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El sello Drok sigue justificando cualquier tipo de subidón con la publicación de su segunda referencia: “Time Warp”, la carta de presentación de Tversky.

 

Antes de dar por finiquitado el pasado año 2014, nuestra crítica del EP “Under My Skin” (Drok, 2014) de Latzaro ponía el acento sobre el hecho de que esta publicación no sólo era la primera del nuevo sello discográfico Drok, sino que dejaba a la vista todo un conjunto de signos e indicios que ayudaban a fantasear con una nueva cantera electrónica que apostara por algo en vías de extinción: aquellos sellos que tenían una identidad artística real y homogénea en contraposición al todo vale de la era de la mercadotecnia en la que la única identidad es verde y en forma de billete.

Pero, claro, afirmar algo así en medio del subidón que genera un lanzamiento como “Under My Skin” es peligroso: todo subidón tiene cierta parte de ilusión grandilocuente… Por suerte, Drok ya ha puesto en la calle su segundo lanzamiento y, señores y señoras, ya podemos afirmar en voz alta que el subidón no baja ni cesa ni se detiene. El subidón de Drok es como la energía pura, que ni se crea ni se destruye, sino que se transforma. Y si en “Under My Skin” nos acostumbramos a las atmósferas que se van abriendo poco a poco como una flor nocturna cuando se pone el sol y refresca el ambiente, en “Time Warp” (Drok, 2015) esta constante vuelve a aparecer pero de otra mano diferente: la de Tversky.

¿Que quiénes son Tversky? Por ahora, uno de los secretos mejor guardados de la nueva escena electrónica barcelonesa. Una especie de spin-off de Lasers que toma su nombre de un psicólogo matemático y que están llamados a convertirse en uno de los growers más flagrantes de este 2015 que acabamos de descorchar. Sólo hay que atender a las excelencias de este “Time Warp” para corroborar lo dicho: el corte titular nace de un loop alucinado sobre el que va creciendo un temazo de techno de preceptos melódicos minimal pero de alcance emocional y bailable maximal; y, por su parte, “Cordero” hace pensar en uno de esos trenes que viajan flotando por encima de unas vías con las que nunca mantienen ningún tipo de contacto, configurando una experiencia musical progresiva de viaje fluído y casi ingrávido. El EP se completa con dos remezclas del mismo Latzaro… Nuestro subidón con Drok nos parece cada vez más justificado. ¿Mantendrá el tercer lanzamiento este nivel de pura épica?

 

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