lucro-cesante

El fuego como componente purificador, alimento de espíritus rebeldes y combustible de revoluciones tanto pacíficas como estruendosas. Este carácter metafórico de dicho elemento de la naturaleza aparecía muy vivo en la portada del anterior EP de Grupo de Expertos Solynieve, Colinas Bermejas (El Segell del Primavera, 2014), y vuelve a mostrarse con claridad en la de su nueva referencia en corto, Lucro Cesante (El Segell del Primavera, 2015), como parte de un amenazante cóctel molotov sujeto por una recreación de Temis, diosa de la justicia, que se quita la venda para abrir bien los ojos y comenzar a poner orden y concierto en nuestro jodido mundo. De acuerdo, tal alegoría puede resultar manida y tópica, pero en este caso se revela absolutamente necesaria por su potente simbolismo, que se relaciona sin ambages con las sentencias (y, quién sabe, presagios) que trufan de irritación y mala baba este EP.

Por ello, esta vez -quizá más que nunca- la lírica expresada por Grupos de Expertos Solynieve adquiere mayor relevancia que su envoltorio sonoro. Sí, en “Lucro Cesante”, el fondo se impone a la forma. Una circunstancia que ha generado cierta controversia entre los seguidores habituales del conjunto integrado por J, Manu Ferrón, Víctor Lapido, Miguel López y Antonio Lomas, a los que algunos achacan que sus últimas palabras convertidas en dardos envenados contra el poder establecido son más evidentes, directas y transparentes que de costumbre. O dicho de otro modo: según algunas opiniones, han perdido parte de su peso poético y han pasado a ser una especie de eslóganes mitineros.

En este sentido, Grupo de Expertos Solynieve se empapan de arriba a abajo de la realidad circundante -como en sus inicios, aunque con mayor ahínco desde su álbum El Eje de la Tierra (El Ejército Rojo, 2012)- para dar lustre a la figura del músico protestante (y comprometido) cuyo discurso y tono deberían subir su temperatura a medida que la vida (política, económica, social) se torna más complicada para el ciudadano medio. El primer corte de “Lucro Cesante”, “Colinas Bermejas” -que se vincula desde su título con el anterior EP del Grupo-, resume lo expuesto contando lo que muchos quieren oír -y que desean se materialice de una vez por todas- y tomando la parte (la burguesía granadina) para disparar contra el todo (la intocable oligarquía nacional).

Pero, pese a la importancia de los argumentos expuestos en “Lucro Cesante”, no hay que olvidar el modo en que el Grupo marida el acervo sonoro andaluz con las influencias eléctricas originarias de ese otro sur (concretamente, suroeste) caluroso y soleado, el de Estados Unidos. De esa peculiar mezcla estilística que define los movimientos de la banda granadina emergen el especial nervio pop de “Estoy Vivo de Milagro (Fandangos de Glasgow)”, que inevitablemente absorbe vibraciones de Los Planetas post-La Leyenda del Espacio (Sony MBG, 2007) y expone la visión experta del instinto de supervivencia; y el folk-rock acogedor y templado de “No te Olvidaré”, que trata asuntos sentimentales para hacer una adecuada pausa en las tribulaciones crudamente realistas del breve repertorio.

Luego, la final “Sin Moscas” las retoma afilando de nuevo el colmillo para justificar la descriptiva y flamígera carátula de “Lucro Cesante” y certificar que, en un 2015 que promete fuertes emociones electorales y un creciente y enfervorizado ánimo de cambio, este EP llega en un momento oportuno como canto reposado pero punzante contra las imposiciones y la resignación que puede ayudar a prepararse ante lo que vendrá los próximos meses. De escucha obligatoria para conciencias todavía anestesiadas.

 

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