Algunos andan a vueltas buscando chaquetas acolchadas con escorpiones dorados en la espalda y alguien debería decirles “no, cuqui, no”… Sus madres, sus novias / novios o quienquiera que les tuviera cierto cariño. Hay otras prendas, sin embargo, que no necesitan que las lleve ningún Ryan Gosling de tres al cuarto porque lucen por sí solas; es más, convierten a cualquiera que las viste en todo un real hero de verdad de la buena. Es el caso de la ropa de Tommy Hilfger, que cada temporada nos deja con la boca más y más abierta. La presentación de la colección de otoño 2012 es una vuelta de tuerca más al prep elegante que predica. Ojito porque el hombre Hilfiger de la próxima temporada es un gentleman bien vestido, seguro de sí mismo y con pocas ganas de pasar desapercibido que no necesita estampados cantosos o combinaciones peregrinas: solo con la sencillez de la elegancia que dan la calidad y la ropa cuidada y bien hecha.

La colección, bajo el nombre Cadet Academy, se presentaba, cómo no, en el marco de la Fashion Week neoyorquina el pasado viernes 10 de febrero (sí, tenemos las fotos calentitas, calentitas). Tuvo lugar en The Park Avenue Amory, spot en pleno corazón de Manhattan que para la ocasión transformaron en un decadente jardín de villa prepster: un entorno ideal para esta nueva colección que viene con espíritu académico y militar.

Para el frío, Tommy abandona su archiconocido rollo navy de los Hamptons y propone un look uniformado, cálido y súper sofisticado. Los abrigos devienen el epítome de lo cool: abotonados, con un marcado patrón de sastería y en tejidos con colores que acentúan ese toque dramático que tiene todo el lookbook: granates, berenjenas, mostazas, marinos y verdes muy subidos. Persisten las chaquetas varsity (elemento fundamental para el Ivy look que caracteriza a la marca), que se adaptan a un look entre universitario, mod y de cazador, pero siempre con un rollo de caballero impecable, consciente de sí mismo y de la fuerza que transmite un look que es a la vez clásico, imperecedero, pero perfecto para los días que corren. Los complementos y el cuero son el remate definitivo: los zapatos en piel dura, con detalles metálicos, botas de montar de caña alta, bolsas de viaje con colores neutros que combinan y no despistan… Todo ideal para lanzarse a pasar un fin de semana en la campiña y afrontar el frío siberiano con clase y elegancia.

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