¿Son las riñoneras ese accesorio poderosamente noventero al que todavía no te has rendido? Pues será porque no lo has flipado con Shy Superhype.

 

Era inevitable: con el advenimiento del imaginario de los 90 como renovador de la moda actual (¿Hola? ¿Grunge en el september issue de Vogue? ¿Saint Laurent haciendo apología del rollo Courtney Love en su recientísimo desfile de París?), muchos de los items que hemos aborrecido durante los últimos quince años estaban llamados a volver a instalarse en nuestras vidas. Entre ellos, el caso de la riñonera está siendo particularmente interesante: ya hace un buen puñado de temporadas que está ahí, como hype en ciernes que nunca llega a ser tan masivo como para que digamos que NO pero con una carga estética noventosa demasiado profunda como para decir que SÍ.

Serán propuestas como las de Shy Superhype las que definitivamente nos convenzan para caer del lado del SÍ. Y será un SÍ rotundo. ¿En qué me baso para afirmar tal cosa? Ojo con el manifesto fundacional de la firma, en el que afirman estar a favor del “gusto por los diseños sencillos, los materiales puros, el riesgo, las mezclas, la confortabilidad, lo actual, lo urbano, el ‘menos es más’ y lo exclusivo sin el easy to wear” y en contra de “la falta de personalidad y de perfeccionismo, los convencionalismos, las normas establecidas en moda, la producción en grandes cantidades“. Lo de Shy Superhype es, al fin y al cabo, una defensa de la calidad por encima de la cantidad. Y eso sólo puede ser algo bueno.

Los más integrados podrán tener su riñonera en tonos claritos, mientras que los apocalípticos podrán optar por dorados y plateados.

Tan bueno como la primera colección de la firma, protagonizada por sus dos modelos insignia de riñonera: el Beltbag y el Bumbag. La idea es sacar la máxima potencia deeste accesorio aparentemente sencillo que sirve para llevar encima un mínimo de objetos sin necesidad de acarrerar bolsos o mochilas. Shy Superhype apuesta por diseños en los que prima la simplicidad de líneas y que fascinan en sus combinaciones de materiales y colores. Los más integrados podrán tener su riñonera en tonos claritos, mientras que los apocalípticos podrán optar por dorados y plateados.

Lo que está claro es que Shy Superhype tiene la riñonera ideal para que todos y cada uno de nosotros deje caer finalmente sus barreras y se decida a abrazar los 90s como si no hiciera tres días que les dimos puerta (y dos días que nos reíamos de las pintas que llevábamos entonces).

 

Shy Superfly

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