fatalpolitik

En FPM nos ponemos políticos… Aunque sea para hablar de las tonterías y mamarrachadas más bestias protagonizadas últimamente por nuestros políticos.

 

Ay, la política… Ese concepto antes tan complejo y ahora simplificado a su mínima expresión que tenemos hasta en la sopa. Pero nosotros, el pueblo llano, no tenemos la culpa de que los asuntos públicos se hayan convertido en objeto de risa ni de que saturen nuestras corrientes y dolientes vidas. Aunque, sinceramente, ya era hora de que el españolito de a pie se preocupara de las cuestiones que conciernen a sus gobernantes y sus opositores, no como cuando todo era de color rojo ladrillo, el país iba a la velocidad del AVE y la bonanza económica permitía hasta al tonto del pueblo vivir por encima de sus posibilidades (o eso nos quieren hacer creer todavía…). Tuvo que explotar la burbuja para que los sufridos hispanos no cambiaran tan fácilmente de canal cuando aparecía el político de turno contando su enésima milonga; pusieran más atención en las portadas de la prensa para descubrir la corruptela más reciente; y cambiaran sus conversaciones futboleras de barra de bar por indignados discursos contra el poder.

Eso sí, pocos se esperaban que la evolución de la política en España en esta época de crisis galopante desembocase en un tremendo festival del humor más propio de “El Club de la Comedia” que del Congreso. Da la sensación de que la irrupción de nuevas formaciones de diverso pelaje ha sacado de sus casillas a los defensores de las siglas tradicionales, que ya no saben qué hacer para adaptarse a la situación y salvar sus poltronas. ¿Queremos seguir soportando políticos profesionales y apolillados que nos sueltan argumentarios sin sentido y perogrulladas memorizadas hasta la última coma? No, gracias. Porque basta con revisar la bendita hemeroteca para descubrir la verdadera categoría de muchos de los que se auto-denominan fiables representantes del pueblo. Pero, cuidado, que las figuras noveles que pretenden desbancar a la casta también tienen sus deslices y meten la pata hasta el fondo…

A continuación, comprobarán cómo se las gastan algunos de nuestros políticos más veteranos y más jóvenes con una serie de gilipolleces (así, a las bravas) recientes que, avisamos, pueden hacerles estallar la cabeza. No están todas las que son (echarán de menos las meadas fuera de tiesto de Celia Villalobos, CristóbalMontrolo’, Toni Cantó, Pedro Sánchez o, claro, Mariano Rajoy), pero son todas las que están.

 

RAFAEL HERNANDO Y LOS COLORINCHIS. Los españoles somos tontos… y no sabemos lo que queremos. Eso es lo que parece que piensan el partido del Gobierno y sus adláteres, empezando por el portavoz del grupo parlamentario popular en el Congreso, Rafael Hernando. El hombre, de lengua rápida y afilada, que sólo se acuerda de los vencidos de la Guerra Civil cuando le interesa, tuvo a bien hacernos un croquis verbal para aclararnos el actual panorama político patrio y compararlo con el PP a base de… colorines. Ni en “Barrio Sésamo” habrían superado tal altura pedagógica. Magenta, morado, naranjito… Todo un festín cromático que provocaría un ataque epiléptico a los Teletubbies.

CARLOS FLORIANO Y EL CATALÁN. Pero, antes de la lección impartida por Rafael Hernando, su colega Carlos Floriano, mamporrero oficial del PP, se había preocupado de perfeccionar nuestra pronunciación del idioma catalán: no se dice ‘Ciudadanos’, sino ‘Ciudatans’. ¿O era ‘Ciutadans’? ¿Quizá ‘Siudatans’? Ah, vale, lo segundo. Albert Rivera, repita conmigo: ‘Ciudatans’, ‘Ciudatans’, ‘Ciudatans’… Así hasta mil veces. Con todo, para desgracia de Floriano, este desaguisado interdental pensado para atacar la catalanidad de Ciudadanos no llegó a cuajar. De hecho, en el PP ya se han olvidado de él porque saben que, tarde o temprano, deberán pactar con el partido naranjito…

ALBERT RIVERA Y LA PESCA ANDALUZA. Hablando de Ciudadanos, su líder, Albert Rivera, también se dedicó a transmitir enseñanzas durante la campaña de las pasadas elecciones autonómicas andaluzas. La idea de recurrir a un legendario proverbio chino para hablar del futuro de los andaluces no era mala, aunque su desarrollo se lió más de lo esperado entre “repartir pescado”, “enseñar a pescar”, “dejar que la gente tenga su caña de pescar” y acabar con un “no queremos quedarnos parte del pescado”. Si nos hubieran dicho que Rivera se encontraba en una oscura esquina de un tugurio vestido con un chándal taleguero, la cabeza encapuchada y pasando su material, nos los hubiéramos creído automáticamente.

RITA BARBERÁ Y EL CALORET DEL 25. Ahora que se ha destapado el denominado #Ritaleaks, gracias al cual se ha conocido el alto tren de vida de la alcaldesa de Valencia a cuenta del erario público en estos años de austeridad, podemos intuir la causa del famoso y caótico discurso fallero que verán más abajo: cierta bebida espirituosa de aspecto transparente que provoca, tras varios tragos, caloret. Mucho caloret. Eso sí, que tire la primera piedra toda aquella persona que, en pleno subidón festivo, no ha intentado expresarse en otro idioma (aunque fuera inventado) para hacerse el / la interesante y consumar, de paso, su persecución amatoria nocturna.

Pero no es lo mismo hacer el ridículo en la pista de una discoteca que en un balcón ante miles de almas… o en el pleno de un ayuntamiento. Rita Barberá, ¡di 25!

