Paredes de Coura 2016: sueño de cuatro días de verano

Permitid que parafraseemos a Shakespeare cuando os decimos que el reciente Paredes de Coura 2016 ha sido un sueño de cuatro días de verano.

 

El rótulo con el que se topaban los asistentes a la edición 2016 del festival Paredes de Coura, colocado a medio camino entre el pueblo del que toma su nombre y el valle en el que la vida parece detenerse durante varios días dentro de una burbuja (mucho más que) musical, mostraba una elocuente y hospitalaria frase: “Bienvenidos al escenario de todos los sueños”. Unos metros más abajo, justo antes de llegar a la playa fluvial do Taboão, donde el río Coura se convierte en un paradisíaco remanso de convivencia, se encontraba el otro eslogan del certamen del norte de Portugal, formado por letras luminosas colgadas del umbral de entrada al recinto de conciertos: “Comienza a soñar”.

Paredes de Coura 2016

Quedaba claro que el objetivo del Paredes de Coura 2016 consistía en introducir a su público (más heterogéneo que nunca) en un espacio físico y acotado pero en el que era posible dar rienda suelta a la imaginación y ver cumplidos mil y un deseos festivaleros derribando cualquier barrera natural. De hecho, esta sensación que se respiraba en el ambiente antes y a lo largo del Paredes de Coura 2016 se vinculaba directamente con el esfuerzo del evento por promocionar y difundir las bondades de la villa y la comarca en las que se ubica en colaboración con el gobierno local bajo otro significativo lema: “Coura sin paredes”.

Este punto de partida buscaba hacer del capítulo de este año del Paredes de Coura uno de los más destacados de su historia, propósito que se antojaba complicado dado el balance de su anterior edición, la más concurrida de sus más de veinte años de trayectoria. Sin embargo, esta vez la cita lusa pretendía sobresalir por la calidad antes que por la cantidad para asentar una marca corporativa que reforzó tanto su espíritu de concordia y de simbiosis con el área en que se desarrolla como su identidad visual, que presentaba un atractivo diseño con guiño a David Bowie (un ojo atravesado por un rayo) incluido.

Así, sin necesidad de alcanzar las cifras de público de 2015, la palpable mejora de los servicios permitió que la opinión general fuese satisfactoria, un pensamiento positivo que se trasladó al principal alimento del festival: las actuaciones de los grupos que pasaron por los palcos Vodafone, Vodafone.FM y After Hours.

Paredes de Coura 2016

Eso sí, a priori, la variada programación del Paredes de Coura 2016 no poseía el relumbrón de ediciones recientes, más allá de incluir a LCD Soundsystem como gran atracción exclusiva. En este sentido, sobre el papel se echaba de menos la poderosa clase media que en otras ocasiones había logrado igualar el nivel de determinados cabezas de cartel, aunque no faltaron las confirmaciones en vivo de las virtudes de varias bandas que están dictando el paso en ciertos estilos actualmente ni las sorpresas en forma de referencias que, tapadas entre la amplia nómina del festival, llamaron la atención por su despliegue sobre las tablas.

Otro detalle que sorprendió a los miembros de esta casa fue comprobar cómo se justificaba a través de su conexión con la audiencia portuguesa la condición protagónica de ciertos nombres (como Cage The Elephant o Portugal. The Man) que, sin ir más lejos geográficamente, a este lado de la frontera no pasarían de ser incluidos en un pelotón secundario. Pero, pese a no comprender al 100% la idiosincrasia musical de los aficionados lusos, se ratificaba igualmente la capacidad del Paredes de Coura de ofrecer una muestra de las tendencias sonoras que se siguen con más fervor en Portugal sin caer en la rutina de otros certámenes internacionales del país vecino de similar e incluso mayor tamaño.

 

MIÉRCOLES 17 DE AGOSTO: Una dimensión paralela

Como suele ser habitual en el Paredes de Coura, la jornada inaugural sirvió para que los presentes se aclimatasen a las condiciones del lugar y preparasen sus oídos para recibir adecuadamente el torrente musical que estaba al caer. Una doble tarea que resultó sencilla, primero, por el sol reinante que había logrado disipar una amenazante lluvia matinal. Segundo, gracias al ambiente jubiloso que recorría tanto el valle como las calles de pueblo courenses desde los días previos debido a la celebración de las fiestas grandes municipales. Y, tercero, porque iban a aparecer dos de los platos fuertes del certamen: Unknown Mortal Orchestra y Minor Victories.

