Es un alivio que algo moderno sea a la vez útil para el medio ambiente y bueno para nuestra salud. Y es que realmente lo normal es muy raro, y coger la bici en Madrid lo es aun más. Deberíamos estar más acostumbrados a que, si tu trabajo está a unos veinte minutos de tu casa, dejes tu cochecito en el garaje y optes por andar o pedalear. O darle al patinete, que cada cual elija…

Más o menos de todo eso trataba el Festibal con B de Bici que el colectivo Biernes celebró en Matadero Madrid el pasado día de la Almudena. Un espacio para que modernos y gente de a pie reflexionemos sobre cómo nos movemos en la ciudad y para celebrar la bonita y relajante cultura de la bici. Para ello, Matadero se llenó de actividades durante todo el día: desde torneos de bike-polo (sí, sí, como el de caballo o como el hockey, pero con bicis) y rampas de BMX (esas bicicletitas tan pequeñas con las que se hacen unos saltos increíbles) hasta proyecciones de pelis (relacionadas con la bici), talleres (más reflexiones sobre la ciudad y la movilidad), mercadillo con multitud de repuestos y bicicletas… y también conciertos.

Al final, entre tanta actividad se creó un bonito mix de familias, amigos, bici-frikis y los eternos curiosos, aunque los más madrugadores fueron los padres que trajeron a los más peques para disfrutar de una edición madrileña de minimúsica con Margarita, Russian Red y La Bien Querida. Nosotros, los que aún no tenemos esas obligaciones y, por el contrario, debemos luchar contra la resaca del domingo por la mañana, esperamos algo más para pasarnos por Matadero; y eso no fue malo del todo, ya que pudimos disfrutar de un concierto sorpresa de Remate en uno de los escenarios más surrealistas a los que se haya enfrentado seguramente: justo encima de una rampa para BMX.

Gracias a iniciativas como esta, la creciente demanda de fixies en la capital y el tremendo éxito de las manifestaciones de la Bici Crítica, parece que poco a poco el coche empieza a perder algo de supremacía en una urbe donde ha dominado siempre de forma aplastante. No debería a ser algo extraño (en la mayoría de capitales europeas nos llevan años de ventaja; incluso en otras ciudades como Sevilla, Valencia o Barcelona, donde tienen su propio sistema de bicis públicas con carril para los ciclistas) pero, como dicen los chicos de Biernes, lo normal es muy raro. Y, en Madrid, parece que más aun.

[Alejandro Masferrer] [FOTOS: Organización]

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