¿Dónde están las (puñeteras) listas?

¿Qué queremos: hacer largas listas con todo lo “bueno” del año o seleccionar una lista corta con lo que pasará a la historia? Estamos ante un gran dilema.

 

Estamos a día 9 de diciembre y en Fantastic no hemos publicado todavía ninguna lista de lo mejor del año. 2016 No es algo casual, como no suele ser casual que en esta web nos saltemos nuestras tradiciones… Pero es que algo está pasando, algo está cambiando, algo se ha roto y no volverá a ser igual.

Cualquiera podrá decirme que nunca he sido demasiado amigo de las listas de lo mejor del año y que todo lo que voy a decir a continuación viene empujado por esa antipatía mía. Pero en serio que no es así. Puede que hace algunos años escribiera otra edito en la que dejaba bien claro mi postura ante el apresuramiento de los medios de comunicación en general, tanto online como offline, a la hora de publicar las listas de lo mejor del año. En su momento, nos embarcamos en una carrera tan absurda que había quien, por aquello de que “el que golpea primero golpea dos veces”, empezaba a publicar sus listas a finales de noviembre.

Y mantengo lo que decía entonces: ¿cómo nos vamos a apresurar a hacer listas cuando el año todavía no ha acabado? ¿No quedan todavía discos por escuchar, pelis por ver, libros por leer, conciertos a los que asistir y vida por vivir antes de ponerse a recapitular? ¿No resulta jodidamente antinatural? Admito que al final ya no sé qué fue antes, el huevo o la gallina: ¿la industria musical dejó de lanzar discos en diciembre por algún motivo ajeno a que los lanzamientos de ese mes no fueran considerados por los medios a la hora de seleccionar sus listas -prematuras-? ¿O la prensa tomó esta nueva dinámica de la industria como una excusa para publicar sus listas cuanto antes mejor?

¿O puede que, al fin y al cabo, los medios de comunicación simple y llanamente estuvieran dando a los lectores lo que querían y pedían? Porque eso nadie lo puede negar: para cualquier medio, las listas de lo mejor del año es un contenido que tiene un éxito asegurado. Puede que el contenido que más éxito (es decir: cantidad de visitas) obtiene a lo largo de todo el año. Así las cosas, sería justificable apresurarse y publicar cuanto antes mejor para no perder ni un lector que pudiera irse a la competencia (como si en esto del online, totalmente gratuito y a disposición de unos lectores habituados a consultar mil medios por hora, hubiera competencia… ¡juas!). Pero, al fin y al cabo, ¿nos compensa?

Dejadme que os responda como medio: cada vez menos. Y ahora dejadme que os responda como lector de otros medios: para nada. En serio. Para nada. De esto me di cuenta el año pasado por estas fechas: después de varios años en los que la tendencia era ir cada vez a más, de ampliar las listas hasta convertirlas en colosos con 100 discos o 50 películas, varios de los medios en los que más confío recortaron ostensiblemente sus selecciones. Probablemente porque, y esto os lo digo de puertas para adentro, son un contenido muy fetén y tal, pero también dan un currazo de la hostia que muchas veces te planteas si está justificado. Más todavía si unimos lo dicho un poco más arriba a otra cosa que observé hace un año como lector puro y duro: de repente, había listas que me chupaba de cabo a rabo, pero de la gran mayoría simplemente miraba los cinco o diez primeros puestos… Y ya.

No tiene sentido hacer la misma lista que hace todo el mundo, pero lo que sí que tiene sentido es creernos nuestro papel de subscriptores y apostar por unos Top 10 que realmente creamos poderosamente históricos.

No es extraño. Y es necesario que, como medio de comunicación, hagamos acto de contrición y lo reconozcamos: todas las puñeteras listas en todos los puñeteros medios son absolutamente iguales. Todas contienen las mismas pelis, los mismos discos, los mismos libros… Lo único que cambian son los puestos en los que son incluidos. Y, a veces, ni eso, ya que los Top 5 de casi todos los medios suelen coincidir de forma mucho más que alarmante. ¿Qué significa esto? Que, como lector, ya sabes exactamente qué discos, pelis y libros encontrarás en las listas, y lo único que te interesa es el morbo de ver si hay algún tipo de riesgo en las primeras posiciones.

He tenido todo un año para reflexionar sobre todo este tinglado. Y al final creía haber llegado a una solución que, en uno de esos ataques de megalomanía que supongo que tenemos todos los directores de medios de comunicación, vi clarísima. Mi línea de pensamiento era (y es) la siguiente: ¿qué queremos hacer en Fantastic, una lista con los 100 discos buenos que han sido editados este año o más bien una lista ultra depurada en la que únicamente queden las 10 películas que no sólo creamos que son buenas, sino que apostamos por ellas como las que pasarán a la jodida historia, como aquellas que en 2036 no sólo recordaremos como “ah, era guay”, sino como “joder, revolucionó el año 2016”?

En resumidas cuentas: no tiene sentido hacer la misma lista que hace todo el mundo, pero lo que sí que tiene sentido es creernos nuestro papel de subscriptores y apostar por unos Top 10 que realmente creamos poderosamente históricos. Tiene sentido, ¿verdad? O, por lo menos, tenía sentido hasta que lo puse sobre la mesa delante de la plantilla de colaboradores de Fantastic… Y hubo un gran porcentaje de ellos que fueron a por mi yugular. Ojo, que fueron a por mi yugular con toda la razón del mundo. Fueron ellos los que me hicieron ver la otra cara de la realidad que yo, en mi ataque de megalomanía, había preferido no ver: según ellos, las listas no se justifican en el morbo de los primeros puestos (que, repito, también son altamente previsibles), sino que sirven en sus puestos más bajos para dar con discos, pelis y loquesea que has pasado por alto durante todo el año y que no puedes seguir obviando.

Repito: tienen toda la razón del mundo. Al fin y al cabo, hay dos tipos diferentes de lectores de listas: los que van a por los primeros puestos y pasan del resto, y los que se lo toman como una oportunidad de ampliar su campo de batalla. Ninguna de las dos opciones es mejor que la otra… Así que, por ahora, en Fantastic hemos adoptado una posición intermedia. Vamos a recortar considerablemente todas las listas del año, eso no hay quien me lo quite de la cabeza. Pero habrá algunas que se mantendrán más extensas. Serán las que, al fin y al cabo, pertenezcan a las áreas más fuertes de nuestra web (es decir: música y cine, básicamente).

Y esperad también otra sorpresa. Ya lo he dicho: no es que sienta antipatía hacia las listas de lo mejor del año, es que pienso que probablemente deberíamos estar intentando ofrecer “lo mejor del año” de otra forma diferente. Por eso mismo, en esta ocasión habrá cuatro firmas de Fantastic que resumirán lo mejor de su año no en una lista impersonal, sino en un texto lo más íntimo posible. No queremos ser ese medio que te planta una lista y ahí te apañes, sino que queremos ser ese colega con el que te sientas medio borracho una tarde y hacéis resumen de qué os ha molado más en este 2016.

Con todo lo dicho, que no es poco, simplemente me queda apretar el gatillo aquí y ahora y dar el pistoletazo de salida para que arranquen las listas de lo mejor del 2016 según Fantastic. Ahora me queda todo un año para ver si convenzo a todos los colaboradores de que el futuro son las listas cortas. O para que me convenzan de lo contrario, porque la cosa está muy igualada… En diciembre del 2017 os explico qué tal.

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