Si la línea editorial de Cabaret Voltaire está brillando por algo en los últimos años es, precisamente, por su capacidad para desenterrar joyas ocultas, clásicos que no llegaron a ser clásicos por culpa de ir demasiado por delante de su tiempo. Para ejemplo, un botón (o, más concretamente, un libro): “El Pan a Secas“, novela que estuvo prohibida durante casi dos décadas en los países árabes debido a un contenido de alto voltaje de esos ante los que, a veces, la sociedad prefiere hacerse la ciega y la sorda. El libro es una autobiografía poco velada de las andanzas del propio autor, Mohamed Chukri: un período de hambre en Rif obliga a la familia de un Chukri niño a abandonar su tierra natal y a buscar una mayor bonanza en Tánger. Pronto, sin embargo, el autor verá que la violencia que inyecta su padre en la familia es un callejón sin salida del que necesita huir: a partir de entonces, vivirá la miseria, el miedo y el hambre en las calles de Tánger y de Tetuán, donde descubrirá que el mundo es un lugar repleto de dolor pero que, a la vez, sigue deparando momentos dulces como el descubrimiento del sexo bajo las estrellas. Transcrito al inglés por primera vez en 1973 de la mano de Paul Bowles, ya va siendo hora de que “El Pan a Secas” adquiera el nivel de clásico visible (lejos de lo “oculto”) que bien se merece.

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