Están cerca de Candela y Los Supremos (por edad) y de Mourn (por estilo)… Pero la cuestión es que tienes que escuchar a Furious Monkey House.

 

¿DE DÓNDE SALEN? De las aulas de un colegio de Pontevedra, donde empezó a fraguarse un plan que empezó como un experimento escolar y acabó convertido en una verdadera banda de rock. Para que se hagan una idea de su desarrollo, esta podría interpretarse como la versión pontevedresa de “School Of Rock”, aunque con la fortuna de no tener que soportar el nefasto doblaje al español de Dani Martín… En este caso, todo el protagonismo recae en la habilidad de cuatro niñas, un niño (todos menores de quince años) y su profesor de música para dar caña (cantando en inglés) al rock noventero de pátina indie y grunge.

Así, Furious Monkey House, compuestos por Mariña (voz), Irene y Manu (guitarras), Carlota (batería), Amaya (teclados) y Gonzalo (bajista y profe, al que denominan el mono furioso de la banda), se sitúan a medio camino entre Candela y Los Supremos (por edad) y Mourn (por estilo). Una circunstancia que confirma que quedan lejos los tiempos en que el concepto de ‘grupo infantil’ se limitaba a ejemplos como Parchís o Bom Bom Chip… Ahora se lleva coger los instrumentos y emular a bandas adultas alternativas de tal manera que, como sucede con Furious Monkey House, no queda más remedio que abrir bien los oídos para escuchar un poderoso despliegue cuyos efectos provocan un reguero de caras ojipláticas. Quien no se crea que el sexteto gallego es capaz de eso, que eche un oído a “Run” (esmerArte, 2015), primer álbum del grupo grabado, ojo, en Abbey Road y publicado a finales del año pasado.

Furious Monkey House no es ningún producto prefabricado en un reality televisivo que termina engendrando aberraciones como Gemeliers.

NOS TIENEN TÓ LOCOS PORQUE… Furious Monkey House desbordan naturalidad, inocente insolencia y pasión por una música que ejecutan con energía y fidelidad a sus influencias (Nirvana, Pixies…) pese a sus cortas edades. Vamos, que este no es ningún producto prefabricado en un reality televisivo que termina engendrando aberraciones como Gemeliers. Algo que se aprecia en el acabado de “Run” y en las vibraciones que salen de su interior y que le han permitido subir como la espuma en plataformas musicales digitales y difundir el simiesco nombre del sexteto. Aunque también sobre las tablas han retumbado sus canciones: a lo largo de los últimos meses, Furious Monkey House han actuado con éxito en salas, festivales y espacios de Galicia como el Pazo da Cultura de Pontevedra y la Cidade da Cultura de Santiago de Compostela.

PREDICCIÓN DE FUTURO. Hablando de conciertos, Furious Monkey House tocarán por primera vez en Madrid el próximo 13 de febrero en el Teatro Lara, dentro de la programación de Los Matinales organizados por el diario El País. Un hito más en la fulgurante carrera de este jovencísimo grupo que, al igual que decíamos en su día sobre Mourn, tiene el futuro a sus pies y puede conseguir, si se lo propone y lo desea, prolongar este animado pero serio proyecto -que ha superado con creces su aspecto anecdótico- hasta el infinito y más allá.

DOS Y DOS SUMAN CINCO. Energía pre-adolescente + un mono furioso + rock noventero + plátanos eléctricos = Furious Monkey House

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MIRA… “With My Hands”

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