Parece que hay consenso al declarar la colección de Demna Gvasalia para Balenciaga como la vencedora de la Paris Fashion Week… Pero, ¿por qué?

 

Feísmo. Este ha sido sin lugar a dudas uno de los términos de mayor circulación en la última Paris Fashion Week (y en las Fashion Weeks alrededor del mundo en los últimos tiempos). Sí, feísmo. Algo que, a priori, debería ser negativo y que, sin embargo, ha sido el principal argumento a la hora de colocar el laurel de triunfador absoluto sobre la cabeza de la última colección de Balenciaga. Una victoria que, por otra parte, se veía venir… ¿O es que llevamos meses y meses hablando de Demna Gvasalia como el nuevo enfant terrible del mundo de la moda en vano?

¡Ni hablar! El diseñador responsable de revolucionar la moda de los últimos años al frente de su firma Vetements entró en la casa Balenciaga para ocupar el cargo de director creativo… Y, aunque a priori eso es algo que convenció a todo el mundo, ha sido precisamente ahora cuando Gvasalia ha demostrado por qué esta era una unión completamente natural: su fascinante colección coge parte fundamental de rizoma genético de Balenciaga (el juego con las siluetas, el desdén por las proporciones clásicas) y lo trenza con el rizoma genético de Vetements (los materiales innobles, los colores estridentes, las formas antinaturales, la prenda contra la figura y no a favor).

Hombros desproporcionado, spandex fosforito, capas de negro brillante, botas XXL, post-género, chalecos de plumón, estampados on your face… Y, sobre todo, una especie de revisión pesadillesca de la silueta de la mujer ejecutiva y empoderada de los 80. Un imaginario poderoso en el que se intuye que Demna ha sabido interiorizar y asimilar el legado del Balenciaga clásico y traerlo al siglo 21 de forma natural, pensando qué haría el diseñador en el año 2016 y no forzando su propio mundo en la coyuntura de la maison. Eso es lo que ofrece la colección de Gvasalia para Balenciaga que ya ha sido laureada como la mejor de esta Paris Fashion Week.

¿Por qué? Porque en una edición en la que Maria Grazia Chiuri malinterpretaba el feísmo para Dior (te lo explicábamos ayer en este artículo) y la mayoría optaba por más de lo mismo, Demna Gvasalia ha dado la nota a base de bien y ha demostrado que se puede ser feísta y coherente -además de fascinante- a la vez. [Más información en la web de Balenciaga]

 

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