Puede que el nombre de René Barbier te suene… Pero también es probable que te suene por motivos equivocados. Y es que esa marca de vino llamada René Barbier ya no pertenece a la familia Barbier, sino que pasó a formar parte del grupo Freixenet en los 70. Pero siendo esta una familia con una tradición vinícola tan arraigada, tampoco pudieron mantenerse alejados de la producción de vino, así que a día de hoy siguen llevando diversas etiquetas entre las que destaca, sin lugar a dudas, Clos Mogador (es, por si no lo sabes, uno de los vinos españoles de mayor renombre internacional). Así que, con las cosas bien claras, toca meterse en materia: y es que el pasado día 22 de noviembre estuvimos en la presentación de La Quinta Essència dels Llops, la nueva gama de destilados de Clos Mogador.

Dice el mismo René Barbier que esto de hacer destilados es algo que ha estado presente en su familia de toda la vida: siempre tienen una botella de producción propia en su salón, en la bandeja de una estatua del Capitán Haddock (sí, el de Tintín) esperando para sorprender a sus invitados después de sus comidas. Así que, tras toda una vida de realizar estos destilados para ser degustados en petit comité, era cuestión de tiempo que se decidieran a comercializarlos de la forma tan especial a la que nos tienen acostumbrados. Para empezar, esta nueva gama viene en dos opciones: el Destil·lat de Vi Clos Mogador (realizado a partir de los descartes de las uvas seleccionadas para Clos Mogador grano a grano, prensados y vinificados rápidamente) y el Destil·lat de Clos Mogador (un destilado mucho más puro realizado a partir de las lías -la sustancia sólida que queda al fondo de los depósitos tras la fermentación y la crianza- , que han pasado por un período de maceración de 38 a 45 días, con todos los enriquecimientos y complejidades que esto implica). Por ahora, sólo se ha comercializado la añada de 2009, pero todo en cantidades muy especiales: 1000 botellas para el Destil·lat de Vi Clos Mogador y tan sólo 150 para el Destil·lat de Clos Mogador. Lo dicho: no podría hacerse con más mimo ni con una intención tan clara de producir algo especial, una experiencia única.

Tras la presentación de los destilados de Clos Mogador, acompañada de una pequeña cata (hemos de reconocer que en FPM no tenemos un paladar demasiado desarrollado, pero bastó un sorbito de cada una de las variedades para desear tener una botella en casa para sorprender a todas las visitas), llegaba el momento de llevar esta teoría a la práctica. Una práctica que cayó en las manos de Marc Álvarez, coctelero de 41º que, para la ocasión, y después de pasar un tiempo en la propia casa de René Barbier, realizó cuatro propuestas de cóctel utilizando como base los destilados de Clos Mogador. El primero fue deslumbrante: partiendo de la historia de la figura del Capitán Haddock, Álvarez combinó el destilado con licor de ron, sake y uvas y lo introdujo dentro de una jarrita de cobre para, a continuación, meterla en un baúl de madera con una pipa encendida… ¿El resultado? Una locura de sabores que recordaba a marineros de cómic y a piratas de leyenda. Más allá del mundo de fantasía recreado en su primer cóctel, las otras tres aplicaciones fueron más rigurosas pero no decayeron en matices y en evocaciones: un revolucionario Mai-Tai, un cóctel de café (que combinaba dulce y amargo a la vez) y, sobre todo, un cóctel / postre que aprovechaba un producto tan de temporada como el caqui. Puede que todo lo dicho no sea muy aplicable a casa porque, no nos mintamos, el nivel de Álvarez está fuera del alcance de la mayoría. Pero lo importante fue saber que La Quinta Essència dels Llops no sólo es aplicable a ciertos cócteles, sino que puede ser buen material de base para soñar y dejar volar la imaginación.

[FOTOS: Estela Cebrián]

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