3 razones por las que un juego de 2006 como “Final Fantasy XII” me tiene más enganchado que todo lo que ha salido este año

“Final Fantasy XII” se lanzó en el año 2006… Entones, ¿cómo puede ser que su remake “The Zodiac Age” se lo que más estoy jugando en verano del 2017?

 

Final Fantasy XII” se lanzó en el lejano año 2006 para PS2… Y, sin embargo, cosas de la vida, cosas que ocurren y nadie se explica muy bien por qué, su revisión “Final Fantasy XII: The Zodiac Age” exclusiva para PS4 es el juego que más estoy jugando en el verano de este año 2017. ¿Pero qué invento es esto? ¿Qué está pasando? ¿Cómo puede ocurrir algo así más de una década y dos generaciones de consolas después? La cosa se hace más grave si tenemos en cuenta que la mayor parte de los fans de esta saga llevan siglos pidiendo un remake de “Final Fantasy VII“, no de esta doceava entrega.

Y resulta, además, que no es algo que solo me esté ocurriendo a mi: “Final Fantasy XII: The Zodiac Age” debutó como número 1 absoluto de las listas de ventas de UK, por poner un ejemplo. Así que, oye, sí, claro, hay ganas de “Final Fantasy VII“, pero también tiene que haber algunos motivos que hayan convertido a esta revisión en uno de los juegos más destacados de este año. Y, ojito, porque no estamos hablando precisamente de un año de sequía en el que nos falten los buenos títulos nuevos, ni mucho menos.

De hecho, hay que reconocer que este 2017 se ha revelado precisamente como el año en el que la última entrega de la saga hasta la fecha, “Final Fantasy XV“, está adquiriendo una dimensión gigantesca como más que probablemente el mejor episodio desde el añorado VII gracias a los capítulos descargables que explican la historia de los compañeros de fatigas del protagonista y, sobre todo, en ese inminente multijugador que puede convertir al juego en un nuevo “GTA V Online“. Pero no empecemos con el cuento de la lechera, que todos sabemos cómo acaba. Y no acaba precisamente bien.

Sea como sea, y si a alguien le interesa mi opinión personal a este respecto, me pondré un poco analítico y soltaré mi teoría de por qué “Final Fantasy XII” fue una de las entregas que brilló menos en la saga (pese a no ser, ni de lejos, la menos brillante). Todo fue cuestión de timings: el juego se publicó para PS2 precisamente el mismo año que se lanzó la PS3… Y ya se sabe lo que solemos hacer todos cuando aparece en el mercado nuestra nueva consola favorita: nos centramos tanto en ella que, unos meses después, la anterior ya está en su caja y en el armario, bien acompañadita de un buen puñado de juegos que nunca acabaremos porque ya tenemos nuevos con los que entretenernos.

Esto es precisamente lo que me ocurrió a mi con “Final Fantasy XII“, juego que puede tener en su haber el hecho de ser la única entrega de la saga que no me he pasado religiosamente. Lo dejé a la mitad, sí. E incluso mucho antes de la mitad, según lo que he visto ahora. Una espinita que tenía clavadita bien profundo hasta que Square Enix decidió lanzar “The Zodiac Age” en este año 2017 en una puesta al día que, mirad, os lo digo muy clarito: da sopas con ondas al 90% de juegos que se han lanzado esta temporada pensados y programados desde la mentalidad de las nuevas generaciones de consolas. ¿Por qué? Permitid que os lo resuma en tres puntos concretos…

 

Final Fantasy XII: The Zodiac Age

LA HISTORIA. Decir que la historia de “Final Fantasy XII: The Zodiac Age” es absorbente, fascinante, compleja y sublime parece algo de perogrullo. Al fin y al cabo, esto es algo que puede decirse de absolutamente todas las entregas de una saga conocida precisamente por eso: por entregar en bandeja algunos de los argumentos más hipnóticos de la historia de los videojuegos. Pero, ojo, porque también hay que reconocer que “Final Fantasy XIII” se perdió un poco en complejidades y oscuridades diversas y nos hizo dudar por un momento de qué debía ser un buen “Final Fantasy“.

Tal y como ha demostrado “Final Fantasy XV“, la fórmula del “Final Fantasy” pluscuamperfecto ya quedaba en “Final Fantasy XII“: un equilibrio absoluto entre luz y oscuridad (la gran temática presente en todas las entregas), lo que implica que el drama inherente al devenir de los personajes, siempre metidos en unos fregados tan trágicos, ha de compensarse con algo que le otorgue luz, ya sea cierto toque de humor presente en todos los episodios (menos en el XIII) o con un mundo mágico multicolor que deslumbre al ojo (algo que cualquiera podría decir que falta en “Final Fantaxy XV” por eso de que todos van vestidos de negro y tal… Pero no, en serio, cualquiera que diga tal cosa es que no lo ha jugado).

La historia de “Final Fantasy XII: The Zodiac Age” contiene luz y oscuridad a partes iguales. El personaje protagonista, Vaan, se ve envuelto en una trama política tremebunda en la que su país, Dalmasca, se ve desgarrado por la guerra entre las dos grandes potencias de Ivalice, Arcadia y Rozaria. Típica fantasía final: los rebeldes contra el imperio. Y es que, desde el principio, Vaan se verá arrastrado hacia un movimiento de rebeldía absoluta al que se sumarán no solo su amiga de la infancia Penelo, sino también los piratas del aire Balthier y Fran, la princesa de Dalmasca presuntamente fallecida Ashe y el líder de la insurgencia Basch.

