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Nuestra lista de las mejores películas del 2014 podría dividirse en otras cinco sub-listas… Pero entonces no quedaría tan dulcemente variada y colorida.

 

¿Cómo resumir un año de algo tan polimórfico como el cine en tan sólo treinta películas? Está claro que, cada vez más, hay muchos cines dentro del cine, y poco tienen que ver unos con otros. Al hacer un resumen de un año como este 2014 que estamos a punto de dar por cerrado, resulta inquietante ponderar unas al lado de las otras películas como “Adiós al Lenguaje” y “Guardianes de la Galaxia“, “Boyhood” y “Un Toque de Violencia” o “Ida” y “Perdida” (por mucho que estas últimas dos rimen en un bonito pareado)… Y, sin embargo, no nos queda otra.

Decimos lo que decimos sabiendo que corremos el riesgo de que a alguno de nuestros colaboradores más aficionados a las listas se le ocurra proponer para años venideros dividir esta lista en otras tantas sublistas (indie americano, oriental, superhéroes, autor europeo…). Pero, por ahora, nos centramos en lo que tenemos: treinta cintas que resumen un año tan variado en el que cuesta encontrar un consenso y en el que ningún puesto parece justo para cada una de las películas. ¿O sí?

 

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30. X-MEN: DÍAS DEL FUTURO PASADO / Bryan Singer. Si hay algo que consiguió que la primera “X-Men” fuera recibida con tanto calor fue precisamente su capacidad para labrar un subtexto más que interesante, fue Bryan Singer. Por aquel entonces, y siendo el director un homosexual para nada armariado, no era difícil ver en la primera cinta de la saga una parábola sobre los grupos de gente “diferente” oprimida y su lucha por la consecución de una normalidad social y unos derechos plenos. “X-Men: Días del Futuro Pasado” también tiene su subtexto, y no podría ser un subtexto más elocuente en los tiempos que corren. En cierto momento del film, Hank (La Bestia) y Xavier mantienen una conversación en torno a la posibilidad de que toda la gesta de Lobezno no sirva de nada: tal y como afirma el primero, hay cierta teoría científica que explica que, por mucho que alteres la superficie de un río al tirar una piedra que produce pequeñas olas en todas las direcciones, el mismo río corrige su superficie para volver a dirigirse a la dirección prefijada e inalterable. Xavier, sin embargo, se niega a creer las palabras de Hank: ¿tenemos que claudicar ante esa versión oficial que nos han vendido en el que la insostenible situación social en la que vivimos es como el río inalterable al que no le afectan las piedras de cualquier revolución social? ¿O nos ponemos del lado de Xavier, que al final se muestra en lo correcto, a la hora de pensar que las versiones oficiales no tienen nada que hacer cuando se enfrentan a la incombustible esperanza del ser humano por alterar lo -presuntamente- inalterable? [leer más]

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29. LOREAK / Jon Garaña y José Mari Goenaga. La cinta de Jon Garaña y José Mari Goenaga es un drama intimista, lleno de ternura y compositivamente intachable sobre el vuelco en la vida de una serie de personas ante el aparentemente simple e inocente hecho de recibir unas flores anónimas. Dotada un tempo exquisitamente preciso y forjada con una apreciable naturalidad tanto en sus planos como en sus actuaciones, “Loreak” se expande en el espectador desde la modestia y el gusto por las pequeñas cosas bien hechas y mejor contadas. Hay un trasfondo a priori triste y doloroso en esta cinta rodada en euskera, ya que, personalmente, percibo que de alguna forma certifica de forma rotunda el fracaso eterno de la pareja como célula emocional, aunque por otra parte también hay algo de liberador y visionario en esta verdad poco discutible. Un pequeño gran éxito íntimo. [leer más]

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28. EL CONGRESO / Ari Folman. El sentido común, la buena praxis y ese tipo de cosas recomendarían que uno escribiera sobre una película después de haberla visto, pensado y asimilado, después de darle un tiempo para reposar y comprobar qué poso ha dejado realmente en uno mismo como espectador. Con “El Congreso“, sin embargo, esa idea (y muchas otras tan razonables como ella) no valen absolutamente para nada. Casi diría que al contrario: cualquiera en la obligación de pontificar sobre ella debería darse la máxima prisa y correr a abalanzarse sobre el ordenador / móvil / lo que sea para escupir sus impresiones antes de que sea demasiado tarde, antes de que el film se le escape por completo, cosa que ya casi hace durante el propio visionado. De hecho, tengo curiosidad por saber qué hará está película con el recuerdo, ese enemigo tan habitualmente feroz cuando tenemos que opinar sobre algo que hemos visto hace mucho. Me imagino que hará con él lo que le dé la gana, que es exactamente lo que hace con todo lo demás. [leer más]

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27. LA DISTANCIA / Sergio Caballero. En esta película no importa la ejecución final del plan maestro (de hecho, no importa ni qué es “La Distancia” ansiada y enigmática), sino todo el proceso: los cinco días que los enanos utilizan para explorar el terreno circundante y la propia central térmica son en verdad la excusa pluscuamperfecta para que el director convierta el lugar en el verdadero personaje protagonista de su película. Una exploración de un espacio que en verdad es una exploración de un ambiente: ni la central es siberiana (está en Aliaga) ni los paisajes son rusos, pero sirven de forma magistral para que Caballero dibuje un sublime relato de la idealización de un panorama tan poco ideal como un comunismo ya no en época de descomposición, sino en pletóricas ruinas de una belleza gris y pétrea, paralizadas en un éxtasis tan estático como el de unos encuadres que ralentizan el movimiento tanto en el interior como en el exterior del plano. Puede que “La Distancia” no vaya a ser un blockbuster, pero es sin lugar a dudas la peli de robos más estimulante que ha visto el cine de este nuevo siglo. [leer más]

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26. FRANCES HA / Noah Baumbach. El verdadero meollo del asunto de “Frances Ha” está en su protagonista y en cómo el relato afronta el “espabila, nena“. Fuera de ahí, los puntos de interés son más bien escasos: sobras recalentadas del Woody Allen de hace ¡treinta años! o referencias a la nouvelle vague tan impostadas como su blanco y negro. Sus puntuales hallazgos (esos momentos en los que crea paisajes a través de diálogos audibles sólo a medias) o el hecho de que, a fin de cuentas, se deje ver con agrado sirven de poco cuando se trata de hacer un balance de “Frances Ha” con un poco de perspectiva. Y, desde luego, que no ayuda la ausencia de alguna línea de diálogo punzante que rompa la modorra y la autocomplacencia reinantes. Quizá esta película hubiera destacado en (yo qué sé) 2003, como contrapunto arty a medianías del palo Edward Burns: a estas alturas, otra historia del vacío ante los 30 se nos olvida a los cinco minutos, por mucho que nos las vendan envueltas en letras blancas sobre fondo negro. [leer más]


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