emo

Ilustradores hay muchos, imitadores hay más todavía… Pero artistas con un estilo tan dulcemente personal como Emo Díaz, pocos. Por eso le hemos invitado a nuestro club de Fantastic People.

 

Nuestras elecciones acaban hablando por (y sobre) nosotros. Pongamos como ejemplo el de alguien que quiere dedicarse al mundo de la ilustración, un mundo que no es particularmente fácil pero en el que, si suena la campana, suena a millas de distancia y te proporciona una bonanza económica nada desdeñable. Así las cosas, si quieres que te suene la campana, ¿qué hacer? ¿Hacerla sonar con la misma nota y tono que el de otros que ya han triunfado? ¿O intentar arrancarle nuevos y originales sonidos? A lo que íbamos: nuestras decisiones hablan por (y sobre) nosotros: reproducir los sonidos de otros, mimetizar estilos imperantes de ilustración como los de Jordi Labanda o Juanjo Sáez es fácil, pero lo que tal acción dice de un autor recién llegado es básicamente que no tiene estilo. Que no tiene alma.

Hay otra estirpe de ilustradores, sin embargo, que se plantan delante de la campana de marras y la hacen sonar a su manera: no necesitan un proceso concienzudo de exploración ni de experimentación, tampoco se pasan siglos dilucidando cómo tocar la campana para que suene diferente… Simple y llanamente la hacen sonar como les sale del alma (y de los huevos) y la campana suelta un quejido nunca antes escuchado. Venga, dejemos ya la metáfora: estoy hablando de esos ilustradores que, desde el minuto cero, ostentan un estilo único e intransferible. Un estilo de esos que, te topes con la ilustración con la que te topes, vas a necesitar cero coma cera microsegundos para reconocerlos como hijos de su padre, como obra de su autor.

Es el caso, por cierto, de Emo Díaz: el ilustrador y animador madrileño de adopción (realmente es malagueño, por mucho que los nueve años que lleva viviendo en la capital hayan aniquilado por completo su acento) que ha conseguido convertirse en algo así como en la voz de la nostalgia generacional de muchos de nosotros. No es que su estilo sea ochentero, no es que sus ilustraciones sean noventeras… Ni hablar. Ni de lejos. Su estilo no imita a los de ilustradores de entonces. Pero, de forma totalmente mágica, las ilustraciones de Emo Díaz parecen verbalizar de forma gráfica los resortes internos de ese poderoso sentimiento de melancolía hacia la infancia que sentimos muchos: de esa necesidad de un mundo multicolor lejos del realismo monotono y monótono, de esa querencia de un estilo de leyenda pre-adolescente en la que, sin embargo, puedan rastrearse signos de una madurez presente que no es que se filtre a través de grietas (eso sería aburridamente post-moderno), sino que simple y llanamente yace aletargada y medio dormida bajo estas capas tan calentitas. Como en un cuento para niños.

Las ilustraciones de Emo Díaz están repletas de niños y niñas, chicos y chicas, hombres y mujeres cuyas formas están lejos de la hiper-estilización moderna. Son casi manchas de color mutantes que se mueven, que reptan, que bailan hasta dibujar personajes que estimulan directamente esa área del cerebro en el que habitan nuestros recuerdos de infancia. En resumidas cuentas: el mundo de Emo Díaz es ese mundo en el que a muchos nos encantaría vivir cuando miramos más allá de nuestras ventanas y sólo vemos un cielo gris que amenaza a lluvia. Así las cosas, ¿cómo no querer que este ilustrador pase a formar parte de nuestro selecto club de Fantastic People? Lo único que le hemos pedido es que nos responda a las siguientes preguntas… [www.emodiaz.com // www.emodiaz.bigcartel.com]

 

Nombre. Emo Díaz.

Edad. 28 añitos.

Profesión. Ilustrador, animador y lo que surja.

El rincón favorito de tu ciudad. A la plaza de San Ildefonso le tengo mucho cariño. Es una pena que, ahora (como toda Madrid), esté tomada por terrazas y poco a poco estén desapareciendo los árboles. Aún así, me gusta mucho desayunar en los bancos de la plaza rodeado de abuelitos paseando perros y de mendigos dando vueltas. Me gusta mucho hacer vida de calle en Madrid en horario laboral, porque todo parece un pueblito y eso me encanta.