La oscuridad es punzante desde el principio: el hermano de Vaan murió a las órdenes de Bash, la princesa Ashe tiene un marrón particularmente triste encima (por eso de que tuvo que fingir su muerte y ver cómo su país era oprimido por una fuerza déspota) y el pueblo de Dalmasca vive bajo el yugo del Imperio… Pero eso no quita que, por otra parte, la luz entre a raudales en la trama de “Final Fantasy XII: The Zodiac Age” gracias al propio humor de los personajes más jóvenes, la ironía chulesca de Balthier y la estética de inspiración árabe en general que tiene su máximo exponente en los impactantes barcos voladores. Lo dicho: luz y oscuridad a partes iguales. Lo básico que hay que pedirle a todo “Final Fantasy“.

 

Final Fantasy XII: The Zodiac Age

LOS GRÁFICOS (Y MÚSICA) MEJORADOS. Cualquier me dirá entonces que la historia no es nada nuevo en “Final Fantasy XII: The Zodiac Age” porque resta invariable a lo que ya se pudo jugar en PS2… Y es verdad. No voy a decir que no. Así que pasemos ya a lo que convierte a la entrega de PS4 en un festín único que solo puede disfrutarse aquí y ahora: la música totalmente renovada y, evidentemente y por encima de todas las cosas, los gráficos.

Si nos ponemos técnicos, tendremos que hablar del nuevo formato 16:9 y la resolución 1080p, que lucen de forma alucinante con un mayor colorido e intensidad. Pero no solo eso: los tamaños de letra han sido reajustados, hay mejor distancia de dibujado en los espacios abiertos del mapeado, las texturas y el modelado de los personajes se ha refinado, la iluminación es mucho más realista… Todo un conjunto de tecnicismos que están muy bien, pero que no describen para nada la gozada que es jugar a “Final Fantasy XII: The Zodiac Age“.

Al fin y al cabo, el progreso en el mundo de las videoconsolas es totalmente implacable: nos movemos a tal velocidad hacia delante que, en cuanto echamos la vista atrás, todo nos parece demasiado viejo. Y no voy a decir que este remake tenga un nivel gráfico como el de “Final Fantasy XV“, por ejemplo, porque no lo tiene… Pero sí que voy a permitirme decir que todas las mejoras permiten disfrutar del mundo de Ivalice a una profundidad que te atrapa por el estómago irremediablemente. El “Final Fantasy XII” original fue ideado de forma particularmente ambiciosa, con ciudades excelsas, barcos voladores y mazmorras churriguerescas. Es lo que tiene la inspiración árabe, evidentemente.

Es por eso que esta “The Zodiac Age” brilla con mayor fulgor todavía: porque el mundo del juego original por fin ha desarrollado la potencia que tenía en su interior y que no pudo llegar a explotar en su momento por el hecho de aparecer en un momento de tránsito entre dos consolas. No voy a ser tan capullo como para afirmar que la espera ha merecido la pena… Pero casi, casi, casi.

 

Final Fantasy XII: The Zodiac Age

EL SISTEMA DE BATALLA. Las mejoras gráficas y musicales están ahí, on your face, en cuanto arrancas a jugar a “Final Fantasy XII: The Zodiac Age“… Pero hay una mejora interna algo más sutil que, en cuanto empiezas a profundizar en el juego, te abre todo un grupo de nuevos mundos de placer que tienen que ver, básicamente, con lo que en su momento se le criticó más a la entrega original: el sistema de batalla.

Y es que “Final Fantasy XII” fue la primera entrega en apartarse mínimamente del sistema de turnos tradicional de la saga. Ya sabes: esos menús que pausaban la batalla cada vez que cada uno de los contrincantes debía lanzar un hechizo. En este caso, Square Enix decidió arriesgar y apostar por batallas más fluidas e integradas con el propio juego: cuando te topas con un enemigo en el mapa, no entras en una batalla aislada, sino que tienes que cargártelo ahí (aunque, de repente, atraigas a otros monstruos y la cosa acabe en orgía de mamporros). Y, sobre todo, no hay turnos de batalla: tienes un temporizador que te permite una acción cada cierto tiempo, y esa acción sí que puedes cambiarla a través de un interfaz de menús. Pero la batalla no se detiene nunca. Absolutamente nunca.

Esto, que en su momento fue percibido como una traición absoluta a la esencia de la saga, con el tiempo se ha demostrado como el mejor camino a seguir (ahí está “Final Fantasy XV” para probarlo). Y de hecho, “Final Fantasy XII: The Zodiac Age” recupera ciertos cambios en el sistema de batalla que los japoneses pudieron jugar en una edición especial del juego pero que aquí nunca llegamos a disfrutar… Por desgracia. Porque es cosa fina. Ahora, evolucionaremos a nuestros personajes a través de un sistema cerrado de oficios que remite, como tanto en esta decimosegunda entrega, a los “Final Fantasy Tactics“. Y, sobre todo, asignaremos acciones de batallas a nuestros compañeros a través de un sistema de gambits que es pura virguería táctica y en el que podrás ir sumando acciones del tipo “si un compañero tiene menos del 70% de vitalidad, cúrale” o “si un enemigo tiene mucha vida, lánzale un piro”, priorizando unas por encima de las otras.

Una verdadera maravilla que añade un plus de complejidad estratégica a las batallas y que convierte a “Final Fantasy XII: The Zodiac Age” en un juego en el que el sistema de juego no parece del 2006, sino que habita plenamente en el año 2017. Bueno, como el resto del remake, claro: si encuentras un juego más 2017 que este, dímelo. Porque yo no lo veo por ningún lado. [Más información en la web de “Final Fantaxy XII: The Zodiac Age”]

 

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