El canadiense Dan Snaith se ha mostrado particularmente habilidoso a la hora de ocultarse bajo diferentes seudónimos a lo largo de su carrera para embarcarse en proyectos musicales que coinciden en un género concreto -la electrónica-, aunque nunca en su ejecución, en la que siempre es capaz de sorprender con nuevas vías y novedosas exploraciones. La evolución sonora de Snaith va desde lo más ‘ambient’ con Manitoba hasta una faceta más bailable y psicodélica con Caribou (por mucho que el cambio de nombre viniera dado por causas legales, al final también acabó afectando a su sonido). Con “Swim” (Merge, 2010), su última referencia antes de este “Jiaolong” (Merge, 2012) que nos ocupa, Snaith supo acercar la electrónica al público más purista gracias a lo fieles que sonaban las canciones en directo gracias a la ayuda de una banda.

En Daphni, el nuevo alter ego de este doctor en matemáticas (¡en serio!), los beats se elevan al máximo y de manera intencionada. Snaith ha declarado en diferentes ocasiones que con el álbum “Jiaolong” quería manifestar todas las emociones que le han brindado sus dj sets, que son para el músico toda una experiencia tanto si ejerce de pinchadiscos como si lo hace de público. Como dj ha recorrido salas de todo el mundo, llegando a la conclusión de que es necesario innovar para no quedarse como un mero selector de canciones… Por eso mismo, a lo largo de 2011 y 2012 fue editando con su nuevo alias diversos singles en los cuales abundaba una percusión de tintes africanistas y brillaba -otra vez- el perfeccionismo del músico, que fabricó un sintetizador modular para crear los mencionados temas que, ahor,a junto a otros inéditos, ven por fin la luz en un mismo disco.

Jiaolong” es, en términos generales, hipnótico e ideal para calentar motores un viernes noche: suena contemporáneo y, en ocasiones, abstracto aunque paradójicamente accesible si pensamos en la pista de baile. Las comparaciones con Caribou son ineludibles: temas como “Ahora” recuerdan a “Bowls” -uno de los temas estrella de “Swim“- debido a ese estimulante impacto percutivo en el que un toc-toc acaba repitiéndose sin parar en la mente. Las canciones del debut en largo de Daphni merecen ser escuchadas en riguroso orden: “Yes I Know” es introductoria; “Cos-Ber-Zam Ne Noya” eleva el vuelo con un remix funky de la canción del togolés Cos-Ber-Zam; “Ye Ye” se erige como el hitazo con el que uno se puede lucir en plena pista y, de “Light” en adelante, el cuerpo se ve forzado a situarse en un lugar muy distinto al del espíritu… O no. Snaith acaba llevándo todo el conjunto hacia lo exacto. Al fin y al cabo, para algo es matemático.

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