El último hallazgo en tu ciudad. Las patas fritas con el aderezo TGB de las hamburgueserías The Good Burger. Droga pura.

Ese sitio que no quisieras que conociera más gente para que no lo abarroten. He encontrado una tienda que esta llena de juguetes y cosas varias de los 80-90 que me tiene loco… Está todo tirado de precio y es un peligro, porque me compraría la tienda entera. Así que me la estoy administrando, y voy de tanto en tanto.

El último evento en el que has estado. Últimamente estoy muy perezoso con lo de ir a eventos. Quería haber ido a festival Autoplacer que hacían en el CA2M, pero me fue imposible. Una pena, porque por lo visto fue bastante estupendo todo.

¿Cuáles son tus tiendas favoritas (no necesariamente de ropa)? Me encanta Menta Store (Corredera Alta de San Pablo, 30) que es una tienda llena de cosas bonitas que importan desde Japón, Estados Unidos y tienen también cosas de gente de aquí (como mis cojines FormiFriends). Las chicas que la llevan son encantadoras y la tienda es pequeñita, que eso le da mucho encanto. Otra tienda que me gusta mucho es Hola Caracola (calle de Gracia de Paredes, 72): es una juguetería con una selección muy chula. Entre las cosas que más me gustan están la cantidad de Sylvanian Families que tienen, los packs customizados de Playmobil que venden, o lo último que han traído, que son unos cuantos modelos de Monchhicchi modernos.

Recomiéndanos alguna tienda de tu ciudad y de algún sitio que hayas visitado… Este fin de semana me he pasado por la exposición que tienen ahora en La Casa Encendida, a la que le tenía muchas ganas, sobre los precursores del stop motion, que me interesaba bastante. Y, como tienda recomendada: Pippa’s Store (Plaza de las Salesas, 8), que es más o menos nueva y es una fantasía. Es una tienda donde tienen de todo para decorar fiestas: globos, platos bonitos de papel, piñatas, cubertería guay de plástico, velas, banderolas, centros de mesa… ¡De todo! En una o dos semanas me pasaré de nuevo, que se supone que traen todo lo de Navidad y seguro que algo cae.

¿Dónde haces la compra? Soy muy vago para esto, y suelo tirar de los súpers que tengo cerca de casa. Tengo suerte ya que en mi zona hay de todo, pero sobre todo soy bastante fan de las semanas temáticas del LIDL, donde se pueden encontrar cosas muy locas.

Si te invitara a cenar a mi casa… ¿Qué traerías? Soy blanco fácil para las estrategias de marketing de las marcas. No hay cosa que me guste más que un sabor de edición limitada… Aún recuerdo esas Ruffles sabor pizza pepperoni, o esos Donettes sabor lima… Así que, si es una cena entre amigos, llevaría alguna guarrada con algún sabor nuevo. Pero, si es una cena más en serio, llevaría como postre un pastelito muy mono que venden unas panaderías latinas cerca de mi casa. Es un pastelito con forma de oso panda de chocolate, fresa y nata. Nunca sabes si comértelo o cuidar de él para toda la eternidad.

Define tu estilo (de vestir, de vivir, de trabajar, de lo que sea) en pocas palabras… “Despreocupado” sería la palabra que me define a mi, a mi trabajo y a mi forma de entender las cosas. Pese a todo, vivo bastante feliz, la verdad.

¿Cuál es tu prenda de vestir favorita? Las gorras y las manoplas. Creo que, cuanto menos utilidad tenga la prenda, más gracia me hace.

¿Crees que tu look te define de alguna manera? La forma de vestir siempre define un poco a la persona. No se muy bien lo que dice de mi la ropa que elijo ponerme, pero espero que todo bueno.

Dime algún icono que te guste imitar, o que simplemente te guste y por qué te gusta… Sigo mucho lo que hace Sebastian Masuda; me topé con su trabajo visitando wikipedias varias y, desde ahí, le he estado siguiendo la pista… Tengo muchos puntos en común con la simbología de su universo, y creo que mi trabajo tiene algunas similitudes con el suyo que hacen que me encante.

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