mommy

Por fin una película de Xavier Dolan llega a nuestras carteleras de forma natural: “Mommy” es el estreno de la semana… Por encima del “Exodus” de Ridley Scott.

 

Ya está. Por fin ha llegado el momento en el que desde el frente crítico podemos dejar de hablar de Xavier Dolan como una eterna promesa, como un enfant terrible, como una joya oculta: el hecho de que “Mommy” se estrene de forma generalizada en las pantallas de nuestro país es el indicativo de que este director se ha convertido en un valor seguro y no en un riesgo que nadie se atreve a estrenar de forma masiva. Tampoco es de extrañar que “Mommy” sea precisamente la película con la que Dolan dé el gran salto en nuestra cartelera: “Yo Máte a mi Madre” y “Los Amores Imaginarios” fueron growers absolutos que crecieron al amparo del mundo internetil, “Laurence Anyways” y “Tom en la Granja” hicieron bien de ruido en festivales… Así que, una vez “Mommy” ya ha convencido en los festivales pertinentes, ¿por qué no estrenarse por las vías naturales?

Al fin y al cabo, Xavier Dolan ya tiene a su público, y “Mommy” viene a ser la síntesis de algunos de los rasgos de identidad del director más aclamados entre sus fans: la psicología juvenil y violenta (encarnada, en este caso, en un chico con tendencias agresivas), los retorcidos lazos familiares (con una madre y un hijo con serios problemas de comunicación) y las relaciones triangulares ambiguas (entre la madre, el hijo y una nueva vecina que se instalará de forma natural en la vida familiar de los protagonistas). Si conoces a Dolan, no hacía falta que yo te dijera que este es tu estreno de la semana… Pero si, por un casual, no controlas a este director canadiense, no sé a qué esperas.

 

Sea como sea, soy consciente de que Xavier Dolan no es plato de todo gusto, así que tampoco pasaré por alto que esta semana llega a nuestras carteleras una de las más refinadas muestras de psicotronía palomitera de los últimos tiempos: “Exodus: Dioses y Reyes“. O lo que viene a ser lo mismo: una nueva versión del éxodo bíblico de la mano de Ridley Scott (que, ya lo sabes, tan pronto te firma una obra maestra como que deja caer una defecación sonora). O lo que viene ser lo mismo pero dicho de otra forma: barra libre de delirio surrealista. Hay que verlo.

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