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David Bowie muere a los 69 años de edad tras 18 meses de lucha contra el cáncer y pocos días después de lanzar su nuevo (y maravilloso) disco “Blackstar”.

 

Hay noticias que cuesta escribir… Y esta es una de ellas. Sobre todo, por lo que tiene de sorpresa. David Bowie murió ayer 10 de enero a los 69 años de edad debido a un cáncer contra el que llevaba luchando 18 meses. Así ha sido comunicado hoy 11 de enero hacia las 7:30h de la mañana a través de las redes sociales del artista, donde se ha colgado el siguiente comunicado: “David Bowie ha muerto en paz hoy rodeado de su familia, después de una valiente lucha de 18 meses contra el cáncer. Mientras muchos de vosotros compartiréis la pérdida, pedimos respeto a la privacidad de la familia durante su tiempo de dolor“. Poco tiempo después, su propio hijo, el director de cine Duncan Jones, confirmaba la noticia y alejaba la posibilidad de que esto fuera otro bulo de los que surgen día sí y día también en Internet.

La sorpresa viene producida porque, como es habitual en David Bowie, su enfermedad no había trascendido a los medios de comunicación. Su última actuación en directo fue en el lejano año 2006 y, de hecho, hacía tiempo que circulaban rumores sobre la frágil salud del artista que, finalmente, fueron confirmados cuando salió a la luz la noticia de que había sufrido un ataque al corazón en la década pasada.

¿Cuántos nos han abandonado convirtiendo su propio funeral en un poema ta bello y descorazonador? Pocos. Ninguno.
Sólo David Bowie.

Sea como sea, su último disco “Blackstar” (Columbia, 2016), el número 25 en su carrera (un número bien redondo), se publicó tan sólo tres días antes de su muerte coincidiendo con el 69 aniversario del artista. El álbum en cuestión (y sus respectivos videoclips) levantaron una interesante polvareda mediática debido a diferentes motivos: para empezar, porque “Blackstar” ha vuelto a mostrar (según opinión unánime) al mejor Bowie a un nivel de excelencia realmente sublime; y, sobre todo, porque el hecho de que David llevara décadas sin ofrecer ni una única entrevista levantó toda una polvareda de teorías que intentaban darle sentido al imaginario propuesto en este nuevo disco.

Ahora todo parece un poco más claro, aunque nos llevará tiempo analizar y comprender el alcance de “Blackstar” como disco / testamento en el que un artista se enfrenta a su propia muerte de forma valiente y magistralmente poética. Por ahora, resulta difícil recuperarse del impacto que supone el hecho de que el último videoclip de David Bowie haya sido el recientísimo “Lazarus“, en el que el compositor aparece postrado en una cama de hospital en la que su cuerpo levita y parece querer escapar mientras canta “This way or no way, you know, I’ll be free” (“De esta forma u otra, ya sabes que voy a ser libre“). Sin contar que la misma pieza audiovisual se cierra con Bowie entrando en un armario y cerrando la puerta tras de sí de forma que ahora se percibe bella e inquietante.

Las reacciones de artistas y amigos de David Bowie tan sólo acaban de comenzar… Aunque desde Fantastic Plastic Mag sólo podemos repetir las palabras de un amigo de esta casa que afirmaba que, dentro de lo que cabe, está siendo un día precioso porque el dolor por la pérdida del ídolo se ve mitigado por el hecho de que, abras la red social que abras, lo único que encuentras son las mil caras de este artista que, incluso en su muerte, ha demostrado ser de otro planeta. ¿Cuántos nos han abandonado convirtiendo su propio funeral en un poema ta bello y descorazonador? Pocos. Ninguno. Sólo David Bowie.

 

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