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Todo el mundo está palote con el estreno de “Los Odiosos Ocho” de Tarantino… Pero nuestra cartelera prefiere “El Hijo de Saúl” y “En El Sótano”.

 

Digámoslo de entrada y así nos lo quitamos de encima: “La Chica Danesa” le va a servir a Eddie Redmayne para acaparar premios por doquier por eso de travestirse y bla bla bla… Pero la película tiene una pinta de cutrerío lacrimógeno que tira para atrás, así que a por otras cosas más interesantes. Y es que esta semana la cartelera está más caliente que la entrepierna de Nacho Vidal, así que vamos por faena.

Si me pongo íntimo y personal (que, por otra parte, es lo que siempre hago), tendré que reconocer que mi estreno estrella de la semana es, sin lugar a dudas, “El Hijo de Saúl“. Y no porque el film de László Nemes acabe de hacerse con el Globo de Oro a la mejor película extranjera, sino porque es una cinta que ya venimos siguiendo desde el último Festival de Cannes, donde se llevó el Gran Premio del Jurado. Además, ¿a quién no le apetece en pleno enero una buena historia de un padre coraje intentando enterrar el cadáver de su hijo en un campo de concentración nazi? Vale. Puede que sea un poco hardcore. Pero hardcore bien.

Y luego está, claro, “Los Odiosos Ocho“. Pero, sinceramente, ¿alguien necesita que le venda la moto con la nueva película de Quentin Tarantino? Absolutamente no. Y no sólo porque, básicamente, la nueva revisión del género western por parte del director de “Django Encadenado” es algo que se vende solo, sino sobre todo porque no soy la mejor persona para vender el cine de este hombre: últimamente me parece que todas sus películas arrancan de forma fetén pero que, cuando ya han acabado, el hombre decide alargarlas una hora más de forma absurda y completamente innecesaria. Por ahí dicen que el patrón vuelve a repetirse en “Los Odiosos Ocho“, así que cada uno haga lo que le dé la gana…

Aun así, mucho antes que “Los Odiosos Ocho“, yo me quedaría con otro estreno de esta semana: “En El Sótano“. Al fin y al cabo, Ulrich Seidl se ganó el cielo cinematográfico con su trilogía “Paraíso“, así que cualquier cinta nueva que nos llegue firmada por su mano deberá ser abrazada como si no hubiera un mañana. Más todavía si se trata, como es el caso, de un documental que retrata lo que hacen ciertos austríacos (muy locos) en sus sótanos, suspendiendo al espectador en la duda razonable de si lo que está viendo es real o un montaje muy fuerte. Sea como sea, hay que verlo. Y repito: hay que verlo incluso antes que lo de Tarantino.

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