¿Cuáles son los 30 discos nacionales que, a nuestro entender, han partido la pana en este año 2015? Dicen por ahí que en la variedad está el gusto…

 

Lo sabemos: en estos párrafitos que preceden a la que sin lugar a dudas es una de las listas más importantes del año podríamos escribir lo que nos diera la repajolera gana y no se coscaría ni el Tato. ¿O hay alguien que lea esto en vez de pasar directamente a chequear en qué puesto de la lista están sus discos preferidos? Pero que nadie diga que no hacemos nuestro trabajo… Así que aquí vamos. Con el texto de rigor explicando que, por si no lo sabías, esta es nuestra lista recopilando los que, a nuestro entender, han sido los 30 discos más importantes del año 2015.

Esta vez más que nunca, la variedad se ha adueñado de forma realmente estimulante de la selección de discos que encontraréis a continuación. El hecho de que la lista se abra con la mismísima Soleá Morente ya debería dejar constancia de los aires aperturistas que han entrado en la redacción de Fantastic Plastic Mag… Pero, ojo, porque lo que viene después no tiene precio. Sobre todo porque, como siempre, dará excusas a absolutamente todo el mundo para insultarnos y decir esas burradas que años atrás se llevaban en pleno la gente de la Rockdelux pero que ahora nos comemos todos los medios que hacemos listas.

Sea como sea, aquí os dejamos los 30 discos que, según la redacción de FPM, definen de forma más preclara a qué ha sonado este año 2015 que estamos a punto de cerrar. Y, para acabar, un pequeño apunte: el número 30 se nos está quedando pequeño, así que esperad que para el próximo año hagamos obras en esta lista para permitir una ampliación de espacio.

 

solea-morente30. “TENDRÁ QUE HABER UN CAMINO”, de Soleá Morente. Soleá Morente abre la cuarta vía de la colisión natural entre pop, rock y flamenco pergeñada en el corazón de Granada, apadrinada desde una perspectiva rompedora y contemporánea por su padre Enrique -junto a Lagartija Nick– en “Omega” (El Europeo / Discos Probéticos, 1996) y prolongada con audacia sin dejar de respetar la esencia de la tradición andaluza por Los Planetas y Los Evangelistas. Con estos últimos, Soléa encontró su lugar en Homenaje a Enrique Morente (El Ejército Rojo / Octubre, 2012) como voz acompañante y, posteriormente, como voz protagonista en el EP Encuentro (El Volcán, 2013). Así que era sólo cuestión de tiempo que Soleá diera el siguiente paso en forma de disco de debut con su nombre a solas, este “Tendrá que Haber un Camino” (El Volcán, 2015) cuyo título, de poderosas reminiscencias morentinianas, sugiere de antemano las coordenadas espirituales y sonoras por las que discurre. Fundiendo clasicismo popular con modernidad y palos añejos con géneros alejados de ellos, este álbum se muestra como un colorido y brillante rosetón compuesto por piezas tan diversas en su concepción (composiciones originales, actualizaciones de fandangos, tangos, granaínas y sevillanas, adaptaciones de Lorca y Machado y descartes de “Omega”) como fieles a las raíces culturales y geográficas de Soleá, que recibió la ayuda de parte de su familia, de varios músicos granadinos y de un auténtico comité de expertos para hacer realidad esta particular indagación revisionista que no rechaza tomar diferentes direcciones: de la mano de La Bien Querida salieron “Vampiro”, “Nochecita Sanjuanera” y “Todavía” (Ana Fernández-Villaverde) y la tecnopop “Tonto” (David Rodríguez); con la ayuda de J, las folclóricas y planeteras “Arrímate”, “Solos Tú y Yo”, “Eso Nunca lo Diré” y “La Ciudad de los Gitanos”; y de la cabeza de Manu Ferrón, la agridulce “Oración”. A todos los cortes citados y a los que completan “Tendrá que Haber un Camino”, Soleá inyecta su embrujo con inocencia, tacto ancestral y solemnidad. Alcanzada su primera cumbre jonda, el camino de Soleá sigue… [Jose A. Martínez]

