El estado de ensoñación permanente que genera Minks es inversamente proporcional al alcance sónico de ese mismo aspecto onírico. Captured Tracks más que capturar piezas sueltas parece ser un ojeador impoluto, creador tanto de hypes como de una nueva escena pop internacional al borde del ataque depresivo. Si el año pasado discos como el “Gemini” (Captured Tracks, 2010) de Wild Nothing, la nueva placa de Blank Dogs o los enormes homónimos primeros álbumes de Beach Fossils y The Soft Moon se colaban entre lo mejor del 2010 en prácticamente todas las listas, este año el sello neoyorquino inaugura temporada con un nuevo trauma de la belleza estridente, el apocalipsis interior, la batalla sensual de las imágenes empapadas en vaho y las melodías babosas: “By the Hedge” (Captured Tracks, 2011).

Sean Kilfoyle respira profundo y suelta el aire muy pocas veces en los casi cuarenta minutos que componen el debut del combo-dúo neoyorquino. Alimentado a base de guitarras fragmentadas y equipadas con toneladas de peso bruto de chorus, son pocos los momentos en los que Minks sacan a relucir su gusto por el pop más enérgico, saltarín y tarareable. Los vitaminados 7’’ que precedieron la edición de su álbum debut (“Funeral Song” y “Ophelia“) no representan la realidad de un grupo más abocado a la canción post-siesta y las composiciones que colaboran con la lluvia de espejos otoñales, el balbuceo melódico y la anti-épica como norma de descontrol. “Funeral Song” parte el disco al medio, regalándonos una segunda mitad con bastante más chicha, estructura, orden y melodías (allí se dan cita no sólo los dos singles conocidos desde hace meses, sino tremendos temones como “Cemetery Rain“, “Our Ritual” o “Juniper“), aunque aún así se cuelen bajones como “Boys Run Wild” o la synth “Bruises“, dejando en claro dos cosas: que la incursión en sus paisajes más nubosos no hace más que demostrar sus parafilias y sus defectos y que es en el momento donde ambas voces (la de Kilfoyle y compañera) pelean por el atolondre equipado con batería y bajo semi-saturado incluidos donde Minks se alzan como unos veteranos del post y el soft-pop menos sintético.

Minks ofrece sepultura al pop soleado dejándonos, eso sí, muchos momentos donde la experimentación, el espíritu del post-punk y la new wave más suicida (hay ecos que van desde Joy Division y Bauhaus hasta Echo & the Bunnymen o Cocteau Twins) y los argumentos a favor de compañeros de equipaje como los citados The Soft Moon o Blessure Grave son marca registrada en un material que se mueve a gusto por la canción afiebrada, la incorrección métrica y la espasticidad de sus movimientos. Ortopedias bonitas como mínimo.

[Alan Queipo]


  • Le Bon

    Bonito álbum, lleno de recodos donde ocultarse y de llanuras con niebla. Y si, Funeral Song nos saca de la ensoñación y nos arroja al lado más poppy. Habrá que tener en cuenta a este duo.

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