Hace unos días, hablábamos de British Sea Power como uno de los grupos señeros de Brighton, junto a The Kooks y Norman Cook. Nos faltó meter en el saco a otra banda importante de esa ciudad británica: Fujiya & Miyagi. Esto demuestra que en FPM seremos esnobistas, pero no infalibles… De este modo, queda saldada la deuda con Steve Lewis (Fujiya), David Best (Miyagi), Matt Hainsby y Lee Adams y, de paso, dejamos clara su procedencia, para que se dé carpetazo definitivamente a las bromas fáciles sacadas del origen oriental de su nombre o de la envoltura germánica de su sonido. Sí que es verdad que, si los componentes del combo hubiesen vivido y desarrollado su carrera en la Alemania de los 70, se habrían adaptado perfectamente al entorno y sabrían cuál sería la competencia de la época: Can, Neu! o Faust. Justamente, las influencias más notorias y evidentes que se desprenden de cada uno de los trabajos de Fujiya & Miyagi. Una obra que comenzó titubeante, con más pena que gloria, en los albores del siglo XXI, pero que consiguieron enderezar posteriormente con su disco más conocido y valorado: “Transparent Things” (Tirk, 2006). En él sobresalía su canción bandera, “Ankle Injuries”, que presentaba el esquema sobre el que se movería el grupo una y otra vez rozando el paroxismo: una base trotona, con leves giros rítmicos y palabras y versos repetidos hasta tal punto que parecían perder su significado. Así de fácil, así de simple. El éxito que cosecharon con ese single y el citado LP les allanó el camino para ejecutar la misma jugada en “Lightbulbs” (Full Time Hobby, 2008), copia de su antecesor realizada con papel calcante y que contenía otro pequeño hit: “Knickerbocker”, sospechosamente similar a “Ankle Injuries”.

Siguiendo este sencillo croquis, no es difícil establecer paralelismos con respecto a “Ventriloquizzing” (Full Time Hobby, 2011), un álbum que, de entrada, no aporta ninguna novedad en el frente de Fujiya & Miyagi; ni siquiera se vislumbra en este su cuarto largo (si no contamos “Remixes”; Massive Advance, 2003) efecto alguno del new kosmische gestado en el underground kraut durante 2010. Aunque, visto en perspectiva, la banda inglesa siempre se movió con soltura entre esas atmósferas espaciales y se erigió en pseudo-símbolo del neo-krautrock mucho antes de la irrupción de la nueva ola cósmica. Pero esa inmovilidad de planteamientos no es suficiente motivo para obligarnos a pensar en Fujiya & Miyagi como una formación poco interesada en evolucionar, puesto que “Ventriloquizzing” añade ciertos elementos estéticos y líricos que le convierten en un disco más homogéneo y sólido que los antes mencionados, a pesar de que esta circunstancia provoca que, por momentos, no llegue a levantar el vuelo todo lo que desearían sus autores.

De este modo, es posible afirmar que no hay ningún corte que sobresalga claramente dentro del tracklist y descoloque en la primera toma de contacto. En este sentido, los temas que desprenden cierto aroma de hit serían “Tinsel & Glitter” y el titular “Ventriloquizzing”, que incluyen unos sintetizadores opacos y amenazantes, alejados del kraut animoso y explosivo de sus anteriores referencias. Esta variación en el continente del discurso se despliega en “Sixteen Shades Of Black & Blue” (cuyo paso marcial bien podría musicar el descenso al mismo infierno que describió Dante en su “Divina Comedia”) y en “Cat Got Your Tongue” (sugerente a la par que sombría). “Ventriloquizzing” mantiene ese cariz conceptual aun cuando David Best adopta el estilo de Nic Offer a la hora de lanzar sus fraseos y sus compañeros imitan las maneras de !!! en el manejo de los teclados, la guitarra y la batería (“Taiwanese Roots” y “Yoyo”). Pero no olvidemos que Fujiya & Miyagi vinieron a este mundo para perpetuar (o usurpar, según se vea) el legado de la electrónica y el rock germánicos de la década de los 70 (sin imitar modelos actuales), de ahí que no abandonen en ningún momento su conexión con el espacio exterior y cubran con polvo de estrellas y adornos analógicos sus composiciones, proceso que alcanza su punto álgido en “Spilt Milk”. Por ello, no es extraño que “Ventriloquizzing” se cierre hablando directa y metafóricamente del universo (“Universe”), verdadero campo de acción de Fujiya & Miyagi, independientemente de que sus raíces estén incrustadas bajo la tierra de Brighton o sus corazones demuestren un apasionado amor por Alemania y sus sonidos más legendarios

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