Hay que reconocer el mérito de The Mistake (Dani, voz y guitarra; Jorge, guitarra; Bruno, bajo y coros; y Cas, batería). Primero, por haber elegido como nombre una de las palabras menos llamativas para aparecer destacados en YouTube y de las más usadas a la hora de bautizar un grupo: probad a escribirla en el portal y veréis qué os sale… Segundo, por tener que sacarse de encima algún que otro prejuicio derivado de su tierra de origen, las islas Canarias: como si toda la música que saliese de allí tuviera que ser pachangueo (no me refiero a El Guincho, que quede claro). Y tercero, por dar la talla tras su fichaje por uno de los sellos nacionales más insignes, BCore. Vamos a quedarnos con esto último. Nadie daba un céntimo por ellos después de que sus dos primeros discos autoeditados pasaran sin pena ni gloria por la escena indie española. De ahí que nadie tampoco entendiese su salto al sello de la Ciudad Condal… hasta que vio la luz su debut bajo ese paraguas, “Anticongelante” (BCore, 2007). Con ese álbum habían conseguido mejorar su posición, pero las malas lenguas comentaban de ellos que eran unos meros imitadores de The Unfinished Sympathy (aunque cantando en castellano), emblema de BCore hasta su marcha a Subterfuge en 2005. ¿Se podía interpretar entonces que The Mistake no eran más que un parche para prolongar la estela guitarrera que habían dejado tras de sí los barceloneses?

Menudo papelón les había tocado a estos cuatro chavales. Otra vez a bailar con la más fea, ya que no sólo debían librarse de las comparaciones, sino también ofrecer un digno sucesor a “Anticongelante”. Lo peor en esos casos es cuando empiezan a aparecer frases cansinas como “definir un estilo propio”, “hacer las cosas sin pensar en la crítica”, “ser conscientes de que no se venderán muchos discos”, etc. Aquí, al menos, no lo van a hacer. Porque el cuarto trabajo del grupo a lo largo de su trayectoria (de ahí el numerito del título, qué original…), “4” (BCore, 2010), sigue los parámetros de su anterior referencia (rock con querencia por la melodía pop y letras unas veces acusadoras y otras punzantes, véase “Isla De Jura”) pero varía un poco la receta (casi todos los temas llevan el acelerador apretado y sólo “Acto Reflejo” reduce la velocidad). Todo ello ayuda a que se tense más el nervio exhibido en “Anticongelante”, aunque se echa de menos un sencillo tan redondo y reconocible como “Un Mundo Sin Alfombras Rojas” (si acaso, la que se le acerca es “Alta Definición”).

También se nota que la experiencia de grabar por tercera vez consecutiva con el mismo productor, su paisano Ayoze Hernández, reforzó definitivamente su sonido, con una salvedad: el peligro de que los cortes del elepé puedan resultar demasiado parecidos, que el conjunto sea más homogéneo de la cuenta, lo que no significa que le reste pegada y aburra. Es difícil que amarguen unos dulces como “Extrarradio” o “De Puertas Hacia Afuera”; sobre todo si hace falta que alguien que se lo haya buscado escuche las pullas que lanzan. Del mismo modo, el explosivo minuto final de “Nada Mejor” nos recuerda que el rock se disfruta más soltando un buen grito que con la boca cerrada.

Dentro de la liga pop-rockera patria, The Mistake se encontrarían en ese grupo cercano a los puestos de entrada a la Champions (en la que se instalaron Delorean), peleando codo con codo los últimos años con bandas como Half Foot Outside (recientemente disueltos) o La Habitación Roja. ¿Buena o mala señal? Ya se sabe que (una vez más) las comparaciones son odiosas, aunque aportemos un detalle: La Habitación Roja también tituló su cuarto disco “4” (Grabaciones en el Mar, 2003). Casualidad o no, ahí queda el apunte.

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