 

opatov29. “BACÁN”, de Opatov. Creo que no hablo solo por mí cuando digo que estoy hasta el coño del garaje. Si ya de por sí es un género destinado a hacerse repetitivo -siendo sus rasgos fundamentales una letra simple tocada a toda pastilla encima de estructuras musicales que no buscan originalidad sino impacto-, el hecho de que parezca ser el género predilecto de la juventud barcelonesa ha terminado por hacer que lo repela casi de manera preceptiva. Sin embargo, aquí están Opatov y su debut en largo entre lo mejor del año. Y es que, en “Bacán”, los de Cerdanyola consiguen desautomatizar el género garajero gracias a la inclusión entre sus acelerados guitarreos y aporreamientos de batería de elementos ajenos al mismo (como, por ejemplo, la trompeta de Peris o una mayor presencia de reverb en la voz), aportando un poco de originalidad a este a ya trilladísimo garaje de eternos adolescentes. No por nada en menos de un año han pasado de ser cuatro chavales que veías por ahí normalmente entre el público y a veces sobre un escenario a tocar en fesitvales como el Primavera Sound o el FIB. [Patri di Filippo]

 

les-sueques28. “EDUCACIÓ FÍSICA”, de Les Sueques. De padre post punk y madre dadaísta nacen Les Sueques. Las guitarras garajeras y afiladas, el bajo contundente y omnipresente y los teclados son bañados con dulzura por voces que cuentan verdades como puños en tono naif. Sus cuatro componentes se disfrazan dentro y fuera del escenario y critican lo establecido, la burguesía catalana, el amor, la ciudad, el consumismo, la sociedad… Con “Cremeu Les Perles” (El Genio Equivocado, 2013), Les Sueques ya se hicieron un lugar en el panorama indie catalán tan dominado por el pop folk. Ahora, vuelven con fuerza y más guitarras con su nuevo trabajo “Educació Física” (El Genio Equivocado, 2015): un segundo LP que es fiel a sus inicios. Suena más compacto pero no menos rebelde, más ordenado pero no menos crudo, más maduro pero no menos femenino, más íntimo pero no menos irónico. [leer más]

 

tachenko27. “EL COMPORTAMIENTO PRIVADO”, de Tachenko. Suenan los primeros acordes de “Los Festivales de la Fe”, suculento festín pop de aires clasicistas y ritmo variable que abre “El Comportamiento Privado” (Limbo Starr, 2015), y comienza a recorrer todo el cuerpo una sensación de gozo y optimismo que, por suerte, se alarga más allá del final de la pieza gracias a un proceso en el que el hipotálamo bombea endorfinas a borbotones en respuesta a las positivas señales acústicas recibidas. Estos placenteros efectos secundarios que genera la apertura del sexto disco de Tachenko son, en realidad, los que ha producido el cancionero del grupo de Zaragoza desde el mismo día en que decidieron entregar al mundo su álbum de debut, el reluciente “Nieves y Rescates” (Grabaciones en el Mar, 2004). Y en esa tarea continúan enfrascados Sergio Vinadé, Sebas Puente y familia, expertos en hacer de sus discos fuentes de alegría que, aunque quizá no cambien vidas, sí al menos consiguen iluminarlas y convertirlas en travesías agradables. [leer más]

 

las-ruinas26. “SIESTA MAYOR”, de Las Ruinas. El año que Las Ruinas no publiquen disco se acabará el mundo… Por eso, para salvarnos del Apocalipsis antes de que finalizase el 2015, el grupo barcelonés ha cumplido con su sanísima costumbre de entregar nuevo trabajo. Esta vez le toca a “Siesta Mayor” (El Genio Equivocado, 2015), que prolonga adecuadamente la apertura estilística practicada en Acidez House (El Genio Equivocado, 2013) y la sublimación de su sonido pop-rock consumada en Toni Bravo (El Genio Equivocado, 2014), potenciando los hallazgos de uno y otro en un álbum que, a lo largo de su recorrido, guarda varias sorpresas. Cómo definir si no “Fruta de Temporada”, que desprende unos aires flamencos (sacudidos por un tornado eléctrico) que podrían firmar Los Planetas actuales; la humorística ironía que atraviesa “International Yonki Tour” o “Jam Session Man”; o incluso los transparentes y derrotados arrebatos amorosos de “Cosas Tontas que Hice por Ti” y “Cuando el Amor se va”. Sin embargo, estos golpes maestros no difuminan la habitual habilidad de Las Ruinas en el plano lírico para abordar la cotidianidad ajena (“El Repartidor de Flores”) y propia (“Gabriel y Vencerás”, a la vez, beodo homenaje al grupo zaragozano que da nombre a la canción) y, en el plano sonoro, para continuar dando lustre a una fórmula pop-rock que funciona igual de bien se incline más hacia un lado u otro de la balanza. [JAM]

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