Triunfar con un disco debut en la industria musical tal y como se encuentra en la actualidad es, dentro de los pasos que tiene que dar una banda más o menos nueva, algo no diremos fácil, pero tampoco de gran dificultad. Si te las ingenias para ofrecer algo relativamente novedoso, te rodeas de la gente adecuada y te curras una promoción decente, posiblemente suene la flauta. Algo más complicado es mantener el listón en tu segundo trabajo tras haber recibido alabanzas y comparaciones a gogó. Y más difícil resulta todavía volver a atraer la atención en una tercera ocasión, sobre todo si tu disco previo dejó al público un poco frío. En esa situación se encuentran ahora los cinco chicos que conforman Clap Your Hands Say Yeah (reconozcámoslo: posiblemente cuenten con uno de los nombres más molones de los últimos tiempos). Dieron la campanada a mitades de la década pasada con un debut homónimo digno de un “best new music” que los puso en órbita no sólo en los Estados Unidos, sino también en el Reino Unido, donde incluso se colaron en las listas de ventas, algo en lo que seguro ayudaron las presencias de gente como David Bowie o David Byrne en algunos de sus conciertos. Se desinflaron dos años después con “Some Loud Thunder” (Clap Your Hands Say Yeah, 2007): una suerte de continuación al camino iniciado previamente pero que ni contaba con el factor sorpresa ni con la alegre inmediatez del debut. Este hecho, quizás junto a la presión con la que habían vivido durante esos últimos años, los llevó a tomarse un descanso indefinido, algo que muchos interpretamos como un adiós casi definitiva de una efímera banda. Nada más lejos de la realidad (y no es el único renacimiento musical que Nueva York vive este año… ¡hola The Rapture!): Clap Your Hands anunciaron su vuelta a mediados de la primavera del año pasado y blogs de todo el mundo celebraron el primer adelanto de “Hysterical” (CYHSY Inc., 2011): un corte sencillo y resultón que nos dejó muy buen sabor de boca.

Casi cinco meses después, por fin tenemos a nuestra disposición el trabajo al completo y las sensaciones son algo contradictorias a lo que se hacía presagiar en un principio, pues la totalidad del álbum se orienta descaradamente hacia ese sonido algo facilón de ese primer single titulado “Same Mistake”. Esta repetición puede tener su aquello en los primeros momentos, pero prestar atención a los casi cincuenta minutos que componen este “Hysterical” se hace algo difícil, pues da la sensación de que nos encontremos ante la misma composición en múltiples ocasiones. La primera mitad, no obstante y a pesar de jugar con estas características, goza del gancho necesario para reclamar nuestra atención, principalmente gracias a esa “Hysterical” que da nombre al álbum o la acelerada “Maniac”, que encaja perfectamente con la particular voz de Alec Ounsworth, líder y cabeza de la banda. No se puede decir lo mismo, sin embargo, del resto del trabajo, que va avanzando sin pena ni gloria canción a canción (sirvan “Idiot”, “In a Motel” o la descriptiva “Siesta” como ejemplo), a excepción de casos aislados como “Ketamine And Ecstasy” (menudo temazo) y el alargado final que protagoniza el bonito piano de “Adams Place”.

La sensación final es que los chicos de Clap Your Hands Say Yeah se han acomodado definitivamente en un sonido que se encuentra más cercano a la medianía de “Some Loud Thunder” que a la agradable urgencia y a las melodías pegadizas de sus inicios, algo que puede pasar factura a su carrera especialmente si se tiran otros cinco años para publicar nuevo material, pues correrán el riesgo de caer en el olvido, algo muy peligroso a día de hoy con una industria que avanza de manera implacable. Y ya que hablamos del tema, su caso vendría a ser la cruz de las reuniones neoyorkinas de este curso, pues los otros implicados salvando las distancias, The Rapture, parecen haberse llevado la palma.

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