Geoffroy Mottart da una nueva vida a antiguas estatuas añadiéndoles barbas de flores

No te vas a crear la pura maravilla en la que Geoffroy Mottart convierte las estatuas antiguas al añadirles barbas y pelos realizadas con flores.

 

Hace un par de temporadas, vivimos una de esas modas horripilantes que pretenden hacer del mundo un lugar más bonito pero que, por el contrario, acaban convirtiéndolo en un páramo mucho más desolador. La pandemia de barbas que estamos viviendo está bien, muy bien, claro que sí; lo que no estuvo nada bien es que todo un conjunto de barbudos decidieran inundar Instagram y  otras redes sociales con fotos de sus barbas pobladas por flores de todo tipo. En serio: no hacía falta. Por suerte, fue una moda pasajera y, a día de hoy, nadie se acuerda ya de aquella mamarrachez.

Ahora bien, lo que practicado en hombretones barbudos quedaba ñoño y absurdo (e innecesario y totalmente reprobable), resulta que es un verdadero hallazgo al aplicarse sobre estatuas de aspecto viejuno… Así lo prueba, por ejemplo, el arte vegetal de Geoffroy Mottart. Este artista se dedica a rastrear estatuas a lo largo y ancho de su Bélgica natal para practicar sobre ellas una especie de “Cámbiame” en versión arty. Han de ser estatuas que pasan totalmente desapercibidas en la cotidianidad de la ciudad… Estatuas para las que Mottart reclama una nueva atención por la vía de la belleza puramente floral.

Teniendo en cuenta que todas estas estatuas suelen ser monocromas, el hecho de que el artista cubra su pelo y barba con flores supone un verdadero estallido de color que reinterpreta y transforma la propia naturaleza de la obra original. Y ha de constar que las flores elegidas por Mottart no son cuatro chuminadas, ni mucho menos: suelen ser verdaderos mosaicos tupidos de colores deslumbrantes, formas sugerentes y patrones de regia elegancia. Cualquiera podría pensar que, en otros tiempos, en otros lugares, en otras civilizaciones, todas las estatuas del mundo fueron así: un verdadero tributo a quien representan, y no la sosería que han acabado siendo. [Más información en la web de Geoffroy Mottart]

 

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