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Que sí, que se necesitan más de doce meses para leer todas las novedades de un año… Pero somos valientes y aquí está nuestra lista de los mejores libros del 2014.

 

Vamos con la misma cantinela de siempre: qué corto se nos queda un único año para leer todas las novedades que realmente nos interesan de estos doce meses. Y no lo decimos sólo porque leer un libro implique un esfuerzo temporal mayor que ver una película o que escuchar un disco: es, sobre todo, porque los libros son productos culturales de amplio recorrido. Muchos son las publicaciones que no atraen la atención que merecen hasta que pasan varias temporadas y el boca-oreja ha hecho su efecto y el tiempo ha ayudado a revalorarlos en un marco más amplio y profundo.

Sea como sea, al llegar diciembre hay que hacer balance de lo que hemos leído. Da igual que prime la sensación de que nos estamos dejando muchos de los libros imprescindibles… Y si da igual es porque, como siempre, recurrimos a la excusa de que esta es una lista muy pero que muy subjetiva. Eso sí, cada vez tenemos más ganas de proponer que, con cada lista de los mejores libros del año, debería publicarse una revisión de la lista del año anterior. Entonces sí que estaríamos contentos al cien por cien con el resultado (pero sería un currazo del copón y no estamos ahora para pensar en añadir más trabajo a nuestra bandeja de entrada, gracias).

 

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20. EL FIORD / Osvaldo Lamborghini (Ediciones Sin Fin). La novela simboliza la revolución cultural de los años 60. Su libertarismo es la quintaesencia de la Argentina de la época. Avatar de la contracultura, su reorganización es ética y estética: “Todo un espectáculo, el musculoso pie, magníficamente posado en el suelo después del golpe, recortándose nítido contra el cuello del derrotado: yo lo vi con mis propios ojos, y qué lejos aquellos tiempos, Sebastián, cuando un suboficial dado de baja por la libertadora pacientemente nos enseñaba el marxismo” (p. 15). Metáfora del bloqueo creativo, crónica de un punto muerto, “El Fiord” es la descripción minuciosa de una sexualidad torturada. Su estilo fluctúa entre la amenaza y la necesidad de posesión. Lamborghini se anticipa a la narrativa actual, en la que el autor analiza tanto la psicología de los personajes como su propia psique: “Atilio Tancredo Vacán ya gatea. Chupa de la teta de su madre una telaraña que no lo nutre, seca ideología. El Loco me mira mirándome degradándome a víctima suya: entonces, ya lo estoy jodiendo. Paso a ser su verdugo. Pero no se acabó ni se acabará lo que se daba” (p. 23). [leer más]

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19. TRES CRÍMENES RITUALES / Marcel Jouhandeau (Impedimenta). Para bien o para mal (eso dependerá, en última instancia, del propio lector), el acercamiento del escritor a los casos de “Tres Crímenes Rituales” es el de un escritor, sí, pero no el de un escrito a la búsqueda de unos hechos que revelen la verdad y la realidad, sino más bien (y ya lo ha dicho él mismo en el párrafo que abre esta reseña) del “conocimiento del ser humano” en unos términos religiosos a veces peligrosamente cercanos a la religión. En ocasiones, de hecho, Johandeau incluso obvia los hechos puros y duros para proceder a su visión moral de la situación, a su parecer personalísimo al respecto de los motivos que pueden haber impulsado a un alma humana a obrar de forma tan incorrecta. En otro punto del libro, el autor escribe: “He notado a menudo que la fe y el pecado no se excluyen necesariamente. Se puede ser el más abyecto de la tierra y, al mismo tiempo, el más convencido de todos los creyentes“. Apreciaciones como esta demuestran que, por mucho que cualquiera pudiera pensar que el libro ha quedado totalmente desfasado debido a una visión moral anticuada, sigue siendo totalmente elocuente en su radiografía del alma humana. Será que el alma humana no envejece. Será que al alma humana siempre le van a perseguir los mismos fantasmas y va a incurrir en los mismos errores (o pecados, dependiendo de quién juzgue). [leer más]

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18. EL DEDO EN LA BOCA / Fleur Jaeggy (Alpha Decay). No hay aquí un argumento propiamente dicho, y mucho menos un desarrollo siguiendo el esquema griego de presentación / nudo / desenlace: el lector aterriza directamente en la mente de Lung, la protagonista de “El Dedo en la Boca“, sin ningún tipo de contexto ni explicación que le ayude a orientarse y guiarse a través de lo que leerá en las siguientes páginas. De esta forma, alimentando la perplejidad del lector, Jaeggy consigue que este mantenga los sentidos abiertos y asimile su prosa como quien realiza un viaje fugaz a lo más profundo de una mente enferma. Las referencias están claras: desde el primer capítulo de “El Ruido y La Furia” de Faulkner hasta aquella oda al surrealismo en un entorno hospitalario que fue “Islas Flotantes” de Joyce Mansour. De hecho, “El Dedo en la Boca” guarda amplios parecidos con esta última obra, siendo ambas una especie de erupción psicótica y profundamente mental donde la poesía se ve continuamente vulnerada por un entorno puramente médico. [leer más]

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17. LA CÁBALA / Thornton Wilder (Automática). La intención de Wilder nunca es establecer una trama narrativa única con una presentación, un nudo y un desenlace: por el contrario, “La Cábala” pronto se estructura de forma capitular, de tal forma que cada capítulo se corresponde a un miembro de la Cábala y a su cantar de gesta particular. Al principio, el protagonista cae en el epicentro de una extraña situación cuando uno de los pilares de la organización, una vieja dama preocupada por la preservación de una moral anticuada, le pide que aleccione a su hijo para que este deje de comportarse como un Casanova del montón que va saltando de mujer a mujer, de relación sexual a relación sexual. Una vez cerrado (dramáticamente) este episodio, el protagonista se verá envuelto en una historia de amor no correspondida en la que otra dama, no tan vieja en esta ocasión, verá cómo sus propias emociones le desgarran por dentro hasta hacerle perder la razón. Y, finalmente, el último tramo del libro se ve ocupado por la lucha de contrarios entre una beata integrista y un obispo que sabe que para ser virtuoso en la religión antes has de conocer el pecado de primera mano. [leer más]

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16. LOS ENTUSIASTAS / Arturo Borja (Macadán). Si digo que leer “Los Entusiastas” remite directamente a aquella experiencia de infancia es porque Arturo Borja es un cuentacuentos. Con todas las de la ley. Sus pretensiones no podrían estar más lejos de deslumbrar a las nuevas generaciones con una pluma postmoderna, ni tampoco hacer escarnio de la nostalgia delicada que tan bien casa con ese realismo costumbrista que practican muchos escritores españoles. Su intención, al fin y al cabo, no parece ser otra que la de contar un buen puñado de historias que, al fin y al cabo, nada tienen que ver unas con las otras y que, en cierta medida, puede que incluso no tengan gracia en ciertos momentos (o, por lo menos, que no la tengan para los lectores de menos edad)… Pero nadie puede negar que “Los Entusiastas” es una especie de delicioso stream of consciusness en el que entras y no puedes salir. Como cuando te quedabas embobado con las historias de tu abuelo por mucho que te resultaran ajenas y lejanas en el tiempo y en el espacio. [leer más]


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