down With Me”, el nuevo disco de Holy Fuck desconcierta por su falta de dirección, por la borrosa visión de sus objetivos. No acaba de quedar claro lo que pretenden. Sí, parece que se empeñan en insuflar vida al post-rock tomando las sendas más supuestamente escarpadas del post-punk, el kraut y los arrebatos electrónicos. Pero, comparado con todo lo que esa premisa debería dar de sí, apenas consiguen decir nada. De la mano de la afamada Young Turks (esa casa discográfica de la que parecemos esperarlo todo por culpa de The xx), “Latin” es el tipo de disco que, a pesar de todas sus especias, siempre sigue estando soso. Quizá la clave del álbum sea esa: no tiene nada de latino. Todo en él se supone que es una invitación a otros mundos, pero no logran transportarte a ningún lado. Se supone que meten miedo con dientes afilados pero no funcionan ni como grupo trance. ¿Virtuosismo instrumental o poca chicha conceptual?. La confusión es total en todos los sentidos. Por ahí dicen que es un cambio bastante radical respecto a su anterior “LP” de 2007, pero si aquel en su día ya no lo escuché, imaginen lo que me apetece revisitarlo ahora. Todo un ‘expediente x’. [Cristian Rodríguez]


MGMT – Congratulations (Sony). Se sabía que iba a ocurrir: obviando las opiniones particulares, que hay cientos de miles enfrentadas, los medios especializados habían urdido una especie de pacto tácito para vaciar un saco gigantesco de elogios sobre el segundo disco de MGMT. Incluso alabaron la supuesta originalidad de la portada, homenaje actualizado a los viejos cartoons. Por ahí se podría empezar a destripar “Congratulations”: echad un vistazo a la carátula del sencillo que Apollo 440 publicó hace siete años, “Dude Descending A Staircase” (Stealth, 2003). De acuerdo con que hay diferencias, pero el parecido es notorio. Aunque para autenticidad, la afirmación de Ben Goldwasser y Andrew VanWyngarden insistiendo en que su nuevo trabajo no tendría nada que ver con “Oracular Spectacular” (Columbia, 2008) y no incluiría singles claros. Esas palabras fueron interpretadas como expresión de un salto a la madurez transcurridos dos años desde su debut. Musicalmente hablando, ese cambio de mentalidad debió de quedarse por el camino… o la atrapó al vuelo su nuevo productor, el tarado (con todo el cariño) de Sonic Boom, para darle la forma que a él le viniese en gana durante alguno de sus viajes galácticos. A la pareja neoyorquina le encantó la idea, y se unió a él para comprobar qué saldría del experimento: a simple vista (el tracklist lo refleja así), un homenaje explícito a otros enajenados adorables como Dan Treacy o Brian Eno (¿loco? Sí, a su manera), y otro velado a Brian Wilson, por supuesto. “Flash Delirium” resume desde su propio título hasta su capa psicodélica esas intenciones, llevadas hasta límites insospechados en el desbarre de doce minutos que es “Siberian Skies”. Al final, resultó que lo de no mostrar ningún tema con apariencia de hit (excepto “It’s Working”) era cierto. ¿Por eso se felicitan a través de “Congratulations” en el cierre del álbum? Antes de soltar algún improperio inadecuado, mejor recuperar “Oracular Spectacular”, que, como una hamburguesa del McDonald’s, se digiere a la velocidad de la luz pero deja a uno más contento que unas pascuas. [Jose Antonio Martínez]


ROBYN – Body Talk Pt. 1 (Konichiwa). Será que, como alguien me dijo hace un par de años, me esto convirtiendo en un talibán de las divas. Pero es que, a día de hoy, el regreso de Robyn es, simple y llanamente, un peñazo. Mirad, desde que la sueca nos deslumbrara a todos con aquel temazo llamado “With Every Heartbeat” (porque, seamos sinceros, el disco nunca estuvo a la altura), muchas son las cosas que han pasado en el Planeta Diva: las electrochavalas sudaron del rollo bollería dulzona (y aqui quien quiera que pille la broma al respecto de Robyn) y, con Little Boots y La Roux a la cabeza, se dirigieron hacia rollos más duros; Lady GaGa se postuló como nuevo icono estético dando igual lo que hiciera en lo musical que, al fin y al cabo, era lo que le salía y le sale del coño; y, este año, cuando creíamos que la cosa iría por Ellie Goulding y Ke$ha, llegó Kelis y, sí, voy a volver a decirlo, se meó en la boca de todas las que le venían detrás. Kelis ha sido la primera y no será la última de las divas que evolucionan el “electro” a lo “choni” (dos meses después, otra diva intentaría la misma jugada sin el mismo efecto: Kele Okereke). Preparémonos para un sinfín de crónicas garrulas en el que las divas se reformularán por lo chavacano y el chunda chunda… Así las cosas, yo me pregunto: a día de hoy, ¿cómo puede interesarle a alguien que tenga más de 12 años una tipa que escribe versos com “estoy en la esquina mirando cómo te lo montas con otra… oh oh… ¿por qué no me miras? Oh oh… cómo me duele… Así que bailo toda sola“? Bochornoso. Es que no sería interesante ni aunque lo intetáramos entender como una apolojía a la masturbación femenina. Sea como sea, lo sorprendente es que el disco que contiene dicho “hit”, “Body Talk pt 1“, ha sido encumbrado como el disco-diva de la temporada. ¿Perdonen? Más allá de la genial “None of Dem” (y es genial, supongo, por la mala baba sonora que le meten Röyksopp), este disco tiene más azúcar sintética que un paquete 3+1 de Tigretones. Y quien quiera quedarse anclado en su fase anal, que lo haga, que el resto estamos ahora por el garrulismo puro y duro. Ya lo dice Robyn en su primera canción: “My drinking is killing me“. Sí, tía, sí. Slow down con el bebercio, que te está afectando. Y lo peor es que esto es sólo la primera entrega de tres… Dios (es decir: Kelis) nos pille confesados. [Raül De Tena]


VAMPIRE WEEKEND – Contra (XL / Popstock). Vampire Weekend nunca han sido santo de mi devoción, aunque reconozco que ese rollito arty del Upper East Side tuvo su gracia con su primer disco. Sin embargo, el por la gran mayoría alabado “Contra” es una repetitiva segunda entrega en la que no ofrecen nada novedoso con lo que no nos hubiesen sorprendido hace dos años. Aún así, les dura el hype gracias a alguna canción tan buena como “Cousins”, casi a la altura de ese himno que es “A-Punk”. El tercer asalto decidirá si estamos ante una banda especial o una del montón. De momento que se anden con cuidado con su portada. [Javier Serrano]


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