Sin duda una de las noticias más tristes del verano fue la del repentino fallecimiento de Amy Winehouse. En esta web, como en muchos otros sitios, le profesábamos un cariño especial y seguíamos su carrera mucho antes de que se convirtiera en el fenómeno musical que acabó siendo, cuando su tozuda “Rehab” nos sonaba divertida y nos hacía gracia. Amy se fue con una trayectoria musical impactante, con únicamente dos discos y una juventud insultante. Pero no sólo la industria de la música llora su pérdida: en los últimos tiempos, la artista disfrutaba colaborando para Fred Perry, marca con la que ya había preparado dos pequeñas colecciones cápsula para esta temporada y la de primavera / verano de 2012 y que diseñó con mimo e ilusión.

Con su fallecimiento, no se sabía qué iba a ocurrir con estas colecciones y, después de meditarlo, la familia ha decidido que sacar las líneas a la calle y permitir a sus fans vestirlas con orgullo y cariño era lo mejor. Así que aquí tenemos el último regalo de Amy Winehouse: la última colección para Fred Perry y de la que no podíamos dejar de hacernos eco.

Premonitoriamente marcada por el negro -“Back to Black“, la metáfora tan tristemente recurrente en su vida-, es sorprendentemente elegante y sobria, inspirada en los iconos de los años 50 que ella misma asimiló y supo adaptar a su figura y su persona. Unos diseños que incluyen vestidos, cárdigans, camisetas, faldas y complementos y que, además de ser preciosos y accesibles, con el sello de elegancia intrínseca que supone la marca, se convierten en una pequeña joya para aquellas admiradoras que querían imitarla y que ahora pueden rendirle un bonito homenaje, pues los beneficios de las ventas se destinarán a la Fundación Amy Winehouse que su familia está creando para ayudar a niños y jóvenes.

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