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A nuestra generación le faltan voces que hablen de nosotros de forma tan elocuente como la de Marisol Salanova, nuevo fichaje para nuestro club Fantastic People.

 

Estamos demasiado acostumbrados a escuchar las apocalípticas y llorosas protestas de todos aquellos que intentan adentrarse en el mundillo musical: lo jodido que es montar algo y que funcione, la dificultad de recibir un mínimo de atención, la eterna lucha del David de la calidad contra el Goliath de la comercialidad… Pero, qué queréis que os diga, siendo yo una persona que de arte contemporáneo entiende lo justo, he de comentaros que hay una cosa que sí que tengo clara: si creemos que el mundo musical es un infierno, lo del mundo artístico no es un único infierno, sino que son muchos infiernos, todos dantianos y con diversos círculos a cada cual más jodido y caldeado.

Y es que, al fin y al cabo, mundillos culturales como la música se benefician directamente de una juventud exultante, pero en la escena del arte la lucha de David contra Goliath es otra muy diferente y mucho más épica: la batalla entre la anquilosada vieja (¡viejunísima!) guardia y los nuevos valores, sabedores de que el arte necesita agentes de cambio pero comúnmente frustrados en sus intentos de dinamización. Repito: esto lo digo sin ser un gran versado en el mundo del arte. Pero lo que sí que puedo afirmar es que, precisamente por mi falta de un conocimiento profundo, sí que reconozco a la primera los discursos que me son más afines, que muestran una mayor sintonía con mi realidad en vez de obstinarse con realidades pretéritas que hace mucho que dejamos atrás. El discurso de Marisol Salanova es uno de ellos.

Filósofa, comisaria independiente y directora de la editorial Micromegas (especializada en ensayo sobre arte contemporáneo), Salanova ha ido labrando poco a poco un subyugante discurso en torno a la identidad sexual y a la teoría queer a partir de las intrincadas relaciones entre arte, tecnología y pornografía. Y si más arriba he dicho que el discurso de Marisol no podría estar más en sintonía conmigo, ahora lo hago extensivo a toda mi generación: ¿o acaso alguien duda que estos tres parámetros (arte, tecnología y pornografía) son los que han programado finalmente nuestro ADN socio-cultural? Así que ojo, porque no sé si os habréis dado cuenta pero, ensimismados como estamos mirándonos el ombligo de la procrastinación a través de las redes sociales, a nuestra generación lo que precisamente le faltan son voces elocuentes a la hora de diseccionar nuestra existencia.

El currículum de Marisol Salanova impresiona: es miembro del grupo de investigación “Conocimiento y Estéticas Decoloniales” de Matadero Madrid en colaboración con el Centro de Estudios Poscoloniales Goldsmiths (Universidad de Londres); participó en el Festival Low Lives 2011 (con el patrocinio del Consejo de las Artes del Estado de Nueva York) presentando su trabajo “Machinima Sexual Choreographies” sobre el sexismo en los videojuegos; se ha especializado en desarrollar proyectos de gestión cultural para instituciones públicas y privadas y, por si eso fuera poco, también escribe regularmente para Ivorypress. Tiene publicado el libro “Postpornografía” (en torno al movimiento postporno) y este año ha empezado a tope para ella con la confirmación de su participación en la sección Voces del festival murciano SOS 4.8.

Como podéis ver, sobran los motivos para querer que Marisol ingrese en nuestro selecto club de Fantastic People… Por eso mismo le hago llegar un cuestionario que no sólo trae como respuesta múltiples tips de la ciudad de Valencia (y otras urbes), sino que sobre todo consigue una profundidad en las respuestas que, os lo aseguro, no es lo habitual en nuestro Club. Ya tenemos ideóloga.

 

Nombre. Marisol Salanova.

Edad. 32 años.

Profesión. Crítica de arte, comisaria de exposiciones y directora de Editorial Micromegas.

El rincón favorito de tu ciudad. La galería de arte Espai Tactel en Ruzafa, mi lugar preferido de Valencia y donde trabajan mis mejores amigos, así que es fácil encontrarme allí.

El último hallazgo en tu ciudad. La reinaugurada galería Charpa en la calle Tapinería; llevaba un tiempo cerrada y, cuando por casualidad descubrí que había vuelto a abrir,encontré a un artista americano fascinante de origen chino que se llama Casey Tang cuya exposición me emocionó como hacía tiempo que no me pasaba. La directora de este espacio tiene una sensibilidad muy especial y estoy descubriendo gracias a ella nuevos artistas asiáticos con trabajos intimistas extraordinarios.