PALCO VODAFONE. Aunque, antes, actuaría como aperitivo el primero de los grupos locales: We Trust, que se acompañaron de los Coura All Stars (jóvenes alumnos de música de la zona que formaron una vistosa orquesta y un numeroso coro) para abrir el escenario principal con una aplaudida propuesta basada en el pop colorido y abierto a toda clase de públicos de la banda portuguesa.

Best Youth

A continuación, Best Youth, desplegaron con finura su pop electrónico sugerente, de halo ochentero y ejecutado con el magnetismo de la complicidad chico / chica establecida entre Ed Rocha y Catarina Salinas.

Minor Victories

Ya en plena noche, la luna llena que presidía el cielo courense se había engalanado para alumbrar la salida de Minor Victories. Un decorado que encajaba a la perfección con las cualidades sonoras que distinguen al súper-grupo compuesto por Rachel Goswell (Slowdive), Stuart Braithwaite (Mogwai, a quienes pertenece también Martin Bulloch, su refuerzo a la batería) y Justin Lockey (Editors), cuyos diferentes orígenes estilísticos condensados en su disco de debut, “Minor Victories” (Play It Again Sam, 2016), se potenciaron en directo mediante un feedback eléctrico activado sin contemplaciones por Stuart desde el bombástico cuarteto inicial “Give Up The Ghost”, “The Thief”, “A Hundred Ropes” y “Cogs”.

Para completar la jugada, Rachel, además de aportar su magnética voz -con un registro más amplio e impetuoso que el acostumbrado en Slowdive-, también cogió su guitarra y se sumó a la robusta sección rítmica que construyó una catedral de sonido compacto, repleto de melodías sinuosas oscilantes entre el dream-rock más intenso y la ensoñación más delicada y sacudido por shoegaze clásico envuelto en espirales de alto voltaje. El apogeo de tal proceso llegaría con la sublime “Scattered Ashes (Song For Richard)”, arrebato épico interpretado bajo una cascada eléctrica que se extendió a “Out To Sea”, desenlace ruidoso que parecía no querer silenciarse y que puso el broche a un concierto salpicado de momentos mayestáticos gozados en otra dimensión.

Unmortal Known Orchestra

Lo mismo se esperaba de Unknown Mortal Orchestra, sobre todo al recordar su asombrosa intervención en el escenario secundario del festival tres años atrás y al tener en cuenta su crecimiento desde entonces impulsados por su último álbum, “Multi-Love” (Jagjaguwar, 2015). Dicha progresión se constató por la expectación creada en el anfiteatro natural del recinto y por la madurez y alta fidelidad de su sonido, adaptado totalmente a la paleta funk-soul siempre del gusto del grupo pero que ahora embadurna su repertorio de cabo a rabo. Con todo, esa mayor prestancia sonora eliminó cualquier opción a la sorpresa: si en aquel estreno en Paredes de Coura habían desarmado oídos por su espontaneidad psicodélica, esta vez daba la sensación de que la improvisación estaba calculada.

De hecho, el virtuosismo de Ruban Nielson a las seis cuerdas no evitó que las maniobras de su banda resultasen convencionales por mucho que estirasen, reconstruyesen y desfigurasen de manera paroxista varios segmentos de sus temas. Eso sí, a su favor hay que anotar la labor de su teclista, que dio cuerpo funk a las piezas más dinámicas (“From The Sun”, “How Can You Luv Me”, “Ur Life One Night”) y enriqueció con tonos soul las canciones más lubricadas (“So Good At Being In Trouble”, “The World Is Crowded”).

Por otro lado, Nielson mostró una actitud firme, despendolada y alejada de su ensimismada concentración de antaño, que hizo que se lanzara literalmente al público y se moviera sin parar sobre las tablas como si intentara disimular la reducción de los matices que hacen de su voz un elemento peculiar, algo que se apreció en “Multi-Love”, “Stage Or Screen” y una fortalecida “Can’t Keep Checking My Phone” que cerró un directo que adoleció, insospechadamente, de falta de naturalidad.

Todo lo contrario a lo ofrecido por Orelha Negra, colectivo luso que recurrió a samples vocales, scratches e instrumentación real para crear sobre la marcha temas hip hop, funk y R&B de ritmo burbujeante que incitaron al baile en la ladera iniciada la madrugada.

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