GRABACIÓN DE “PACÍFICA”, PRIMER DISCO DE BUENA ESPERANZA

Martes 21 de agosto. Falta 1 día para empezar la grabación. Cualquiera que conozca la Terminal 4 del aeropuerto de Madrid-Barajas se habrá sentido intimidado por su tamaño: una obra civil de cuando corrían tiempos mejores y en España había trabajo y dinero para más gente que ahora. Allí estábamos los tres (Jero, Miguel y yo), haciendo a mano un estúpido cartel en el cuaderno donde voy apuntando todos los repertorios de los conciertos que voy dando con los diferentes grupos donde toco en el que se pudiera leer “Welcome Mr. Robbins”, mientras tomábamos un café y hacíamos tiempo a que aterrizara su vuelo. Casualmente, Jay había tocado en Sant Feliu de Gíxols y en Barcelona los dos días anteriores como parte del Sant Feliu Fest y del Festigábal con su grupo Office Of Future Plans.

Irónicamente, Jay y yo ya nos conocíamos personalmente. Nos habíamos visto una sola vez, en mayo del año 2000 en Madrid, porque yo de pequeño montaba conciertos junto con otros tres chicos bajo el ridículo nombre de Madrid Will Disappear. Con este pequeño colectivo conseguimos traer a Madrid a los norteamericanos Hot Water Music, a Cobolt (la banda de Magnus Flagge, el bajista de Refused), a los suecos Kevlar o a Burning Airlines, el grupo que montó Jay Robbins después de la separación de Jawbox. Mencioné este hecho en el primerísimo email que le mandé para proponerle esta aventura, con la esperanza de que sirviera como gancho y como táctica de acercamiento. Funcionó a medias: Jay efectivamente se acordaba de aquel concierto (el cartel de aquella noche fue mítico –Burning Airlines, Aina, Half Foot Outside y Maine en Siroco– y había más gente de la que legalmente cabía en el local), pero no se acordaba de mí. Es comprensible.

El plan de la tarde era recoger a Jay en la furgoneta de Gran Derby y trasladarnos todos al local de ensayo para hacer un repaso a todas las canciones con él presente. Esto le serviría para ver cómo nos desenvolvemos tocando los tres en directo, tomar notas y aportar ideas de último minuto a las canciones que ya le habíamos ido mandando en las últimas semanas por correo electrónico. Hemos estado cuatro horas metidos en nuestro agujero, tocando y explicando cómo queríamos grabar esto o lo otro. Sin darnos cuenta, ya estábamos trabajando. Manel de Muerte y Destrucción también se ha pasado por allí, porque ha sido lo suficientemente generoso como para querer participar en “Pacífica añadiendo una guitarra de las suyas (y cuando digo de las suyas no es un decir: las guitarras de Manel suenan sólo a Manel, y eso cualquiera que toque sabe lo que significa).

Todo parece estar en el sitio adecuado. Jay parece satisfecho con el trabajo de hoy y nosotros hemos conseguido rebajar los nervios de los primeros momentos y de los días previos, tocando nuestras canciones repetidamente delante de él.

Robbins pasará los próximos días en casa de Jero porque llevarle a un hotel nos pareció frío y demasiado ajeno para todos.

Mañana empezamos a grabar nuestro primer disco: tan insignificante desde fuera como importante desde dentro.

Buenas noches a todos.

 

PD: Como este va a ser un disco irrepetible, quiero grabarlo de manera especial: me pondré siempre camisa para grabar. Nunca he grabado un disco vestido con camisa por una cuestión de mera comodidad. Sin embargo, creo que esta es una ocasión que merece el esfuerzo. Mis padres, además, seguro que se ponen muy contentos. Esta camisa de cuadros marrón la compré en Urban Outfitters en Nueva York, diría que en diciembre de 2008.

[Pepo M]

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