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Nuestra lista de los mejores discos internacionales del 2014 tiene sus filias y sus fobias… No vamos a negarlo. Pero para algo es “nuestra” lista.

 

Ya está: el momento en el que en Fantastic Plastic Mag lanzamos la lista de los mejores discos internacionales del año es señal que esto se acaba, de que estamos llegando al final de la recopilación anual con la que intentamos resumir lo mejor de los doce meses que estamos cerrando. Todavía quedan algunas grandes listas, claro que sí, pero esta es sin lugar a dudas la que todo el mundo espera, la que todo el mundo discute, la que todos critican (o no). Y por eso mismo ponemos mucho mimo en ella…

Al fin y al cabo, repetimos: esta es nuestra lista, y viene a sintetizar la materia que hemos estado tratando durante todo el año. Si en estos meses no le hemos dado bombo, será que no nos interesaba demasiado y, por lo tanto, poco sentido tendría encumbrarlo en estos momentos hacia los primeros puestos. Cuando algo nos gusta, se nos nota a la legua… Pero eso no significa que seamos previsibles. Siempre hemos dicho que nos enorgullece eso de tratar la música sin rasero: hablar de Britney Spears como si de Bonnie ‘Prince’ Billy se tratara y la inversa.

Algo de eso hay en una lista que ha quedado más variada que nunca, donde la novísima revisión del r&b convive en los primeros puestos con discos de aromas clasicotes, donde las viejas glorias se codean con los recién llegados y donde, al fin y al cabo, quedan patentes las filias y las fobias de nuestra redacción. Si alguien se sorprende, es porque no nos conoce.

 

azealia-banks50. BROKE WITH EXPENSIVE TASTE / Azealia Banks. Si hubiera que elegir dos canciones que justifiquen una inmersión en semejante ejercicio de esquizofrenia sonora serían, sin lugar a dudas, esa “jfk” compartida con Theophilus London que viene a ser el reverso oscuro de “Fantasea“; y, por encima de todos los cortes, esa “Chasing Time” capaz de aguantarle la mirada a sus temones iniciales y que viene a probar que Azealia Banks es capaz de compactar todas sus versiones esquizofrénicas en una versión de menos de tres minutos que corretean desde el hip hop de nueva generación hacia el house rave de nuevo milenio sin por ello dejar de configurar un temazo coherente. Este debería ser el estilo de la diva. Este debería ser el corazón de todo un disco que explorara estas sonoridades. Y a lo mejor (y esto me jode profundamente pensarlo) esta es la potencia de un álbum que nunca se llegó a formalizar porque Azealia Banks confundió los términos y pensó que la discográfica estaba ahí para tocarle los cojones y no para evitar un descalabro tan desordenado, frustrante y a ratos inmasticable como este “Broke With Expensive Taste“. Venga, tomémoslo como un quitarse la espina de encima e ir a por el “verdadero” debut. [leer más]

clean-bandit49. NEW EYES / Clean Bandit. Cómo no caer rendido y quedarse con una sonrisa idiota a lo “WTF??” en cuanto empieza el álbum con esa “Mozart´s House“, un delirio de violines y de música clásica pasada por un filtro de sonidicos 8 bits de la que es difícilísimo desprenderse. Puro pop sensorial para bailar dando saltitos a lo “Riverdance” y la joya del disco junto a la celebérrima “Rather Be“. Las dos caras de la misma moneda de este álbum. Porque, por un lado, “New Eyes” está preñadito de temazos bailongos y divertidos como “Come Over” (muy fan de los momentos “rompompom” que aún no sé hasta qué punto son un homenaje al “Man Down” de Rihanna… y más teniendo en cuenta que en el disco hay una canción que se llama, precisamente “Rihanna“), “Cologne” y “New Eyes“, ahí con su rapeo guapo (y la segunda con una Lizzo que suena muchísimo a Kelis). Pero también cuenta con medios tiempos maravillosos y brillantes que crecen como plantas buscando el sol en los que el grupo estruja todas las posibilidades del pop, de la electrónica y las cuerdas, como “Extraordinary” y “Up Again”. [leer más]

jungle48. JUNGLE / Jungle. No es difícil desentrañar la fórmula killer que J y T (que al final resulta que son las iniciales tras las que se esconden Josh Lloyd-Watson and Tom McFarland) presentaron en los dos mencionados primeros singles y que perfeccionaron en el tercero: una mezcla de las filigranas vocales clásicas más souleras y funkies, desde Marvin Gaye a Bee Gees, mezcladas en una coctelera de jungle UK ochentero tipo Fine Young Cannibals e Imagination. La cosa funciona cosa mala, se engancha, no te deja ni a sol ni a sombra y te obliga a canturrearla desde que te haces el primer café de la mañana hasta que echas el último polvete de la noche. El problema es que, de cara a su largo de debut, el homónimo “Jungle”, estos amigos de la infancia que ya no son nada anónimos (y menos en su formación en directo poblada por un total de siete almas) no han optado por perseguir el mojo de “Time” a través de diferentes estrategias, quedándose más o menos cerca del resultado final. Lo que han hecho es repetir la misma estrategia una y otra vez. Y eso aburre. E incluso llega a irritar en ciertos puntos. [leer más]

warpaint47. WARPAINT / Warpaint. Hace cuatro años las californianas Warpaint llegaban a nuestras vidas como una tormenta de arena negra, cegando nuestros ojos, nublando nuestros sentidos y dejándonos las orejas bastante flipadas. Con “The Fool” (Rough Trade, 2010), presentaron un proyecto que sonaba al descaro que solo te da el ser joven y que estilísticamente le cogía muy bien el pulso a la cosa aquella del ambiente de crisis y decadencia que empezábamos a respirar todos. A través de un diálogo de guitarras oscuras, paisajismo lóbrego y tendencia al shoegaze en versión darks, las chicas de Emily Kokal se marcaron un disco de debut difícilmente superable. Se ganaron a los críticos (a la gente tardaron un poco más), giraron muchísimo (también por España) y le sacaron buen lustre a sus primeras canciones. Y luego, ¿qué? Luego, la nada. Casi un lustro han tardado en volver a echarse a las dunas musicales y entregar una continuación a su flamante primer trabajo. [leer más]

damien-jurado46. BROTHERS & SISTERS OF THE ETERNAL SON / Damien Jurado. En música, como en la bolsa, siempre hay valores de alto riesgo (el hype) y valores seguros (los clásico, los dinosaurios o artistas que tiene más de cinco discos y a la que la gente aún les hace caso). Los primeros nos dan momentos de euforia transitoria y puede que algún rédito a corto plazo. Son pelotazos. Adrenalina. Lo que mola. Y eso está bien. Los segundos son esa cosa más reposada, tranquila y a la que empiezas a prestar atención cuando el tiempo pasa rápido para que te ayude a clavar la mecedora en el suelo. Lo ideal sería invertir el mismo esfuerzo en unos y en otros, pero los tiempos que vivimos no siempre lo permiten. Damien Jurado es un valor seguro. Jamás fue un hype, pues el estilo de música que practica está a años luz de poder serlo, sus discos no quieren entrar muy fuerte en las listas de lo mejor año (aunque normalmente lo consiguen sin esfuerzo) y su evolución musical sigue una correcta proporción geométrica. Jurado tiene once discos, el primero se editó en 1995, el último este año y se llama “Brothers and Sisters of the Eternal Son” (Secretly Canadian, 2014). Como diría aquél, “toda una vida“. [leer más]


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