Ahora que Quentin Tarantino ya ha realizado su deseada película bélica, estaría bien que pensase en volver a enfangarse en su particular mundo pulp de serie B. Si algún día sucede tal cosa (y muchos de sus seguidores se lo agradecerán), ya tendría todo el trabajo hecho en cuanto a la elección de su soundtrack, elemento que es bien sabido cuida con mimo y en el que vuelca toda su sapiencia musical. No tendría más que recurrir a The Heavy, combo procedente (aunque no lo parezca) de las islas británicas y cuyas canciones podrían pasar como la banda sonora ideal de cualquier película que intentara actualizar decentemente el legado del cine underground americano de los 70. Sus dos miembros fundadores, Kelvin Swaby (voz) y Dan Taylor (guitarra), nunca ocultaron su pasión por Jim Jarmusch y los clásicos blaxploitation, algo que siempre quedó patente en sus composiciones. Posteriormente, a la pareja se unieron Spencer Page (bajista), Chris Ellul (batería) y Hannah Collins (teclados, ya fuera del grupo), y comenzaron a gestar el que sería su debut, “Great Vengeance And Furious Fire” (Counter, 2007), que contenía uno de sus temas emblema, “That Kind Of Man“, una joya funk del siglo XXI a la que dan continuidad en este “The House That Dirt Built” (Counter / Nuevos Medios, 2010). Una amalgama, en el buen sentido de la palabra, de influencias soul, funk, rythtm & blues y rock garagero que no desentonaría entre los mejores álbumes del género hace treinta y tantos años. En este caso, que a uno se le pasen por la cabeza entre corte y corte pesos pesados como Isaac Hayes, James Brown, The Sonics o incluso Prince no es un lastre: la clave reside en que The Heavy revisan sus referencias con pericia. Nada mejor para demostrarlo que el arranque con la explosiva “Oh No! Not You Again!” (o cómo arrimarse a los detroitianos The Dirtbombs sin parecer The Bellrays), y las menos urgentes pero poderosas en guitarras “No Time” y “What You Want Me To Do“. Cuando Swaby decide homenajear al Padrino del soul da rienda suelta a su intensa voz y deja que el piano y los vientos tomados de “Parliament” (ejecutados a la manera clásica por Brian Hargreaves y Charlotte Ostaphew) digan la última palabra en “How You Like Me Now” y “Sixteen“.

Pero The Heavy no sólo viven del revival bien llevado. En un alarde de inteligencia, también son conscientes de lo que destaca en las producciones actuales y se valen de las estructuras que Danger Mouse aplicó en Gnarls Barkley para dar forma a “Love Like That“, “Cause For Alarm” y, sobre todo, “Short Change Hero“, prima hermana del hit “Crazy” y cuya intro propia de un spaguetti western es, otra vez, toda una declaración cinéfila (Tarantino, no te olvides…). Y para rematar, como si de un disco del sello Stax o Motown se tratase, aparece un medio tiempo de cadencia suave y voz sensual a lo Marvin Gaye (“Stuck“) por el que Lenny Kravitz mataría. Porque entre tanta testosterona negra siempre hubo y habrá lugar para cantarle al amor.

Más allá de la fotogenia del grupo y de ser carne de cañón de caza-tendencias musicales para portadas de publicaciones trendy, The Heavy prefieren darle lustre a un pasado glorioso sin realizar un mero ejercicio de estilo. En los días que vivimos, en los que lo vintage triunfa, es posible rememorar tiempos pretéritos sin olvidar el presente.

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