¿Qué carajo es el “PPAP” (“Pen-Pineapple-Apple-Pen”)?

Ya lo has visto. Ya lo has tarareado. Ya lo has bailado. Ya lo has flipado… Ahora toca preguntarse: ¿de dónde sale el “PPAP” (“Pen-Pineapple-Apple-Pen”)?

 

Somos consciente de que vamos tarde con esto. Al fin y al cabo, lo de “Pen-Pineapple-Apple-Pen” es taaaaaan ayer que hoy está caduco para muchos. Para otros, no. Para otros, la cosa no ha hecho más que comenzar… Por eso mismo hemos querido parar la maquinaria en FPMag y preguntarnos de dónde carajo sale este viral tan surrealista, hacia dónde va y, sobre todo, cuánto tiempo tendremos que soportarlo. Porque, la verdad sea dicha, la cosa está peligrosamente en el límite del bien y del mal, a medio camino entre lo insoportable y lo fascinante.

Y, oye, si resulta que todavía ni has visto el vídeo original, primero échale un vistazo y luego sigue leyéndonos.

 

 

Empecemos por el principio: ¿quién es el hombre detrás de “PPAP” (así son las siglas de este gusano internetil porque, al fin y al cabo, en Internet somos demasiado vagos como para escribir “Pen-Pineapple-Apple-Pen” cada vez que queramos referirnos al fenómeno en cuestión)? Pues, a ver, detrás de “PPAP” está el DJ Piko-Taro, que a su vez resulta que no existe y que es un personaje de ficción creado por el humorista japonés Kazuhiko Kosaka.

Esto viene a significar que no nos encontramos ante nada nuevo: ¿no se han viralizado mil y un personajes de, por ejemplo, los humoristas de “SNL“? Ahora bien, hay que reconocer que el clip original de “PPAP” es fuerto hasta decir basta: DJ Piko Taro enfundado en una mezcla de prints felinos amarillos de quedarse todo loco, con unas pintas entre mafioso de serie B nipona, personaje de manga venido a más o tu tío el marica de pueblo que nunca se atrevió a salir del armario. Y ya está: un minuto, una tonadilla enganchosa, una letra absurda, un bailecito de marras… y ya tenemos viral.

Otra cosa que no es novedad: “PPAP” viene a ser el retruécano final en esa pleitesía internetil que occidente rinde a oriente desde hace tiempo. Desde antes de Internet. Desde “Humor Amarillo“, para ser exactos. Allá aprendimos a adorar las extravaganzas orientales de las que en los últimos años hemos tenido celebraciones extremas como el “Gangnam Style“. No es de extrañar, entonces, que los medios de comunicación occidentales no hayan tardado ni una milésima de segundo en proclamara a DJ Piko Taro como el nuevo PSY en un alarde de pachorra informativa sin parangón.

Si te lo paras a pensar, no tienen nada que ver. ¿Con ambos es imposible no engancharse? Vale. ¿Ambos te suspenden en la incredulidad absoluta? Ok. ¿Ambos están fuera de las reglas físicas y psicológicas que rigen el mundo occidental? Que sí, pesado. Pero es que lo de PSY era una canción en sí misma, y esto no deja de ser un gag. Un gag que, por cierto, en Japón ha sorprendido a todo el mundo cuando ha empezado a triunfar fuera de sus fronteras, porque inicialmente allá no le había prestado atención ni el tato. Será que allá viven en una barra libre de surrealismo.

El secreto del éxito del viral de “PPAP“, sin embargo, viene en algo muy sencillo que también estaba presente en el “Gangnam Style” pero que aquí aparece de forma totalmente depurada y en miniatura. En su momento, parte del locurón que desató PSY se debió a los archiconocidos pasos de baile que todo el mundo se lanzó a copiar y reproducir. Lo de DJ Piko Taro, por el contrario, es sencillo. Sencillísimo. Tres movimientos. Y chao.

No es de extrañar, entonces, que en los últimos días todo Internet se haya lanzado a hacer su versión del “PPAP“, con resultados realmente demenciales. Ya hay una perturbadora versión heavy metal, y una versión más perturbadora todavía a cargo de Happy Polla (sí, así se llama, y es una estrella internetil tailandesa). La versión EDM no se queda atrás. Pero, por si se da el caso de que todavía no te has cansado de este viral tan jodidamente absurdo, a continuación te dejamos con un vídeo recopilatorio de algunas de las mejores réplicas del “PPAP“… Por ahora. Porque somos conscientes de que lo mejor (y también lo peor) está por venir.

La que nos espera. Y nosotros ya estamos cansados.

 

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