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Llega a la cartelera una película que ha causado mucha polémica en festivales de cine: “La Profesora de Parvulario”… Ahora te toca opinar a ti.

 

Es hora de que la polémica llegue al mundo “real”… Porque, a ver, esto del mundo festivalero cinematográfico mola mucho, nos hacemos todos muchas pajas y nos creemos que estamos solucionando el mundo -de celuloide-, pero el circuito de festivales (y los periodistas que en él participamos) es una endogamia cerrada y minúscula. Reconozcámoslo: si todo lo que allá ocurre no se filtra hacia el mundo “real”, ese de pantallas grandes y multicines, casi que puede decirse que no es relevante. Que no existe.

¿A qué viene toda esta perorata? A que esta semana llega hasta nuestra cartelera una de las películas que más debates (y no siempre buenrolleros) provocó en la última edición del Festival de Cinema D’Autor de Barcelona: “La Profesora de Parvulario” (es decir, esa peli a la que hasta ahora habíamos llamado “The Kindergarten Teacher“) narra la historia de una profesora de parvulario (¡evidentemente!) que se vuelve loca del chocher (¡literalmente!) cuando se topa con un niño que tiene arranques poéticos propios de un juglar bizantino a las órdenes de Carlo Magno. Ella misma es una escritora de poesía mediocre, así que en el niño ve la salvación del mundo en general y del suyo en particular… ¿A qué viene la polémica con el film de Nadav Lapid? A que la trama a veces bordea peligrosamente el ridículo, como un Yorgos Lanthimos hecho en serio. Para algunos ese ridículo se soluciona con nota de excelente, mientras que para otros esto es un bodriazo que, además, resulta ser extremadamente largo. Pero ya lo decía al principio: el debate por fin llega al mundo “real” y, ahora, te toca opinar a ti.

Aun así, si el rollito poético / elevado / esnobista te la trae al pairo, también puedes pasar tres pueblos de “La Profesora de Parvulario” y dedicarte a algo puramente estival: esas películas pensadas especialmente para romper las taquillas cuando aprieta el calor. En nuestro Top anual de blockbusters ya destacábamos a “San Andrés“, pero prefiero centrarme ahora en otro: esa “Espías” de Paul Feig que parece diseñada como un torpedo del tamaño (y para el lucimiento de) Melissa McCarthy pero que puede acabar siendo la excusa definitiva para reivindicar a Rose Byrne como reina de la comedia del nuevo siglo.

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