¿Los himnos de la Eurocopa están copiando descaradamente a Eurovision?

Ponemos sobre la mesa todos los himnos de la Eurocopa de este año 2016… Y nos preguntamos: ¿están copiando descaradamente a Eurovision?

 

Bienaventurados aquellos que estos días deben aguantar contra su voluntad conversaciones futboleras y goles celebrados a pleno pulmón, porque ellos serán llamados hijos de la paciencia… Nos encontramos en plena disputa de la Eurocopa de Francia y, aunque esta vez en nuestro país la oferta televisiva se ha reducido, entre los aficionados resulta inevitable que la competición continental de selecciones invada espacios íntimos, elimine cualquier posibilidad de tener vida social e incluso ponga en peligro relaciones de pareja, al igual que sucedió hace dos años durante el Mundial de Brasil.

Independientemente de sus perniciosos efectos, aquel torneo nos dio pie a que indagáramos en la fructífera relación existente entre fútbol y música, que ha cuajado de diferentes maneras: canciones con temática balompédica, homenajes a figuras del balón, jugadores que se atrevieron a ponerse ante el micrófono, bandas y solistas que no ocultan su pasión por determinados colores o cánticos de aficiones inspirados en temas pegadizos. Las variantes adquieren múltiples formas y son más o menos soportables.

Pero, si hay un tipo de canción futbolera que merece un capítulo aparte al haber alumbrado todo un subgénero sonoro, es el himno oficial para los campeonatos de selecciones, cultivado con ahínco en cada Eurocopa desde hace unos años. De hecho, su evolución a lo largo de los últimos tiempos ha provocado que la historia musical del torneo se acerque cada vez más a la de Eurovisión, hasta el punto de que es posible advertir ciertos paralelismos entre los modelos de composición que se utilizan en cada evento y que en la presente Eurocopa han eclosionado.

 

 

El inefable David Guetta ha sido el encargado de componer la canción oficial de la Eurocopa de Francia. ¿De verdad que no había otro autor capaz de hacerlo? ¿No decían que el EDM estaba muerto? Nada de esto importaba: de lo que se trataba era de entregar una pieza de soniquete tan pegajoso que se clavase en el cerebelo a la fuerza. Incluso a los que no han visto un minuto del campeonato les resulta conocida la tonada porque está siendo radiada por doquier. Para cerrar los oídos a base de martillazos.

En cierta manera, “This One’s For You” es la continuación lógica de la errática serie musical eurocopera: en 2012, “Endless Summer” de Oceana; en 2008, “Can You Hear Me” de Enrique Iglesias; en 2004, “Força” de Nelly Furtado; en 2000; “Campione 2000” de E-Type; en 1996, “We’re In This Together” de Simply Red; y en 1992, “More Than A Game”, de Towe Jaarnek & Peter Jöback, acompañados como autor de la sintonía del torneo de aquel año disputado en Suecia por Benny Andersson, miembro de ABBA. Aquí tienen la conexión entre la Eurocopa y Eurovisión.

Esa vinculación, en apariencia inconsistente, ha cuajado en la presente edición de forma primorosa gracias a las canciones compuestas ex profeso en cada país para apoyar a su selección. Prácticamente las 24 participantes tienen la suya. Pero nos quedaremos con las que han levantado más expectación por diferentes motivos, y no siempre positivos…

Los británicos, como ha sucedido con frecuencia en este campo, se llevan la palma. Empezando por la maestra, Inglaterra, que ha incrementado su notable bagaje músico-futbolero con “We Are England”, de Four Lions, combo integrado por Shaun Ryder, Paul Oakenfold, Kermit y Goldie. Con todo, se han quedado muy lejos de la emblemática “Three Lions (Football’s Coming Home)” de The Lightning Seeds, Baddiel & Skinner para la Euro ’96. Al menos el videoclip cuenta con las estelares apariciones del ¿zombie? Bez y de, sorprendentemente, un escocés de pro, Irvine Welsh.

 

 

Aunque, esta vez, al contrario de lo ocurrido hace unos días sobre el terreno de juego, Gales ha ganado la partida a sus vecinos. Quizá porque habían pasado casi sesenta años desde la última participación de su equipo en una fase final de un gran campeonato, los galeses se volcaron en la tarea y recurrieron a Manic Street Preachers y su rock henchido de épica para apelar a la unión de sus compatriotas. Una fórmula que parece ha insuflado energía a su selección vistos sus buenos resultados en Francia.

 

 

Super Furry Animals -apasionados futboleros- también aportaron su grano de arena a la causa galesa, pero de un modo más divertido y onomatopéyico.

