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Gritos, gestos, intentos de contactos con el más allá, resurrecciones, rupturas sentimentales, batacazos, goleadas… Eso y más en el nuevo capítulo de La Liga (para dummies).

 

Enero, ese mes que odiamos especialmente en esta santa web y que está a punto de terminar, ha sido agitado y emocionante en el mundo futbolero en general y en nuestra Liga (y Copa del Rey) en particular, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Gritos, gestos, intentos de contactos con el más allá, resurrecciones, rupturas sentimentales, batacazos, goleadas… Vamos, que estas últimas semanas han dado mucho de sí.

Algo que, en parte, intuíamos. Al final del anterior capítulo de esta columna poníamos el foco sobre la gala de entrega del Balón de Oro. Y esta no defraudó, si obviamos su condición de acto artificial, soporífero y diseñado para lucimiento de marcas deportivas y patrocinadores de la FIFA. Esta vez, sin embargo, los puntos de atención no fueron los personajes que poblaban las butacas, sus caretos de aburrimiento o su vestimenta, pese a que, en este aspecto, Messi se esforzó en destacar con su atuendo a lo cantante melódico de los 70:

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Messi, a lo truhán y señor

No, todas las miradas -o, mejor dicho, los oídos- se centraron en Cristiano Ronaldo, ganador del trofeo al que no se le ocurrió nada mejor que celebrarlo del mismo modo que haría un colega borracho que en plena fiesta escucha su canción favorita, empieza a desmadrarse y la lía parda…

Ya sabemos lo que están sintiendo: vergüenza ajena. La misma que hizo que el entrenador del portugués, Carlo Ancelotti, arqueara aún más su ceja, sonriera para disimular y deseara que se lo tragara la tierra. Supuestamente, ese grito pueril era un homenaje a sus compañeros de equipo tras haber logrado el premio. Pero una cosa es hacerlo en el campo mientras se celebra un gol y, otra, vestido de etiqueta en un evento que se supone ‘serio’. Eso sí, las bromas internetiles corrieron como la pólvora a la misma velocidad que en la época dorada de las ‘goat editions’, que es a lo que recordaba el bramido de marras. ¿Sí o no?

De ahí a las imitaciones había sólo un paso que dio, quién si no, el mamporrero mayor del anti-periodismo merengue: Tomás Roncero, que obtuvo de nuevo su minuto de gloria.

Aunque el hombre no se conformó con eso y fue un paso más allá, casi literalmente. Porque el periódico que incompresiblemente le paga un sueldo, el diario As, se sacó de la chistera la idea de montar una sesión de ouija antes de que el Real Madrid se enfrentara al Atlético de Madrid en el partido que resolvía su eliminatoria de octavos de final de Copa del Rey.

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Seis tarados, una ouija y un espíritu que no apareció

En teoría, lo que buscaba junto a otros adláteres madridistas era invocar el espíritu del fallecido Juanito -jugador que en los 80 comandó las grandes remontadas del club blanco- para que su equipo superara dos goles en contra y eliminara a su eterno rival. Pero lo que provocó fue la indignación generalizada por no haber dejado en paz a un muerto, ya que el Atleti le dio dos bofetadas por cortesía del recuperado Fernando Torres y el cuento se acabó.

Después de ese traspié y de regreso a la Liga, el Real Madrid, hasta hace un mes el equipo más deslumbrante del planeta Tierra y del universo, entró en una fase de depresión -no de resultados, sino en cuanto a juego y ambiente- que culminó el pasado sábado ante el modesto pero valiente Córdoba. Sí, venció -por 1-2, injustamente y en el último suspiro de penalti- y se mantiene líder, pero dio una imagen lamentable que se concentró, otra vez, en Cristiano Ronaldo. Desquiciado, soltó una bofetada por aquí y una patadita por allá para acabar expulsado, situación que aprovechó para hacer unos de esos grandes gestos de ‘humildad’-como el grito anterior o el enfurruñamiento con su compañero Bale por no pasarle el balón hace unas jornadas- que le caracterizan.

Más tarde pidió perdón por lo sucedido a través de Twitter; pero lo hecho, hecho estaba, lo que conllevará una sanción que no evitará campaña la mediática montada para convertir al luso en mártir y no en culpable (no nos la cuelas, Pedrerol…). Con todo, hay que reconocer que quizá el chico no esté atravesando una buena etapa personal… ¿No conocen la noticia? Cristiano y su pareja -aunque fuese impostada, algo que pensaba todo el mundo…-, Irina Shayk, han roto: primero, ella no estuvo presente en la comentada gala del Balón de Oro; y, luego, se supo que habían dejado de seguirse mutuamente en Twitter. Así que, ya saben: cuidado con los unfollows en las redes sociales…

Toda esta marejada madridista coincidió en el tiempo con la resurrección del Barcelona, hundido tras la derrota ante la Real Sociedad que, visto lo visto, sirvió de estímulo para que los culés reaccionasen. El Atlético de Madrid sufrió en sus carnes tal cambio en el Camp Nou, donde sucumbió 3-1 en el partido en el que el tridente compuesto por Messi, Neymar y Luis Suárez lució en todo su esplendor.

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Suárez, Neymar y Messi: otro significado de trío

El argentino, de paso, dio un golpe sobre el césped y otro ante los micrófonos, zanjando su aparente tensión con su técnico, Luis Enrique, y disipando las dudas en torno a él y sus compañeros de un plumazo. Queda clarísimo quién manda en Can Barça… A partir de ahí, Messi recuperó su brillo de antaño perforando las porterías contrarias (hasta tres veces ante el Deportivo de A Coruña) y consolidando su conexión con Neymar, cuya compenetración está creciendo en forma de bellas combinaciones como esta en la goleada al Elche (0-6). Caviar.

Pero también hay vida balompédica fuera de la relación bipolar entre Barcelona y Real Madrid. El Atleti, cual mosca cojonera y siguiendo al dedillo la filosofía -ya un poco cansina, la verdad…- del repeinado ‘CholoSimeone de ir partido a partido, se mantiene al acecho de los dos grandes en la tercera posición a la espera de amargarle la vida al Barça en los cuartos de final de la Copa del Rey. Lo que suceda en ese choque ofrecerá algunas pistas sobre el futuro desarrollo del campeonato, en el que aún está pendiente el importante encuentro entre el Sevilla y el Real Madrid, que puede provocar que la cabeza se apriete inesperadamente a estas alturas. Valencia y Villarreal también estarán atentos para meterse en la pomada.

Por cierto, ¿recuerdan la historia de Carmen, la anciana a la que el Rayo Vallecano ayudó económicamente para evitar su desahucio? Pues la señora hizo gala de su generosidad donando la mitad del dinero recibido para apoyar a un mito del club madrileño en los 90: el portero nigeriano Wilfred Agbonavbare, enfermo de cáncer. Sin embargo, poco después se conocía su fallecimiento. Pese a la mala noticia, esta historia demuestra que en esta loca y rimbombante Liga también hay hueco para la sensibilidad. ¡Hasta siempre, Willy!

wilfred

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