Ese sitio que no quisieras que conociera más gente para que no lo abarroten. Entrevins, mi restaurante favorito desde hace un año, donde ya empieza a ser complicado cenar sin reserva así que mejor no desvelo su ubicación… La cocina es riquísima, producto fresco de temporada, ambiente y atención agradable y el sumiller una maravilla porque sugiere siempre el maridaje perfecto. A mí el champagne me encanta y, hasta que empecé a frecuentar este sitio, no sabía que pudiera ir bien con cierto tipo de comidas.

El último evento en el que has estado. Quienes me conocéis sabéis que estoy en constante movimiento hasta el punto de que a veces titubeo respondiendo dónde vivo. El mes pasado me perdí por París con motivo de las ferias de arte y a mi regreso he tenido que ir por trabajo a Madrid, luego a Murcia y anteayer volví de pasar un par de días en Barcelona visitando la exposición “La herencia de Coderch” organizada por MINIM, una tienda de muebles contemporáneos de autor. Al evento me invitó Pati Nuñez, y en él se presentó un documental sobre Coderch que terminó en una cena en el mítico restaurante Il Giardinetto. Fue una noche intensa además celebrando que esa tarde recibí por email la noticia de que vuelvo a tener stand en ARCO con mi editorial para 2015.

¿Cuáles son tus tiendas favoritas (no necesariamente de ropa)? Recomiéndanos alguna tienda de tu ciudad y de algún sitio que hayas visitado… El estudio/showroom que acaba de abrir en Valencia Siemprevivas me alucina_ sus diseños son súper atractivos y tienen un abrigo en el escaparate que espero que sea mío pronto. También la librería Dadá, porque encuentro publicaciones especializadas que me interesan y porque la lleva Inma Pérez, que además de haber sido nombrada Librera del Año de la Comunidad Valenciana, es una persona encantadora con un corazón enorme y buena conversación, loables cualidades. Este verano en Róterdam visité otra librería que me la recordó en cuanto a buen trato unido a variedad de rarezas literarias y específicas de arte y arquitectura, pero no recuerdo el nombre.

¿Dónde haces la compra? En el mercado central siempre que puedo, así aprovecho y tomamos un aperitivo en uno de los barecitos de alrededor con copa de vino y champiñones a la plancha, por ejemplo. Me gusta mucho, todo es fresco, auténtico.

Si te invitara a cenar a mi casa… ¿Qué traerías? ¡Ah, el postre! Una tarta con los personajes de Gorillaz para que nos riamos del día en que discutimos sobre Damon Albarn. O sea, buscaría un detalle divertido y goloso.

Define tu estilo (de vestir, de vivir, de trabajar, de lo que sea) en pocas palabras… Honesto, directo, mi estilo coquetea con las tendencias pero en el fondo resulta atemporal como un Little Black Dress.

¿Cuál es tu prenda de vestir favorita? Mi sudadera Broken Mirrors de Pepa Salazar.

¿Crees que tu look te define de alguna manera? No estoy segura. En alguna ocasión, compañeras feministas han criticado que vaya maquillada, con manicura o lleve el pelo largo. Supongo que te parecerá una tontería, pero en muchos círculos aún la estética parece que ha de indicar necesariamente tu ideología. A mí me disgustan las etiquetas identitarias, las categorías… Cada uno que sea lo que quiera ser. Mi look refleja aspectos de mi personalidad, claro, pero también tiene que ver con la gente que me rodea y quiero. Las gafas de sol que llevo a todas partes últimamente son de MaxMara y me las regaló mi pareja por mi cumpleaños, así que tienen que ver más con un sentimiento que con un estilo determinado o fidelidad a un diseñador. Me define aquello que amo, no lo que mi físico aparenta.

Dime algún icono que te guste imitar, o que simplemente te guste y por qué te gusta… De imitar poco en general pero que me parezca icono digno de admiración hay bastantes. Por ejemplo Marina Ann Hantzis, conocida como Sasha Grey, a la que tuve el placer de entrevistar en persona cuando lanzó su novela. Es de una inteligencia y sentido del humor tremendos, jamás ha repudiado su vinculación pasada con el porno y no se siente mujer objeto si no que disfruta haciendo incursiones en el mundo del arte (grabando un vídeo con Juliao Sarmento), en el de los DJ’s (pinchando para festivales) o en la escena literaria aprovechando el tirón de la nueva ola erótica. Para mí, su caso subraya un cambio de paradigma en cuanto a la relación de las mujeres con el sexo, lejos de avergonzarse o esconderse. Pues nuestra libertad abarca que quien desee hacer porno haga porno por lo que quiera y hasta cuando le apetezca; el cuerpo de cada una pertenece sólo a ella misma.

[FOTO: Fran Sevilla]

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