¿Un lugar donde puedes comer pollo asado gourmet o hamburguesas de quedarse loco? Es Chicken Shop & Dirtyburger, y acaba de abrir en Barcelona.

 

El eterno enfrentamiento entre lo nuevo y lo viejo… En un panorama como el de la restauración barcelonesa, parece que para los recién llegados sólo existen dos opciones a la hora de buscar la relevancia: por un lado, puedes intentar la sorpresa de lo nuevo o, por el otro, lanzarte de cabeza a sofisticar lo viejo y entregarlo con tal nivel de calidad que cualquiera que lo pruebe tenga que caer rendido. El legendario Nick Jones, sin embargo, acaba de aterrizar en Barcelona, y lo hace poniendo una elocuente pregunta sobre la mesa: ¿por qué optar por lo nuevo o por lo viejo cuando lo puedes tener absolutamente todo?

Esta parece ser la filosofía detrás de Chicken Shop & Dirtyburger, un local con el Jones pone la patita en la Ciudad Condal a la espera de otras aventuras periféricas. Pero no adelantemos acontecimientos y empecemos por el principio, que en este caso pasa por hacer una pregunta básica: ¿quién es exactamente el Nick Jones al que nos estamos refiriendo? Es, básicamente, el creador de Soho House, el exclusivísimo club londinense reservado para profesionales de las artes y los medios que, poco a poco, fue expandiéndose geográficamente de tal forma que ahora existen Soho Houses en lugares tan dispares como Berlín, Nueva York, Estambul o Miami.

Con semejantes credenciales, no es de extrañar que el desembarco de Nick Jones en Barcelona esté recibiendo tantas atenciones. Y ahora sí que llegamos a lo que nos interesa: Chicken Shop & Dirty Burger, el local dirigido por Christian de Martino con la aportación del chef Iñaki Moreno que acaba de abrir sus puertas en el número 2 de la Plaça Duc de Medinaceli, allá donde el barrio gótico desemboca en el Paseo Colón. Un lugar céntrico a un tiro de piedra tanto de Las Ramblas como del Born que, además, ha sido especialmente mimado en su decoración: amplios espacios en los que la obra vista convive con la madera más ruda y con una iluminación tenue que confiere intimidad. Ya se sabe: es en la intimidad donde se viven los desparrames más suculentos.

 

 

Y de desparrames suculentos trata precisamente la carta tanto de Chicken Shop como de Dirtyburger, ya que son dos conceptos diferentes que conviven en un mismo espacio. Chicken Shop vendría a ser “lo nuevo”, ya que cuesta encontrar algo similar en la ciudad de Barcelona. Cierto es que en esta urbe existen mil y un locales de pollos a l’ast pensados para un consumo masivo cercano al fast-food… Pero lo que no existe en la Ciudad Condal, lo que es nuevo, es practicar una aproximación gastronómica al concepto de pollos asados basado en el concepto gourmet. Los pollos de procedencia agrícola que se utilizan en Chicken Shop como materia prima tienen denominación de origen (vienen todos desde el Empordá) y se cocinan siguiendo un método realmente cuidado: se marinan durante toda una noche, se cocinan al vapor primero para conservar todos los jugos y sabores y, finalmente, se les aplica un toque final al calor del carbón y las brasas. El resultado es un pollo que, servido en cuartos, mitades o enteros, no has comido nunca antes en Barcelona. A no ser que sea en casa de tu madre o de ese amigo cocinillas que todos tenemos.

Chicken Shop convive, por su parte, con Dirtyburger, que vendría a ser la sublimacion de “lo viejo”. Teniendo en cuenta que en Barcelona ya hace mucho tiempo que vivimos embarcados en la eterna búsqueda de la hamburguesa gourmet definitiva, hay que reconocer que la única forma de meter la cabeza en este mercado es a través de la calidad absoluta… Y eso es lo que ofrecen recetas como la Dirty Bacon, la Cheeseburger o la vegetariana Dirty Cop-Out. El horneado especial de los panecillos es el toque maestro de unas hamburguesas para los que se utilizan cuatro cortes diferentes, incluyendo desde el cuarto trasero al solomillo. El resultado final son hamburguesas que no juegan al exceso, sino a la depuración de unas líneas básicas que flirtean con lo excepcional.

Eso sí, una vez hayas hecho tu decisión básica, ¿pollo o hamburguesa?, te tocará elegir tus side dishes entre opciones sugerentes como la imprescindible coleslaw, unos deliciosos aros de cebolla en tempura (¡altamente recomendados!), las eternas patatas fritas o una refrescante ensalda de aguacate. Eso sin contar postres bomba como el brownie o una tarta de manzana en la que te sorprenderá la forma de ser servida (y hasta aquí puedo leer). Sea como sea, una cosa queda clara: Nick Jones ha apostado por aunar lo nuevo y lo viejo en Chicken Shop & Burger, y le ha salido un winner muy a tener en cuenta. [Más información en la web de Chicken Shop y en la de Dirtyburger]

 

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