Me llamo Jorge y soy bajista en Nine Stories desde hace menos de un año, aunque parece que llevo más tiempo. Realmente nunca había tocado el bajo antes… Espero que Nacho no lea esto porque me ha pedido que toque en el segundo disco de su grupo. Que, por cierto, ya tenemos casi terminado.

De repente acabamos de cumplir una semana de grabación. Kaki, el productor, acaba de entrar por la puerta tarareando (a un buen volumen) una de las canciones del álbum. Kaki es el productor perfecto: es absolutamente amistoso, interviene poco, pero es certero en sus apuntes y, cuando lo considera necesario, también es tajante respecto a lo que debemos hacer. Nos sentimos bien, aunque está habiendo algún gruñido mañanero. Alondra, Javi y yo terminamos de desayunar mientras Pepo se ducha y Nacho ya está arriba preparando el sonido para un último recording de guitarra que hemos decidido que era necesario que entrase. El disco suena limpio, brillante, compensado y, por momentos, realmente fuerte. Las canciones son buenas y las hemos grabado relajados y con decisión.

Durante estos días, la convivencia está siendo respetuosa y divertida. Nos tenemos mucho aprecio, personal y como músicos, y eso es algo que se nota para bien. Comemos juntos, tocamos, damos unos toques al balón, salimos a cenar, vemos la tele, no hay tiempo para necesitar momentos de soledad. Ayer me tocó hacer la comida a mediodía. Aunque de repente resulta que ya nos hemos comido y bebido casi tres carros de la compra, la sensación que tengo es la de que somos gente frugal.

Es fácil sentirse bien en un lugar como el que rodea Gárate, uno de esos en el que el clima nunca es desagradable, aunque por momentos pudiera parecer adverso. Suceda lo que suceda, se siente como algo justo. Ayer no vimos el partido de la Eurocopa, quisimos acercarnos a cenar a Biarritz. Hoy terminaremos las grabaciones (además de la guitarra que queda, hay que meter alguna percusión, voces y coros). Mañana vienen a meter cuerdas en alguna canción, después habrá varios días para mezclar.

Todos los discos son especiales. Suenan bien, suenan mal, los escucha más o menos gente, llenan tu cabeza durante meses y meses, los haces y de repente un día ya estás pensando en el siguiente. Me gusta este tipo de recuerdos. Una grabación es como cerrar un ciclo. Te acuerdas de los ensayos, de cómo sonaban las canciones, de cómo acaban sonando respecto a la idea que tenías en la cabeza en un primer momento, de los conciertos en los que las has ido tocando; y, cuando sale el disco, lo escuchas varias veces, pero raramente vuelves a hacerlo. Recuerdas los viajes, los tiempos muertos, las cafeterías, las escuchas, el sofá de la sala de control, los meses o el año que esos discos encierran. Este es el tercero en el que participo. Voy a estar en muchos más.

[Jorge Ramos]

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