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¿Cuántas veces hemos escuchado últimamente aquello de “este aniversario hay que celebrarlo por todo lo alto porque, con la que está cayendo, que una empresa sobreviva en la industria musical es puro milagro“? Muchas. Demasiadas. Tantas, que ya empieza a sonar a lugar común. Pero, señores y señoras, es lo que hay. La cruda realidad. La que está cayendo ahí fuera es cosa mala, y la mayor parte de empresas que florecieron durante la burbuja musical (porque, como en el mundo inmobiliario, el mundo musical también vivió su burbuja particular) o han desaparecido o se han visto obligadas a aplicar dolorosas sesiones de electroshock a sus estructuras internas para adaptarlas a los -paupérrimos- tiempos que corren. Haciendo alarde de superpoderes camaleónicos, Houston Party ha ido mutando a lo largo de los años, mimetizándose con un entorno que ha ido pasando del arcoiris multicolor a los tonos más oscuros de una preocupación constante. Es esta actitud la que, sin embargo, la ha convertido en una superviviente en una isla en la que el agua cada vez come más terreno a la tierra… Pero no nos pongamos agoreros. Como decíamos al principio, Houston Party cumple 15 años y, sí, hay que celebrarlo por todo lo alto.

Los festejos del 15 Aniversario de Houston Party vivirán su particular chupinazo el día 12 de julio en La [2] (Barcelona), cuando una gran Houston Summer Party tomará esta icónica sala barcelonesa para que sean las bandas (el gran activo de esta empresa) las que ofrezcan un pregón de altura: Wild Belle, Sinkane y Scott & Charlene’s Wedding demostrarán que quince años tiene mi amor, pura adolescencia, y que en Houston siguen apostando por lo último sin necesidad de vivir rindiendo pleitesía a unos tiempos pasados que siempre fueron mejores… pero no necesariamente más excitantes. Con motivo de esta celebración, no está de más entrevistar a Jaime Hernández, director de Houston Party que las ha visto de todos colores en la escena musical: empezó como parte de la banda Parkinson DC, así que montar una discográfica y promotora de conciertos como Houston Party siempre pareció lo más natural. Naturalidad, ese bien tan escaso en esta escena musical actual tan aficionada al postureo y al márketing elevado a la máxima potencia.

 

¿Cómo nace Houston Party? Básicamente, hablo de los años 1997 y 1998: no veía cómo ganarme la vida fuera del mundo de la música. Y también veía que Parkinson DC estaba llegando a su final. Así que había que pensar algo. Montar una discográfica parecía entonces una buena aventura, casi la solución correcta. Combinar eso con organizar giras de los grupos cuyos discos publicases, todavía una mejor. Salté al vacío y salió bien.

Si la idea de arrancar Houston Party se te hubiera ocurrido a día de hoy, ¿te hubieras atrevido a llevarla a término? En la vertiente de promotores de conciertos, sí. En la de discográfica, no. Sin duda.

Hablando de la situación actual… ¿Qué piensas que ha hecho de Houston Party una empresa superviviente en un panorama musical en la que muchas –y más grandes- han ido cayendo una a una? Volviendo un poco a la respuesta de la pregunta anterior, ha sido fundamental que nos hayamos ido diversificando y apostando cada vez más por nuestra faceta de promotores de conciertos. Esa diversificación que te decía ha ido engordando cada vez más por el lado de los directos y adelgazando por el otro, el de la publicación de discos, hasta el punto de que ahora nos dedicamos casi en exclusiva a organizar giras, programar festivales y eventos, y casi no licenciamos música.

¿Fue duro tomar una decisión como esa: dejar de lado el romanticismo de los discos y ponerse con las giras? Era eso o entrar en una carretera con muchos baches y, seguramente, un precipicio al final.

¿Cuáles son los rasgos de identidad que Houston Party nunca ha perdido de vista? Cierto sentido del riesgo, cierta tentación de estar muy al día y hacer apuestas pensando más en el medio plazo que en el efecto inmediato, cierta necesidad (porque somos pequeños) de saber guardar la ropa aunque se esté nadando en aguas turbias o rápidas.

Si tuvieras que escoger tres momentos cumbre de la historia de Houston Party, ¿cuáles serían? Al principio, las primeras giras con los Posies. En el ecuador de nuestra trayectoria, el fichaje de Micah P. Hinson. Y en los tiempos más recientes, Crystal Fighters y su próximo tour. Son jugadas que nos han hecho fuertes en una jungla complicada.

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