 

 

Sin salir del Reino Unido, el caso de Irlanda del Norte es el más peculiar. La canción oficial de su selección se titula “Making Our Way To Paris” y está firmada por The London Green And White Army, pero la que ha arrasado entre los seguidores norirlandeses lleva el nombre de uno de sus ídolos: “Will Grigg’s On Fire”, ocurrencia de un fan que tuvo la genial idea de incrustar la frase sobre el ritmo del “Freed From Desire” de Gala después de hacer varias pruebas. De aquí ha salido una versión dance dispuesta a convertirse en el hit veraniego que conquiste toda Europa. La que pueden liar los guiris si la escuchan en Magaluf…

 

 

Por su parte, los irlandeses del otro lado de la frontera, los que más veces (siete) han ganado el certamen de Eurovisión, apostaron por una partitura clásica con arreglos folclóricos y, sí, muy eurovisiva. Seguramente enardecerá a los fieles de la armada verde con una mano agarrando una buena pinta y la otra en el escudo del trébol, pero no tiene el encanto del himno interpretado por los jugadores y el entrenador de Eire para la Euro ’88.

 

 

En la anfitriona Francia siguieron un camino totalmente opuesto dirigiéndose hacia el rock. Eso sí, no se devanaron demasiado los sesos y pagaron la pasta correspondiente a Kiss para que Skip The Use (que deben ser los Izal galos o algo así…) se apropiasen de su “I Was Made For Lovin’ You” y le añadiesen un simplón “(My Team)”. Sin embargo, parece que la jugada no caló entre la hinchada del país vecino…

 

 

A los austríacos también les tiran las guitarras eléctricas, y la banda Schmidhammer reclutó al veterano cantante Klaus Eberhartinger -conocido principalmente en su casa- para facturar una pieza mucho más sencilla que la pronunciación de su apellido.

 

 

No muy lejos de Austria, los polacos trataron de romper esquemas con un rapero local que, sin que tengamos ni pajolera idea de su idioma y fijándonos en las imágenes de su vídeo, observa el fútbol como una contienda bélica. Sinceramente, preferimos el erotismo lechero del tema que Polonia llevó a Eurovisión en 2014.

 

 

¿Dónde se ha quedado el tradicional pop sueco para llevar en volandas a su país en esta clase de citas? Pues relegado a los recuerdos de ABBA, porque lo que triunfa en la tierra de IKEA es el EDM patillero. No hay duda de que Avicii ha hecho mucho daño allí, como demuestra un tal Frej Larsson al no desviarse de la ortodoxia dance contemporánea para fabricar una pieza machacona y repetitiva en la que no faltan los dos ídolos de Suecia: Zlatan Ibrahimovic y John Guidetti, que poseen sus propios temas dedicados (este para el primero y este para el segundo, cada cual más hortera).

 

 

Bélgica también fue a lo fácil: sota, caballo y rey para gozo de la audiencia de Máxima FM (belga o española, da igual).

 

 

E Italia fichó a una especie de Beppe Grillo de la canción para introducirse en la pista de baile y decir adiós al mítico “Azzurro” de Adriano Celentano.

 

 

Pero los dos temas más delirantes por su estilo, sonido, letra y también traslación visual pertenecen, curiosamente, a dos de las selecciones candidatas a llevarse el trofeo de la Eurocopa. Una de ellas, como suele ser habitual en campeonatos internacionales, es Alemania, cuya canción puede hacer estallar muchas cabezas: la firma la banda Cuba Libre, tiene un ritmo latino y se vale casi tanto del español como del alemán. Vamos, que no queda claro si es una bofetada a la Merkel -tan hispanófila ella…- o un canto para que a su selección se le pegue la magia futbolera de España, la otra gran aspirante al título.

 

 

Sin embargo, por mucho que se hubiesen empeñado los germanos, jamás habrían alcanzado las cotas orgiásticas de nuestro maravilloso himno. Producido por el inefable RedOne (aunque lo podría haber hecho Juan Magán o Pitbull) y con los impagables coros y movimientos balanceantes de los jugadores, Sergio Ramos vuelca toda su autotuneada voz junto a La Niña Pastori para destrozarnos los oídos con unas arengas, compuestas por ambos, tan tópicas como infantiles.

 

 

Hace unos meses, al seleccionador español, Vicente del Bosque, le preguntaron cuál era la diferencia entre los vestuarios de antaño y los actuales. El hombre, de personalidad comedida, respondió que el silencio, ya que los jugadores de hoy en día ponen música a todo volumen antes y después de los entrenamientos. Una música que, además, le horroriza, apuntilló con sinceridad. ¿Se imaginan qué debe soportar en cada sesión? Algo no muy alejado de la lista que hemos repasado en este especial.

Lo más curioso del asunto es que, al contrario de lo ocurrido en el festival de Eurovisión de este año, en el que España presentó una canción con posibilidades aunque sabía de antemano que iba a caer al fondo de la clasificación, la selección se lo pasa bomba con un tema mediocre pero se encuentra entre las favoritas para vencer en Francia. La Eurocopa (musical) es así…

 

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