MILAGROSA MARTÍNEZ Y EL SUEÑO DE MORFEO. ¿Y qué sucede cuando los efectos del caloret barberiano desaparecen? Que te invaden la resaca y el sueño. Aunque hay que elegir bien dónde cerrar los ojos y dejar que Morfeo te abrace. En sede judicial, no. Y menos si tú mismo eres el juzgado. A Milagrosa Martínez, alcaldesa popular de Novelda, poco le importó ese detalle sentada en el banquillo en condición de implicada en la trama valenciana del caso Gürtel. Resultaba hasta adorable ver cómo ponía cara de abuela somnolienta durante la sobremesa y gesticulaba cual chiquilla frente al soporífero profesor. Nos imaginamos el salto de susto que habría dado cuando el juez golpeó la mesa con su mazo…

ESPERANZA AGUIRRE Y EL POPULISMO CALLEJERO. Dice la leyenda que Esperanza Aguirre no duerme, no come ni hace sus necesidades, que es una extraterrestre que acaba de aterrizar entre nosotros dispuesta a salvar Madrid y España de los bolivarianos. Por eso, desde que fue elegida (o ella misma impuso ser) candidata a la alcaldía de la capital, decidió hacer la campaña por su cuenta, sin acatar órdenes: si no obedece a la policía municipal, ¿por qué iba a hacerlo con el jefe de su partido? Veto a ciertos medios, versión particular de “Viajando con Chester” en las calles madrileñas y la guinda del pastel: un abrazo perfectamente calculado a una inmigrante para exhibir su corazón solidario.

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En realidad, le estaba diciendo por lo bajini que ni se le ocurriera ser una sintecho y dormir en la calle, porque más adelante anunciaría que limpiaría Madrid de indigentes. ¿A la condesa populista se le habrá ocurrido semejante idea mientras giraba como una peonza en “Qué Tiempo Tan Feliz”?

DEAN MARTIN CARMONA. Otro que tal baila junto a María Teresa Campos… O, mejor dicho, que tal canta. El socialista Antonio Miguel Carmona, antes campeón de los tertulianos catódicos y ahora rey del ‘pim pam propuesta’ en la lucha por el consistorio madrileño, aprovechó su paso por el programa de Telecinco para marcarse una pequeña sesión de karaoke algo desafinada y descordinada. Todo fuera por emular a su colega Pedro Sánchez y mojar las bragas de algunas posibles votantes en edad de jubilación con su voz, aunque tuviera que destrozar vilmente el clásico de Dean Martin “Everybody Loves Somebody”.

PABLO, TANIA Y SU RUPTURA FACEBOOKERA. Si Carmona hubiera sido más rápido de reflejos, habría sacado a relucir su lado crooner el día en que Pablo Iglesias y Tania Sánchez anunciaron su ruptura sentimental conjuntamente vía Facebook con una nota cuyo final habrían firmado Benedetti o Neruda. Hoy en día no sólo rompen por las redes sociales o WhatsApp los participantes de “Mujeres y Hombres y Viceversa”, sino también los nuevos actores políticos. Curiosamente, a muchos nos vino enseguida a la cabeza ese incunable post-ruptura del pop español que es “Cómo Repartimos los Amigos” de Ella Baila Sola. ¿Quién se queda con Iñigo Errejón? ¿Y con Juan Carlos Monedero? Tú a Rivas y yo a Vallecas.

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MONAGO DESBOCADO. A José Antonio Monago, presidente de la Junta de Extremadura, el amor también lo trajo por la calle de la amargura: en cuanto se destaparon sus continuos viajes a Canarias pagados con dinero público para visitar a su partenaire, Olga María Henao, le explotó la cencerreta y entró en una fase de locura que, con las elecciones autonómicas en el horizonte, no ha parado de crecer. Ridículos alegatos de defensa por aquí, inefables promesas electorales por allá y, en medio, vídeos de campaña estrambóticos. El último de ellos, en el que Monago empieza desbarrando sobre el Mayo del 68 -cuando en ese momento aún era un bebecillo de dos años de edad- para terminar haciendo una referencia directa a PODEMOS, ya vale un potosí.

Pero el que de verdad nos vuelve locos es el del rap chanante en el que el extremeño más indomable elimina los colores y las siglas del PP, se saca de la manga un símbolo circular y utiliza un eslogan conjugado en primera persona del plural que recuerda a… ¡exacto! MC Monago al Sónar de cabeza, por Dios…

MONEDERO FLAMENQUERO. No chirriaría tanto que PODEMOS recurriera al hip hop para expandir su mensaje: Pablo Iglesias es fan declarado de Los Chikos del Maíz. Aunque algunos de sus camaradas prefieren otros estilos, al menos ante la multitud, como Juan Carlos Monedero. Quizá porque le consideran el garbanzo negro de la formación, se transformó en el mítico cantaor de Jerez con el nombre de la leguminosa mencionada para abrir un mitin en Sevilla a ritmo de flamenquito. Que nadie se extrañe si ve a Monedero como invitado estrella en el próximo disco de Soleá Morente y Los Evangelistas.

SORAYA LA BAILAORA. La todopoderosa vicepresidenta del Gobierno tiene cara de que su vida, lo que se dice divertida, no parece… Pero cuando se suelta la melena, ojo, no hay quien la pare. Sobre todo si es en plena Feria de Abril y con la caseta toda para ella. En cuanto la vean moverse como una palmera, pensarán que baila agitada por el son del cantaor Monedero. Pero no: más bien es por culpa del caloret del rebujito.

Y aquí se acaban las bromas: llega el momento de ponerse serios porque, al fin y al cabo, estamos hablando de algo tan importante como la política. ¿Y sus protagonistas hacen lo mismo? Lo intentan, pero abren la boca, el subconsciente les obliga a decir la verdad y todo se convierte en una coña que es la repera patatera:

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