No hace demasiado tiempo que alguien me comentaba que últimamente tiene la sensación de que, salvando las distancias, el barrio de Sant Antoni podría convertirse en una versión a escala de lo que vendría a ser Williamsburg: con la calle Parlament como arteria principal, el resto de vías circundantes empiezan a ver cómo florecen cada vez más propuestas interesantes (y no hablamos sólo de bares, sino que también han comenzado a proliferar los locales dedicados a la decoración, por poner un ejemplo). Un buen ejemplo sería el Bar Olimpia, que se sitúa en el número 11 de Aldana (dos calles por debajo de Parlament en dirección al Paral·lel) y que, desde que se abrió hace escasos meses, se ha convertido en el epicentro de cierta vida nocturna menos centrada en la comida y más centrada en la bebida. De hecho, el tapeo del Bar Olimpia es una excusa para pasar por el lugar. Eso sí, la oferta de tapas está cuidadísima y, sobre todo, pone especial énfasis en los productos autóctonos: quesos regionales, anchoas de La Escala, embutidos, olivas, patés… Puede que no sea un lugar pensado para comer o para cenar de forma copiosa, pero si lo que estás buscando es un lugar en el que beber algo y que, además, puedas picotear productos de calidad, has dado con tu lugar.

Pero centrémonos en la bebida, que es el punto fuerte del Bar Olimpia: a una variedad de cervezas que va creciendo poco a poco (y a precios más que populares, ya que una caña por dos euros es algo que no encuentras tan facilmente en la noche barcelonesa) hay que sumar, como no podía ser de otra forma en los tiempos que corren, una extensa carta Gin Tonics en la que se nota que no van a sacar tajada de la moda, sino que ha sido elaborada con buen gusto, con mucho mimo y, sobre todo, con mucha atención a los ingredientes que maridan con cada una de las ginebras. Y todo ello enmarcado, evidentemente, en el principal atractivo del Bar Olimpia: un local en el que lo antiguo (ese mosaico que cubre la parte superior de la barra) se da la mano con lo nuevo (la utilización de la madera en los muebles, paredes pintadas en colores contundentes y una iluminación distribuida con inteligencia) y a través del que, además, si vas durante el día, puedes acceder a unas pequeñas galerías comerciales que, si no me falla el olfato, van a tardar bien poco en poblarse de hot spots. Por ahora, sin embargo, toca centrarse en el Bar Olimpia: buen ambiente, mejor clientela, tapeo interesante, bebida cuidada… Las noches del viernes y del sábado ya tienen punto de encuentro.

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